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GonzaloAriza
Oleo de Carlos Dupy, 1891
Colección Particular, Bogotá.
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Acuarelista y pintor paisajista,
nacido en Bogotá, el 3 de febrero de 1912. Hijo del conocido fotógrafo Aristides Ariza y
de doña María Mercedes Vélez, Gonzalo Ariza ingresó en 1931 a la Escuela de Bellas
Artes de Bogotá, después de una conversación con Roberto Pizano y apoyado por su madre.
En esos primeros años (estuvo en la Escuela hasta 1935) realizó una obra contestataria,
indigenista, preocupada por lo social: óleos, linóleos y algunos dibujos. Hizo
ilustraciones para los libros Mancha de aceite (1935), de César Uribe Piedrahita, La Roma
de los Chibchas (1937), de Gabriel Camargo Pérez, Presidios de Venezuela (1936) y para la
revista Pan. Con frecuencia, por coincidencias generacionales y por sus primeras obras
indigenistas, se le considera un artista de los Bachués; pero nada más errado, su
producción mayorista está concentrada exclusivamente en el paisaje y además, Ariza no
participa de las ideas de los pintores y escultores nacionalistas. En 1936 viajó a Japón
con una beca del gobierno colombiano. Estudió litografía, xilografía y grabado en metal
en la Tokio Koto Kogei Gakko, donde fue discípulo de Maeda y Ioth; entre 1936 y 1938,
tomó clases particulares de acuarela en el Taller de Tsuguharu Foujita: «Lo más
importante fue el contacto con una cultura viva, donde el arte no es cosa de museo sino
una actividad de la vida diaria, auténtico arte del pueblo, que lo mismo está en la
pintura, en los jardines, en el teatro, en la ceremonia del té, en las artesanías y en
todas las actividades de la vida diaria». A su regreso a Colombia, hizo una exposición
individual en la Sociedad Colombiana de Ingenieros, donde mostró por primera vez sus
paisajes: «Me ha interesado el paisaje como modo de expresión y por ser lo más propio y
auténtico que tenemos. Además por su belleza y variedad, que lo hacen único en el
mundo. También está por pintarse». Durante un breve período, Ariza fue profesor en la
Escuela de Bellas Artes de Bogotá (1940-1942). Recibió el segundo premio en el Tercer
Salón de Artistas Colombianos, en 1941. Realizó algunos paisajes en grabado, pero a
partir de 1943 lo abandonó. Recibió el primer diploma de honor en el VII Salón de
Artistas Colombianos (1945). En 1953 se casó con la escritora Susana Rubio, madre de sus
tres hijos: Francisco, María Paz y Alfonso. Realizó dos murales en cerámica, uno en el
viejo edificio de El Espectador (1955) y otro en el Hospital de la Hortúa, donde
representó a la Virgen. En 1955, Ariza viajó nuevamente a Japón, como primer secretario
encargado de asuntos culturales en la Embajada de Colombia. Allí permaneció
hasta 1958 y pintó una serie de obras que mostró en la Galería Daimarú de Tokio, la
primera exposición de un colombiano en esa ciudad. Cuando regresó a Colombia, Ariza se
encontró con los postulados de Marta Traba y su definición del arte colombiano.
Entonces, se enfrascó en una polémica con ella a través de la prensa escrita, medio que
domina pues desde el inicio de su carrera ha escrito artículos y ensayos sobre arte. A
principios de los sesenta, realizó dos exposiciones individuales en el Museo Nacional
(1960, 1961) y otras dos en la Biblioteca Luis Angel Arango de Bogotá (1962, 1963). Marta
Traba lo atacó, haciéndolo a un lado para favorecer su concepto de la pintura moderna,
abanderada por Alejandro Obregón. Eugenio Barney Cabrera descalificó su pintura y le
recomendó abandonar el oficio. A partir de 1963, y durante diez años, Ariza se retiró
de los Salones Nacionales y de las salas de exposiciones, agobiado por la agresividad y
hostilidad de la crítica.
En 1973 Ariza volvió a exponer. Sus
primeras apariciones fueron discretas, participaciones en colectivas y algunas
exposiciones con sus hijos. En 1978 hizo una muestra individual en el Centro Colombo
Americano de Bogotá; en ella reunió obras, acuarelas y óleos, realizadas entre 1974 y
1978, algunas en formatos enormes. El ambiente de la crítica había cambiado, y renació
el interés y la admiración por las obras de Ariza. En 1982 hizo una gran muestra
retrospectiva en el Museo Nacional de Bogotá; allí reunió 171 obras que muestran la
evolución de su trabajo. Ariza vive en una casa de la calle La Cajita de Agua, en el
tradicional barrio de La Candelaria en Bogotá, alrededor de un exuberante jardín nativo,
cuidado personalmente por él, en el cual conserva algunas de las especies que ha
reproducido en sus obras: geranios, orquídeas, helechos, parásitas y árboles frutales.
En 1985 el gobierno de Japón le otorgó la condecoración Kun Santo Zuimosho. En 1987
recibió el Gran premio Cooperartes a la vida y obra de un artista. A través de su obra,
Ariza ha realizado una extensa investigación de la geografía y el paisaje tropical
colombiano. Ha insistido en algunos motivos que le han interesado particularmente: el
Santuario de la Peña, el cerro de Monserrate, los cafetales, los paisajes de la Sabana de
Bogotá, de las tierras templadas y la tierra caliente del interior. En sus pinturas,
capta la luz, la atmósfera, la humedad y las sutiles sensaciones ambientales de los
diferentes climas. Se detiene en los detalles morfológicos de la flora y las especies
vegetales que representa: frailejónes, eucaliptos, gualandayes, otobos, guarnos, bobas,
platanales, sauces. También ha realizado algunas panorámicas de Bogotá y Tokio.
MARTA CLARA
MARTÍNEZ RIVERA
Bibliografía
ARIZA GONZALO Y EDUARDO CARRANZA. Gonzalo
Ariza. Seguros Bolívar. Bogotá, Villegas Editores, 1978. ESCALLÓN, ANA, MARÍA et al.
Gonzalo Ariza. Galería Alfred Wild. Bogotá, Villegas Editores, 1989. Gonzalo Ariza,
Museo Nacional, Bogotá, 1982-1983, textos: Juan Vitta y Carmen Ortega Ricaurte. PIÑEROS
CORPAS, JOAQUÍN. Pintores de la Sabana. Bogotá, Instituto Caro y Cuervo, 1978. ZALAMEA,
JORGE Nueve artistas colombianos. Bogotá, Litografía Colombia, 1941, pp. 55-60;
reproducido en: Literatura, política y arte. Bogotá, Colcultura, 1978, pp. 303-306.
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