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Débora Arango.
Fotografía de Oscar Monsalve, en "Débora Arango", Bogotá, Villegas Editores,
1986.
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Acuarelista y pintora
antioqueña (Medellín, 1910). Débora Arango Pérez estudió en el Colegio María
Auxiliadora de Medellín, con las monjas salesianas; una de ellas, la madre María
Rabaccia reconoció su talento artístico y la impulsó a ser pintora. Entonces, ingresó
al Instituto de Bellas Artes de Medellín, que dirigía Eladio Vélez, pero se retiró dos
años después por considerar su instrucción muy convencional, orientada hacia la
adquisición de habilidades técnicas. Impresionada por los frescos de Pedro Nel Gómez en
el Palacio Municipal, lo llamó para que la admitiera como discípula en su taller; allí
se sintió más a gusto y se identificó con sus conceptos y su técnica más expresiva.
Mostró su trabajo por primera vez en 1937, en una exposición colectiva, con sus
condiscípulas en Medellín. En 1939 recibió el primer premio de la exposición
organizada por la Sociedad Amigos del Arte en el Club Unión de Medellín; mostró nueve
obras, óleos y acuarelas, entre ellos algunos desnudos que escandalizaron a la sociedad
antioqueña: «Obras impúdicas que ni siquiera un hombre debía exhibir», «...dignos de
figurar en la antesala de una casa de Venus». Débora Arango hizo su primera exposición
individual por invitación de Jorge Eliécer Gaitán, entonces ministro de Educación, en
el Teatro Colón de Bogotá, en 1940; simultáneamente, participó en el Primer Salón
Anual de Artistas Colombianos. En estas muestras reafirmó su postura de artista rebelde y
audaz y se evidenció su desarrollo posterior. Más tarde participó en algunas colectivas
en Medellín y Cali, y, nuevamente, sus obras generaron el rechazo de la sociedad, hasta
llegar a pedir su excomunión; la Iglesia le hizo firmar un llamado de atención y ordenó
recoger una edición de la Revista Municipal de Medellín, porque cerca al saludo del
arzobispo se reproducía un cuadro suyo. Débora Arango abordó temas sociales y
políticos con una inusual crudeza. Son características sus representaciones de
personajes sórdidos o marginales, que se alejaron siempre de lo estético. Sufridos
obreros, prostitutas, maternidades grotescas, monjas caricaturares, que la artista retrata
más allá de lo físico, incluyendo sus ansiedades reprimidas, su marginalidad social, la
sátira y lo más descarnado de la cotidianidad profana: «Yo concibo el arte como una
interpretación de la realidad y es esto lo que me posibilita el llegar, a través de él,
a la verdad de las cosas: sacar a flote lo oculto, lo falso, lo que no se puede manifestar
abiertamente».
En 1946 Débora Arango viajó a
Estados Unidos y luego a México. Ingresó a la Escuela Nacional de Bellas Artes de
México, dirigida por Federico Cantú. Aprendió la técnica del fresco y estudió la obra
de los muralistas mexicanos. Regresó a Medellín en 1947. Hizo un mural en la Compañía
de Empaques en Medellín propiedad de su cuñado, en el cual describió el cultivo de la
cabuya. A finales de los cuarenta, hizo una serie de obras alusivas al 9 de abril y a la
caída de Laureano Gómez. En 1954 viajó a Europa, en Madrid estudió las obras de
Francisco de Goya y José Gutiérrez Solana; en Inglaterra estudió cerámica; también
viajó a Escocia, París y Austria. Realizó una muestra individual en el Instituto de
Cultura Hispánica de Madrid, en 1955; en esa ocasión sus cuadros fueron descolgados, sin
ninguna explicación, al día siguiente de la apertura: «Fue un golpe durísimo», ese
hecho determinó su regreso a Colombia. Ese mismo año, expuso una serie de cerámicas en
el Centro Colombo Americano de Medellín. Su pintura en los años cincuenta se llenó aún
más de crítica sociopolítica sobre los abusos de la dictadura militar y el avance de la
violencia en el país. En 1957 realizó su primera muestra individual de pinturas en
Medellín, en un espacio de la Casa Mariana, invitada, a manera de desagravio, para
conmemorar los veinte años de los jesuitas en la ciudad. En los primeros años sesenta,
realizó una serie de pinturas para ilustrar el viacrucis de la capilla de la casa de
retiros espirituales Betania, en Barranquilla. Alrededor de 1965 dejó de pintar «por
motivos de salud>. Se aisló por completo del medio artístico y no volvió a exponer
hasta 1975, cuando reunió alrededor de cien obras e hizo una exposición individual en la
Biblioteca Pública Piloto de Medellín. Su obra se reivindicó plenamente luego de su
exposición retrospectiva de 1984, en la que mostró 205 obras entre acuarelas, óleos y
cerámicas en el Museo de Arte Moderno de Medellín, institución a la que la artista
donó un gran número de sus trabajos. La exposición se mostró posteriormente en la
Biblioteca Luis Angel Arango de Bogotá. En 1984 recibió el premio Secretaría de
Educación y Cultura de Antioquia a las Artes y a las Letras, como reconocimiento tardío
de sus aportes a la plástica colombiana [Ver tomo 6, Arte, pp. 123-124].
MARÍA CLARA
MARTÍNEZ RIVERA
Bibliografía
Débora Arango: Exposición
retrospectiva 193z-1984, Museo de Arte Moderno, Medellín, 1984, textos: Beatriz González
y Alberto Sierra. GONZÁLEZ, BEATRIZ, SANTIAGO LONDOÑO y DARIO RUIZ. Débora Arango.
Museo de Arte Moderno de Medellín. Bogotá, Villegas Editores, 1986. LAVERDE TOSCANO,
MARÍA CRISTINA. "Una pintora proscrita". En: Así hablan Los artistas. Bogotá,
Universidad Central, 1986, pp. 35-54.
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