Músico y compositor
antioqueño (Medellín, octubre 5 de 1933). Blas Emilio Atehortúa comenzó a estudiar
música con profesores privados desde los 9 años; a los 12 ingresó al Conservatorio de
Bellas Artes de Medellín, y a los 16 surgieron sus primeros ensayos como compositor:
pequeños preludios para piano u otros instrumentos. En 1951 se consagró a los estudios
de armonía con el profesor Bohuslav Harvaneck y con él mismo siguió viola y violín.
Tres años más tarde estudió armonía y contrapunto con el padre salesiano Andrés Rosa,
quien entonces ejercía en Medellín. Por esta misma época, perteneció a la banda
departamental, encargado de los timbales. Luego viajó a Bogotá y se matriculó en el
Conservatorio Nacional. Cursó armonía con Antonio María Benavides, contrapunto con el
director del plantel, Fabio González Zuleta, morfología musical con Andrés Pardo Tovar
y orquestación para banda con José Rozo Contreras. Fue secretario del Centro de Estudios
Folklóricos y Musicales del Conservatorio, y al mismo tiempo realizó interesantes
investigaciones sobre etnomusicología. En 1963 ganó, en concurso internacional, una beca
para perfeccionar sus estudios en el Centro Latinoamericano de Altos Estudios Musicales
del Instituto Torcuato Di Tella, de Buenos Aires. Allí fue alumno de Alberto Ginastera,
director del Centro, de Aaron Copland, Olivier Messiaen, Ricardo Malipiero y otros
músicos de fama internacional. Regresó a Colombia en 1968 para dedicarse al profesorado
por cuenta de la Organización de Estados Americanos (OEA). En 1970 se hizo cargo de la
Dirección del Conservatorio de Popayán y a mediados de 1972 se posesionó como director
del Conservatorio de la Universidad de Antioquia. En 1973 fue nombrado director del
Conservatorio Nacional en Bogotá. En cuanto a su obra, Blas Emilio Atehortúa es autor de
cinco estudios para piano, varias suites, fantasías, intermezzos y cuartetos. Su trabajo
académico va desde los arduos ensayos en el Instituto de Bellas Artes, hasta sus
conferencias y labor pedagógica en Colombia, Argentina, Venezuela y Europa. La música de
Atehortúa está más allá del concepto de música colombiana, pues él logra reunir los
elementos de la música contemporánea (el dodecafonismo, el serialismo o el
expresionismo), sin dejar de imprimirle a ella su formación, su inspiración
post-romántica y, en el momento adecuado, el tinte nacionalista. Algunas de sus
composiciones son: Canción para Orlando, Música para tres sonetos de José Eustasio
Rivera, Música de gala a la tierra paisa, Partita, pieza instrumental para inaugurar el
Tren Metropolitano; Intermezzo-Fantasía; Cuarteto para cuerdas (estrenado en el Salón de
las Américas de la OEA y en Fayetteville, Arkansas); Concierto para oboe y orquesta opus
90; Cinco piezas de Bela Bartok; Bambuco, opus 12; Juegos infantiles, opus 13 y sus
recientes obras: Cristóforo Colombo, premiada en España, y Homenaje a Girolamo
Frescobaldi. Esta última, estrenada el 25 de julio de 1991 en el Teatro Metropolitano de
Medellín, con la Orquesta Filarmónica de esta ciudad, es una de las piezas con las que
Colombia empieza a construir un presente de música académica auténtica y elaborada con
los más altos cánones, lo que llevó a Atehortúa a exclamar, en algún momento,
«estamos armando el futuro,>. Escrita en octubre de 1986, se compone de tres partes
bien definidas: Fantasía y Fuga, Passacaglia y Capricho. Atehortúa es considerado,
acertadamente, el "padre" de la música académica actual en el país .
WILLIAM ATEHORTUA
ALMANYA
Bibliografía
PERDOMO, ESCOBAR JOSE IGNACIO. Historia de la
música en Colombia. 5á ed. Bogotá, Plaza y Janés, 1980.