Arquitecto franciscano de nacionalidad italiana (Osola, provincia de Novara,
mayo 16 de 1800 - Popayán, 1887. Sus principales obras fueron realizadas en Popayán, en
las últimas décadas del siglo xIx. Bautizado con el nombre de Juan, a los 18 años fue a
Roma para trabajar con dos de sus tíos en asuntos de comercio, actividad a la que estuvo
consagrado por espacio de seis años. A los 24 años de edad, sintiéndose llamado por la
vida religiosa, pidió su admisión en la Orden Franciscana, y fue acogido en el famoso
convento romano de Aracelli, donde hizo su noviciado y profesó al cabo de un año, con el
nombre de fray Serafín. Alternó sus estudios eclesiásticos con la medicina, pero
sintiendo mayor predilección por la arquitectura, a ella se dio con más interés.
Deseoso de ir a trabajar en Tierra Santa, fue enviado a Jerusalén; sin embargo, allí no
permaneció mucho tiempo, pues fue enviado a la misión de Egipto, donde su colaboración
en unas obras era más necesaria. En cuatro años dejó terminada la catedral de
Alejandría, con su hermosa torre de cincuerita metros de altura; edificó en seguida la
catedral de El Cairo, de orden corintio; luego un hospicio y su capilla para el servicio
de la misión en la ciudad de Damieta y, por último, un colegio en Alejandría.
Acercándose a los sesenta años., después de tan meritorios trabajos, pidió y obtuvo el
permiso de regresar a su provincia en Italia. Pero no habían transcurrido seis meses
desde su regreso, cuando el provincial lo escogió para que viniera a Popayán a dirigir
la obra de la catedral, que empezada por el obispo fray Fernando Cuero y Caicedo, también
franciscano, iba a ser continuada por su sucesor, don Pedro Antonio Torres. Fray Serafín
llegó a su nuevo destino en mayo de 1859. Inicialmente vivió con sus hermanos frailes en
el convento de Popayán, pero luego pasó a la casa del obispo, reclamado por éste para
su compañía y para que supervigilara más fácilmente los trabajos. Su asistencia a las
obras de la catedral no le impidieron, sin embargo, atender gratuitamente la reparación
de la bóveda de la iglesia de la Compañía de Jesús y retechar el templo de San
Francisco. Aunque inicialmente pensó quedarse solamente cinco años, tiempo que juzgaba
suficiente para lo que se le contrató, la guerra de 1860 y otro cúmulo de calamidades de
que fue víctima el Cauca, paralizaron los trabajos de la catedral. Sin embargo, fray
Serafín no se quedó inactivo; durante esa larga época de forzosa inacción, se puso al
servicio del gobierno del Cauca para dos obras muy importantes: la construcción de un
puente sobre el río Juanambú y otro sobre el río Palo, que desgraciadamente fue
arruinado por una tremenda inundación en 1880. Además, dirigió la composición de las
calles de Popayán, obra iniciada en 1809, pero interrumpida por las guerras de la
Independencia. Con todo, la obra más importante de fray Serafín fue el puente del
Molino, bendecido y dado al servicio público el 31 de julio de 1883. Cierto día,
mientras fray Serafín inspeccionaba la .obra del puente de Juanambú, resbaló de una
piedra y cayendo de una altura considerable, se rompió en varias partes la pierna
derecha. Desde entoncés quedó baldado y anduvo en muletas durante cuatro años, hasta su
muerte en 1887.
LUIS CARLOS
MANTILLA
Bibliografía
Papel periódico ilustrado, N°- 60,
año m (18831884), pp. 182-185.