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Manuel de Bernardo, Alvares.
Oleo de F. María Zapata.
Museo Nacional, Bogotá
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Abogado y político criollo
nacido en Santafé de Bogotá, el 21 de mayo de 1743, muerto allí mismo, el 10 de
septiembre de 1816. Manuel de Bernardo Alvarez del Casal ocupó la presidencia del Estado
de Cundinamarca entre el 13 de agosto de 1813 y el 12 de diciembre de 1814, cuando Simón
Bolívar, a nombre del Congreso, se tomó Santafé de Bogotá. Perteneció a la elite
criolla, descendiente de una nueva clase burocrática que llegó al Virreinato de la Nueva
Granada en la primera mitad del siglo XVIII y que por alianzas de familia y un efectivo
poder económico, consolidado muchas veces por matrimonios de conveniencia, adquirió gran
jerarquía dentro de la sociedad neogranadina de la época. La familia Alvarez del Casal,
compuesta por el padre, Bernardo Alvarez, abogado del Consejo Real de Castilla, la madre,
Josefa del Casal y Freiría, y cuatro hijos: Joaquina, Petronila, Catalina y Manuel de
Bernardo, llegó a Santafé de Bogotá en 1736, cuando su padre había sido nombrado
fiscal de la Real Audiencia. Las hijas se casaron con vástagos de distintas familias de
abolengo: Joaquina contrajo nupcias con Manuel García Olano, administrador de correos que
durante la revolución de los Comuneros sirvió como oficial de enlace entre los
insurrectos y la oligarquía santafereña; Petronila se casó con Jerónimo de Mendoza y
Hurtado, subjefe de la administración de correos, también involucrado en el movimiento
comunero; y Catalina se desposó con Vicente Nariño y Vásquez, quien ejerció los cargos
de contador oficial de las Cajas de Santafé, contador mayor del Tribunal de Cuentas y
director de la primera fábrica de pólvora establecida en Santafé de Bogotá; de esta
unión nació el Precursor de la Independencia, Antonio Nariño y Alvarez del Casal. Por
su parte, Manuel de Bernardo, luego de estudiar, entre 1762 y 1768, jurisprudencia y
humanidades en el Colegio de San Bartolomé, y de obtener los títulos de Doctor en
Teología y Humanidades, con los cuales logró ser catedrático de derecho civil y
eclesiástico y recibirse como abogado de la Audiencia en 1768, se casó, en 1778, con
Josefa Lozano de Peralta, cuarta hija del primer marqués de San Jorge. Con esta unión,
Alvarez del Casal emparentó no sólo con una de las familias más acaudaladas del
Virreinato, sino también con los Lagos, Portocarrero, Galavís, Vergara y Caicedo,
Ugarte, y Ricaurte, familias de los esposos de las otras seis hijas del encopetado
marqués. Del matrimonio Alvarez del Casal-Lozano de Peralta nacieron ocho hijos. Desde
que se doctoró, en 1768, hasta el 20 de julio de 1810, Alvarez del Casal estuvo al
servicio de la administración española: primero como contador-ordenador del Tribunal de
Cuentas de Santafé de Bogotá, luego, con el mismo cargo, en la Real Casa de Moneda de
Popayán, y finalmente, meses antes del inicio de la revolución, como contador mayor del
Tribunal de Santafé de Bogotá. Desde 1789 perteneció, al igual que la mayoría de sus
familiares políticos, al Cabildo de la entonces capital del Virreinato. Pero, si bien
Manuel de Bernardo Alvarez ocupó altos cargos en las contadurías de Hacienda, es cierto
que despreció y odió como el que más a los "chapetones". En tal actitud
posiblemente influyeron mucho los problemas que enfrentó su suegro, don Jorge Miguel
Lozano, detenido el 11 de agosto de 1793 y recluido posteriormente en Cartagena, donde
murió. También, los conflictos que afrontó su sobrino, el Precursor Nariño. Estos
resentimientos se refinaron mucho más con la activa participación en las tertulias de la
época y las discusiones sobre candentes temas que, finalmente, llevaron a la toma de
conciencia de los criollos respecto a su situación frente a la metrópoli. En el
momento del Grito de Independencia, Alvarez del Casal era miembro del Cabildo, y en
calidad de tal firmó el acta que declaró la Independencia. Participó, entonces, junto
con José Miguel Pey, Juan Bautista Pey, José Acevedo y Gómez, el canónigo Andrés
Rosillo, Camilo Torres, Tomás Tenorio y Carvajal, Antonio Baraya, Antonio y Francisco
Morales, José Santamaría, Joaquín Camacho, Luis Caicedo y Flórez, José Ortega y Mesa,
Frutos Joaquín Gutiérrez, Pedro Groot y otros, en el cabildo abierto que solicitaron los
insurrectos, y pasó a formar parte de la Junta Suprema de Gobierno, presidida por José
Miguel Pey, que el 26 de julio suscribió el documento que desconoció el Consejo de
Regencia de España. La Junta de Gobierno se dividió en siete secciones: Gobierno y
Diplomacia, Negocios Eclesiásticos, Gracia y Justicia, Guerra, Hacienda, Policía y
Comercio. Alvarez del Casal, dada su amplia experiencia en materia de contaduría
pública, fue nombrado en la de Hacienda, de la que hicieron parte también Pedro Groot,
José París y Luis Azuola y Lozano (pariente político de Alvarez). Además, fue
colaborador del periódico oficial Aviso al Público, que se comenzó a editar a partir de
septiembre de 1810. Desde esta posición, Alvarez del Casal ejerció gran presión sobre
la Junta de Gobierno para que se ordenara la liberación de Antonio Nariño, que se
hallaba preso en Cartagena; tal pedido encontró muchas voces en contra, pero ante los
esfuerzos y ruegos al fin el Precursor llegó a Santafé el 8 de diciembre de 1810. En
general, puede decirse que esta Junta de Gobierno, conformada por primos, tíos y
familiares, todos relacionados con el marquesado de San Jorge, se aprovechó de la buena
fe del pueblo y manipuló la situación de acuerdo a sus propios intereses. Quizás una de
las mayores dificultades que tuvo que afrontar la ]unta de Gobierno fue la negativa de las
demás provincias en que estaba dividido el Virreinato de la Nueva Granada, a aceptar el
control político y administrativo de Santafé de Bogotá. El movimiento de oposición,
orquestado desde Tunja, tuvo a Camilo Torres y Tenorio como cerebro y abogó por un
gobierno de corte federalista. Se convocó, entonces, el 6 de noviembre de 1810, un
"Supremo Congreso", al que asistieron delegados de las seis provincias que
apoyaban a Santafé: Andrés Rosillo por el Socorro, Camilo Torres por Pamplona, Ignacio
Herrera por Nóvita, León Armero por Mariquita, Manuel Campos por Neiva y Manuel de
Bernardo Alvarez, quien, además de ser el representante por Santafé, fue nombrado
presidente. E1 Congreso se inauguró el 22 de diciembre y a instancias de Alvarez eligió
al Precursor Antonio Nariño como secretario. Las deliberaciones adelantadas allí no
aportaron nada al asunto que más interesaba: la organización del nuevo gobierno. Ante el
fracaso del Congreso Nacional, se convocó un Colegio constituyente Electoral que creó el
Estado de Cundinamarca y nombró como primer presidente a Jorge Tadeo Lozano, quien
ejerció el poder entre el 26 de marzo y el 19 de septiembre de 1811. Durante el gobierno
de su cuñado, Manuel de Bernardo Alvarez se unió a su sobrino, Antonio Nariño, y juntos
defendieron el régimen centralista presidido por Santafé de Bogotá. Desde el periódico
La Bagatela, presionaron a Lozano de Peralta para que renunciara a la presidencia, lo que
efectivamente sucedió y permitió que el Precursor asumiera primero la presidencia, y
luego de un corto receso, la dictadura, que ejerció desde el 11 de septiembre de 1812
hasta agosto de 1813, cuando partió hacia Pasto. Durante el gobierno de su sobrino,
Alvarez del Casal cumplió un importante papel de apoyo, pues además de ser miembro del
Concejo, actuó como consejero del presidente. Tres hijos de Alvarez del Casal: Manuel
María, Mariano Bernardo y María Tadea también fueron sostén importante del Precursor.
No obstante, pese a rodearse de los
más allegados de su familia, la situación política para Antonio Nariño fue cada vez
más difícil. Tunja se consolidó como el fortín antinariñista, y el 4 de octubre de
1812 se citó en Villa de Leiva un Congreso federalista, al cual asistió Alvarez del
Casal, acompañado de Luis Azuola, en representación de Cundinamarca. Allí, Alvarez
defendió tan ardorosamente los planteamientos centralistas de su sobrino, que los dos
delegados fueron reducidos a prisión por orden de sus colegas. Pero las dificultades para
Nariño y sus aliados no cesaron con los intentos de golpe democrático de los tunjanos.
Dos generales, Joaquín Ricaurte y Antonio Baraya y Ricaurte, miembros de la extensa
familia Lozano de Peralta, encargados por el Precursor de detener a los contradictores del
centralismo, se convirtieron al federalismo y en alianza con Camilo Torres atacaron
Santafé de Bogotá, el 9 de enero de 1813. La embestida fue rechazada y sirvió para
calmar, por un tiempo, los ánimos del Congreso de las Provincias Unidas; así mismo,
permitió que el 16 de julio de 1813, el Colegio Electoral del que formó parte como
presidente Alvarez del Casal, declarara a Cundinamarca territorio con independencia
absoluta del gobierno de España y libre de cualquier soberanía distinta de la de Dios y
el pueblo. Mientras tanto, en medio de tanta lucha política y armada, generada con
frecuencia por viejos pleitos de familia, las tropas españolas comandadas por Juan
Sámano aprovecharon para invadir el territorio colombiano por el sur. El Precursor
decidió, entonces, encargarse personalmente de la defensa de la soberanía, y en el
Congreso Electoral renunció a la dictadura, única forma para sostener el tambaleante
gobierno, en favor de su tío, Manuel de Bernardo Alvarez. En 1814, cuando Nariño fue
derrotado y apresado en Pasto, los federalistas organizaron una nueva ofensiva para
someter a Cundinamarca, esta vez con el apoyo del coronel venezolano Simón Bolívar. Por
consejo de sus asesores Ignacio de Herrera y Juan José Diago, AIvarez se negó a entregar
pacíficamente el poder al Congreso de las Provincias Unidas, y tampoco aceptó ninguna
fórmula de entendimiento con los tunjanos ni con Bolívar. Ante esta situación, Bolívar
inició una acción armada contra Santafé, que terminó con la rendición de la ciudad,
el 11 de diciembre de 1814, y la entrega del poder por parte de Alvarez, quien solamente
pidió garantías para españoles y criollos regentistas. Una vez entregó el poder,
Alvarez del Casal no quiso colaborar con ninguno de los nueve gobernantes que lo
sucedieron, entre ellos, Camilo Torres y José Fernández Madrid. Se retiró de la vida
pública, con una que otra aparición, como cuando apoyó, el 15 de junio de 1815, una
propuesta de capitulaciones con los españoles. El 26 de mayo de 1816, el general Pablo
Morillo entró en Santafé de Bogotá e instituyó un tribunal para juzgar a todos los
criollos que habían participado en la insubordinación. Manuel de Bernardo Alvarez, junto
con otros miembros de su familia extensa, fue apresado, juzgado y condenado a muerte. El
ajusticiamiento se cumplió el 10 de septiembre de 1816, en el hoy llamado Parque de
Santander, en compañía de José M. Arrubla y del escribano Manuel García.
JOSE EDUARDO
RUEDA ENCISO
Bibliografía
ABELLA, ARTURO. El florero de
Llorente. Bogotá, Antares, 1960. IBAÑEZ, PEDRO MARÍA. "Manuel Bernardo
Alvarez". Boletín de Historia y Antigüedades (agosto de 1903). MENDOZA VELES,
JORGE. Gobernantes de La Nueva Granada. Síntesis biográficas. Bogotá, Minerva, 1951.
OTERO MUÑOZ, GUSTAVO. Hombres y ciudades. Bogotá, Ministerio de Educación, 1948. RIVAS,
RAIMUNDO.. "Manuel Bernardo Alvarez". Boletín de Historia y Antigüedades
(agosto-septiembre 1916).
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