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Fray
Juan de los Barrios.
Oleo de Pedro A. Quijano, 1941.
Convento de San Francisco, Bogotá.
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Primer arzobispo de Bogotá, nacido
en Pedroche, Extremadura, probablemente en 1497, muerto en Bogotá, en febrero de 1569.
Tomó posesión de la silla arzobispal en 1553 y gobernó hasta su muerte, durante 16
años continuos. Como primer arzobispo de Bogotá le correspondió poner los fundamentos
organizativos de esta Iglesia, y en ello radica uno de sus mayores méritos. Se hizo
franciscano en la Provincia de los Angeles, donde recibió la ordenación sacerdotal hacia
1521. De su vida en España nada se sabe de cierto, sólo que fue presentado por el
emperador Carlos v para obispo de Asunción de la Plata y que fue nombrado por el papa
Paulo III el 1 de junio de 1547. Con prontitud se embarcó hacia Asunción de la Plata,
pero por causa de un temporal la flota en que viajaba se desbarató y fray Juan se vio
forzado a regresar a España. De nuevo fue presentado por el rey, en esta ocasión para el
obispado de Santa Marta en 1551, hacia donde se embarcó, desde San Lúcar de Barrameda,
el 4 de noviembre de 1552. Tras un viaje muy azaroso, en el que sufrió toda clase de
'desventuras, como el naufragio de algunos de los barcos que conformaban la flota, el
incendio de la nave principal y un ataque de corsarios, desembarcó en las costas de Santa
Marta en febrero de 1553. A pesar de que tomó posesión de su sede samaria, de inmediato
pensó en trasladarse a la capital del Nuevo Reino de Granada, tanto por las condiciones
miserables en que encontró la ciudad, como por lo despoblada, y porque ya el rey había
enviado una cédula real al obispo de Santa Marta para que fuera a vivir a Santafé de
Bogotá. A la capital llegó en julio de 1553. Innumerables fueron las dificultades que
tuvo que sortear a fin de cumplir a cabalidad con su ministerio pastoral. Los principales
desacuerdos fueron con las autoridades civiles, con quienes chocó frontalmente por causa
de la ejecución de las llamadas Leyes Nuevas, en su carácter de obispo y protector de
los indios. La tasación que hizo de los naturales del Nuevo Reino, para librarlos de la
tiranía y extorsión en que los tenían muchos encomenderos, despertó en los colonos y
algunas justicias reales una reacción muy contraria hacia él. Al Consejo de Indias
llovieron las quejas sobre fray Juan, principalmente de la Audiencia Real, que juzgaba
intromisión suya en asuntos de incumbencia civil. Esta colisión de autoridades,
alimentada por el patronato regio, ensombreció la acción propiamente espiritual del
prelado. No obstante, una de sus mejores realizaciones en el campo pastoral fue la
promulgación y realización del primer sínodo diocesano, realizado entre el 24 de mayo y
el 3 de junio de 1556, en el cual participaron todas las fuerzas vivas de la Iglesia
neogranadina. dividido en 10 títulos, el sínodo legisla acerca de la administración de
los sacramentos, la enseñanza de la doctrina, la práctica de la misma, los deberes para
con los indios y otros puntos. A1 tratar de poner en práctica las normas del sínodo,
fray Juan encontró gran oposición por parte de la Real Audiencia y, sobre todo, de los
encomenderos, a quienes les parecieron sumamente gravosas las obligaciones que se les
imponían. Otra obra emprendida con mucho entusiasmo por fray Juan fue la construcción de
la catedral, que por desgracia se desplomó completamente la víspera de su inauguración
en 1565. Este hecho descorazonó al prelado, pues había consumido mucho dinero, trabajos
y tiempo durante los casi 10 años que había tomado levantarla. Más perdurable fue la
obra del hospital de San Pedro, para el que dejó las casas de su morada, contiguas a la
catedral. En este hospital debían ser atendidos preferencialmente los pobres de la
ciudad. Sobre las cualidades morales de fray Juan de los Barrios, su primer biógrafo, el
franciscano fray Esteban de Asensio, se extiende en ponderaciones.. Dice que fue muy
aprobado varón en vida y costumbres, hombre pacífico y ejemplar, que predicaba con gran
espíritu y que había gobernado «con gran santidad y bondad y celo de buen pastor».
Afirma que en el comer, vestir, conversación y recogimiento guardaba y seguía las
costumbres antiguas de la Orden Franciscana; que consolaba a sus pueblos con sus sermones,
que se compadecía de los pobres y necesitados, favoreciéndolos con limosnas. En una
frase, resume su carácter firme: «Era recto en el gobierno pastoral, teniendo en pie su
jurisdicción eclesiástica sin respetos humanos al poderío secular». Asensio se
preciaba de haberlo conocido muy de cerca y de que el prelado lo hubiera tenido por
confesor y, además, de que lo «solía tomar por acompañado en negocios secretos de
Inquisición». Este mismo biógrafo, que escribe en 1585, refiere que el prelado murió
repentinamente de la enfermedad de asma, «de la cual era muy trabajado», en febrero de
1569. Fray Juan de los Barrios no alcanzó a vestir el palio arzobispal, pues cuando éste
llegó, traído por el deán don Francisco Adame, juntamente con las bulas de su
nombramiento como arzobispo, hacía poco había muerto .
LUIS CARLOS
MANTILLA
Bibliografía
ROMERO MARIO Fray Juan de los
Barrios y la evangelización del Nuevo Reino de Granada. Bogotá, 1960.
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