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Gonzalo
Arango. Fotografía de Hernán Díaz, ca. 1960. Casa de Poesía Silva, Bogotá.e
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Poeta antioqueño (Andes,
enero 18 de 1931 - Tocancipá, Cundinamarca, septiembre 25 de 1976). «Fundador del
Nadaísmo con diez poetas menores de edad. Su primera aventura amorosa fue a los seis
años, con una hermana de la caridad, sor Mónica. Fue retirado del kinder religioso por
dos razones: por su precocidad amorosa, y porque en cuatro años se agotaron todos los
recursos humanos y divinos para enseñarle a leer y a escribir, inútilmente. Bachiller.
Filósofo laureado. Desertor de La Patria Boba y de toda esperanza. El resto de la vida se
la ha pasado olvidando lo que aprendió. Agitador. Expresidiario de cuatro cárceles,
actualmente en uso de libertad condicional. Vagabundo, parásito, poeta o eterno de algún
modo. Burócrata ocasional y destituido. Corruptor de la juventud. Enamorado, casado,
fracasado, y reincidente. Aventurero, sin oficio conocido. Vive del milagro y de las
mujeres. Duerme en un monasterio. Es además escritor». Así se definía Gonzalo Arango
Arias en 1966, en la "Geniología" de los nadaístas con que comenzaba la
antología del movimiento titulada De la Nada al Nadaísmo. Ese estilo, provocador,
incendiario, escandaloso, es el mismo que permitió hacer del nadaísmo un fenómeno de
trascendencia nacional, y de su autor, una de las personalidades más sobresalientes de la
cultura nacional en este siglo. Gonzalo Arango fue el menor de trece hijos de una familia
conservadora de modestos recursos. SL infancia, según su propio testimonio, transcurrió
entre el bienestar del campo y el horror de la escuela. A los 17 años viajó a Medellín
a terminar su bachillerato en el Liceo Antioqueño, donde se destacó como estudiante
aventajado. Esta es la época de las lecturas existencialistas que ocasionarán a la
postre la primera crisis religiosa: «Yo había sido educado para hacer de este mundo un
episodio efímero, de la vida algo estoicamente desdeñoso, y del cielo un Absoluto [...]
Pero mi contacto con cierto racionalismo filosófico fue socavando los estamentos sagrados
de mi fe de carbonero, y una doliente duda hacia los valores terrenos me pusieron en el
umbral de la desesperación». Luego de terminar el bachillerato, Arango entró a estudiar
Derecho en la Universidad de Antioquia, carrera que abandonó al tercer año «por cierta
inclinación a torcerlo todo». Desengañado de «la república de las bayonetas y del
Corazón de Jesús», se marchó entonces al campo, resuelto a encontrarse consigo mismo,
a ser un hombre auténtico, a hacerse escritor. De esta época sólo queda el testimonio
publicado en las Memorias de un presidiario nadaísta (la novela que escribió durante ese
tiempo, Después del Hombre, terminaría incinerada en la primera de las famosas quemas de
libros organizadas por los nadaístas). De regreso de su exilio campesino, y muerto su
padre, se unió en 1953 al MAN (Movimiento de Acción Nacional), movimiento político
encabezado por el entonces presidente, general Gustavo Rojas Pinilla. Dos años después
hizo sus primeros pinos en el periodismo como comentador literario en el periódico
conservador El Colombiano, e hizo parte de la Asamblea Nacional Constituyente en calidad
de suplente. Después de la caída de Rojas, en 1957, Arango tuvo que abandonar Medellín,
en vista de que los frentenacionalistas exigían su cabeza. En Cali se dedicó, entonces,
a maquinar lo que todos sus amigos coinciden en señalar como la mayor obra de su vida: el
nadaísmo.
El primer Manifiesto nadaísta
apareció en 1958; son 42 páginas dedicadas íntegramente a argumentar cultural,
estética, social y religiosamente la misión por cumplir: «No dejar una fe intacta, ni
un ídolo en su sitio. Todo lo que está consagrado como adorable por el orden imperante
será examinado y revisado. Se conservará solamente aquello que esté orientado hacia la
revolución, y que fundamente por su consistencia indestructible, los cimientos de la
sociedad nueva>. En realidad, más que el texto del manifiesto, lo que dispararía a
gonzalo arango (que así firmaría en lo sucesivo) y a su movimiento a la cúspide de la
fama, fue la serie de actos públicos y publicitarios realizados para difundir la
"nueva oscuridad". Manifestaciones con discursos escritos en papel higiénico,
quemas simbólicas para incendiar la literatura colombiana, sacrilegio con hostias en la
Basílica de Medellín, fueron algunos de los escándalos que llevaron a los nadaístas al
primer plano de la escena nacional. El promotor principal de estas acciones, a través de
un combate infatigable redactando cartas, publicando libros, dictando conferencias por
todo el país, arengando desde los medios de comunicación, o dando con sus huesos en la
cárcel, fue siempre Gonzalo Arango. Desde el mismo año de su nacimiento, el ensayista
Estanislao Zuleta advirtió los límites de la aventura nadaísta: «Para creer ser el mal
de la sociedad burguesa es necesario creer que ésta es el bien, de la misma manera que el
sacrílego reconoce la religión cuando le da puñaladas a la hostia, porque nadie profana
una galleta de soda. En resumen: uno cree descalificar al juez cuando en realidad le
concede todo».
Gonzalo Arango, motor principal de
esa lucha, gastó la mayor parte de sus energías en alimentarla, a sabiendas de que le
sustraía alientos a su vocación de escritor: «Me siento como si la vida me hubiera
soltado de la mano -dice en carta al también nadaísta Eduardo Escobar-, existo al
vaivén, ni siquiera escribo mi obra maestra. Uno es un tramposo hijo de puta. Uno se
aplaza, uno se muere cada día en el reloj suizo, uno es un suicida». En 1963, a
consecuencia de una declaración de Gonzalo Arango, en la que acusaba al nadaísmo de
desesperación nihilista y derrotismo, sus compañeros lo quemaron simbólicamente en el
puente Ortiz de la ciudad de Cali. Cuando en 1968 elogió al presidente Carlos Lleras
Restrepo como poeta de la acción, volvieron a hacerlo. Durante todo este tiempo, Gonzalo
Arango se iría desencantando de su errática actividad política, volcándose hacia una
espiritualidad que le retornara lo que había perdido de niño: el contacto con la
naturaleza y la fe en Dios. En sus últimos años, antes de morir en un accidente
automovilístico en la carretera Bogotá-Tunja, soñaba con establecer una comuna de
artistas y poetas en la isla de Providencia.
Entre las publicaciones de Gonzalo
Arango se cuentan obras de teatro: Nada bajo el cielo raso, HK-11 (1960) y Los ratones van
al infierno y la consagración de la nada (1964); cuentos: Sexo y Saxofón (1963);
crónicas, ensayos y artículos de prensa: Prosas para leer en la silla eléctrica (1966),
Memorias de un presidiario nadaísta (1991); correspondencia y manifiestos:
Correspondencia violada (1980); y, por supuesto, poesía: Providencia (1972), Fuego en el
altar (1974), Adangelios (1985). En 1974, el poeta Jotamario Arbeláez seleccionó una
antología de su obra bajo el título Obra Negra. Además del primer Manifiesto nadaísta
(1958), Gonzalo Arango puso en circulación, entre otros, Los camisas Rojas (1959), El
manifiesto de los escribanos católicos (1961), El mensaje a los académicos de la lengua
(1962), El terrible 13 Manifiesto Nadaísta (1967), y Boom Contra Pum Pum, en el que
fustiga a Gabriel García Márquez. Publicó dos antologías de los nadaístas: 13 poetas
nadaístas (1963) y De la Nada al Nadaísmo (1963). Sus poemas, además de su leyenda, lo
han hecho popular entre los jóvenes; sus crónicas y cartas contienen, quizá, lo mejor
de su escritura. Como periodista, Arango colaboró en la Nueva Prensa (1963-64), Cromos
(1966-67) y El Tiempo (1968-69). Apareció ocasionalmente en el Corno emplumado de México
y Zona Franca de Venezuela. Junto con X-504 [seudónimo del poeta Jaime Jaramillo Escobar)
alcanzó a publicar ocho números de la revista Nadaísmo 70 [Ver tomo 4, Literatura,
"El nadaísmo", pp. 271-274].
JOHN JAIRO
GALÁN C.
Bibliografía
ARANGO, GONZALO. De la nada al
nadaísmo (antología). Bogotá, Tercer Mundo, 1966. ARANGO, GONZALO. Obra negra. Buenos
Aires, Ediciones Carlos Lohlé, 1974. COBO BORDA, JUAN GUSTAVO. "El nadaísmo".
En: Manual de literatura colombiana. Bogotá, Procultura-Planeta, 1988, tomo u, pp.193236.
COLLAZOS, OSCAR. "Nadaísmo". En: Historia de la poesía colombiana. Bogotá,
Ediciones Casa Silva, 1991. ESCOBAR, EDUARDO. Gonzalo Arango. Correspondencia violada.
Bogotá, Instituto Colombiano de Cultura, 1986. ESCOBAR, EDUARDO. Gonzalo Arango. Bogotá,
Procultura, 1990.
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