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Esmeralda
Arboleda de Cuevas
Fotografía de Hernán Díaz, 1960
"Retratos", Bogotá, Villegas Editores, 1993.
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Senadora, ministra y
diplomática valleaucana (Palmira, enero 7 de 1921). Esmeralda Arboleda Cadavid fue una
las siete hijas del matrimonio conformado por el payanés Fernando Arboleda López y la
antioqueña Rosa Cadavid Medina. Realizó sus estudios de primaria en el colegio de La
Enseñanza de la ciudad de Pereira, donde no había más estudio que el comercio y, por lo
tanto, no se podía seguir una carrera profesional. Decidió entonces marcharse a Bogotá
a estudiar bachillerato en el colegio las señoritas Casas, que tenía un alto nivel
académico. Después de terminar la secundaria, Esmeralda Arboleda ya tenía claro el
objetivo de su vida: «No quería quedarme ignorante sabía que había mucho que hacer,
tenía que abrir campo para las ˇeres, que había que luchar por sus indicaciones>,,
recuerda. Ella había iniciado esa lucha al tomar la decisión de estudiar la profesión
que siempre le interesó y para la que desde muy temprana edad, su madre escurrió
aptitudes: «Esa niña tan alegadora y discutidora, no puede ser mas que abogada». En
1939 ingresó a la prestigiosa Facultad de Derecho la Universidad del Cauca,
convirtiéndose en un desafío, según ella, ser la primera mujer que seguía una carrera
universitaria en el país. Esa experiencia se convirtió, a la postre, en algo nuevo e
interesante para Esmeralda Arboleda, quien recuerda que tuvo magníficos compañeros y
profesores que al principio le ponían cortapisas para ver si era capaz. Además, tuvo que
combatir las concepciones de parientes y amigos que no veían con buenos ojos que una
joven estudiara y, lo que era peor, que estuviese rodeada de hombres todo el día. Sin
embargo, su brillante desempeño académico logró cambiar esas actitudes a su favor.
Después de graduarse, Esmeralda Arboleda trabajó como abogada en la defensa de los
obreros del Ferrocarril del Pacífico, demandando sus prestaciones. Primero tuvo una
oficina en Cali, y luego la trasladó a Bogotá donde decidió trabajar en la política
por la mujer. Estas lides no eran ajenas para ella, por cuanto ya desde la universidad
había empezado a vincularse a distintos movimientos políticos, pero siempre en las
huestes liberales, partido con el que se identificó no sólo por familia, sino porque a
su juicio era el más amplio en cuanto a conceptos y criterios.
Esmeralda Arboleda se opuso a la
persecución de que fue objeto todo aquel que perteneciera al partido liberal, y también
luchó contra las formas de dictadura y opresión de finales de los cincuenta. Pronto se
hizo conocer por sus ejecutorias en el ámbito político nacional y se ganó el respeto y
la confianza de los líderes liberales del momento, como Alberto Lleras Camargo, quien la
hizo partícipe de las campañas del partido y la nombró secretaria del mismo. Durante el
desempeño de estas funciones, promovió por medio de discursos entre las mujeres del
país la necesidad de vincularse a la política, instándolas a involucrarse activamente
en este campo. En 1958, durante el gobierno de Lleras Camargo, fue nombrada senadora por
el Valle del Cauca. Allí presentó el proyecto de ley para suprimir la discriminación
jurídica de la mujer, el cual fue aprobado con mayoría de votos y con moción de
aplausos. Con este proyecto se alertó la conciencia de las mujeres y de los hombres, y en
torno a él hubo interesantes debates en academias y universidades. También como senadora
contribuyó a abolir la potestad marital. Estos proyectos encontraron serias dificultades
y al pasar a la Cámara por la oposición de la Iglesia. Presentó, además, el proyecto
de fomento a la industria editorial, mediante el cual se logró introducir material
editorial al país sin pagar impuestos. Por su notable trayectoria como política y
senadora, el Presidente Alberto Lleras le ofreció el Ministerio de Comunicaciones, cargo
que desempeñó entre 1961 y 1962. Desde 1962 hasta 1966 volvió al ejercicio profesional,
por cuanto el impedimento constitucional le impedía ser nombrada en algún cargo. En 1966
se reincorporó a la actividad política, desempeñándose como coordinadora femenina del
partido liberal en la campaña de Carlos Lleras Restrepo; allí se dio a la tarea de
organizar grupos de mujeres liberales por todo el país. Ese mismo año fue elegida
nuevamente senadora por Bogotá; en 1967 el gobierno de Lleras Restrepo la nombró
embajadora en Austria, y en 1969, embajadora alterna ante la Organización de Naciones
Unidas (ONU) en Nueva York, donde también tuvo la oportunidad de trabajar por las mujeres
y de vincularse a todos los grupos que se ocuparon de los derechos de las mujeres en
Francia, Bélgica, Yugoslavia y otros países. Por esa misma época conoció al que fuera
su segundo esposo, Francisco Cuevas, embajador de México ante la ONU. Había estado
casada antes con el ingeniero antioqueño Samuel Uribe Hoyos, con quien tuvo a Sergio, su
único hijo. Esmeralda Arboleda sigue siendo una mujer que con inteligencia y tenacidad
mueve montañas, sigue siendo espontánea, directa, cálida y de risa contagiosa. Hablar
con ella siempre será un acto placentero, no sólo vive del pasado, sabe muy bien lo que
ocurre en el panorama político del país del presente y tiene la capacidad de dimensionar
el futuro y de recordar muy bien a los tres colombianos que más admiró: Baldomero Sanín
Cano, al que conoció siendo un anciano que le impactó como pensador por la claridad de
sus ideas, por los juicios avanzados para un hombre de su época; Alberto Lleras, porque
tenía una concepción clara y limpia del ejercicio de la política y del poder; y Carlos
Lleras, porque lo considera uno de los mejores presidentes que ha tenido Colombia, un
visionario que tenía claras las necesidades del país.
MARÍA ALEXANDRA
MÉNDEZ VALENCIA
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