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Joaquín
Acosta
acuarela de Edward walhouse Mark, 1846
Biblioteca Luis Angel Arango, Bogotá.
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Historiador, geólogo e
ingeniero militar nacido en Guaduas, Cundinamarca, el 29 de diciembre de 1800, muerto
allí mismo, el 21 de febrero de 1852. Tomás Joaquín de Acosta y Pérez de Guzmán
integra la lista de aquellos hombres del siglo XIX a quienes la inestabilidad política
exigió una doble participación: militar y científica. Así, hombres como Agustín
Codazzi, Tomás Cipriano de Mosquera, Manuel Ancízar, Francisco Vergara y Velasco y
Joaquín Acosta, alternaron su vida militar y política con la geografía, la
mineralogía, la geología, el periodismo, la historia y la sociología. Joaquín Acosta
abandonó en 1819 el Colegio del Rosario para integrarse al ejército patriota. Bolívar
lo nombró subteniente de infantería en el batallón que hizo la campaña en el Valle del
Cauca y Chocó, entre I820 y 1827. Sin embargo, sus labores como militar activo alternaron
desde un principio con las estrategias y planes gubernamentales: va en 1821 Acosta fue
enviado a examinar en el Chocó los terrenos en los que se proyectaba construir un canal
que establecería comunicación directa entre los océanos Atlántico y Pacífico. Debido
a su nombramiento en 1822 como secretario del gobernador del Chocó, Acosta no participó
en la campaña de Quito. Su actividad este año se concentró en el estudio y, la
elaboración de un informe detallado de los distritos mineros, y en la vigilancia de los
trabajos que se adelantaban para abrir el proyectado Canal de San Pablo. En diciembre de
1822 el general Francisco de Paula Santander lo nombró oficial segundo de la Secretaría
de Estado y del Despacho de Guerra; de esta manera, el general Acosta abandonaba, al menos
para este primer momento de la guerra, su ideal de soldado activo. Al finalizar 1825, el
general Joaquín Acosta viajó a Europa, donde permaneció hasta 1831. Su espíritu
observador fue definitivo para sus posteriores ocupaciones como geólogo, ingeniero
militar e historiador. Manuel Uribe Angel dice que Acosta, en sus primeras tareas como
militar en el Atrato v el Valle del Cauca «robaba a la ocupación de armas el tiempo
preciso para arrancar a la naturaleza de los trópicos sus numerosos secretos y sus
encantadores arcanos». Acosta tomaba nota del estado de los caminos, los puntos más
notables, la posición de los pueblos, el carácter de sus gentes, la navegación en los
ríos, el clima. Sus descripciones geográficas se extendieron desde la Nueva Granada
hasta los países europeos y norteamericanos, donde resaltaba, además, los detalles
arquitectónicos, los monumentos religiosos y políticos y las instrucciones culturales.
El viaje a Europa lo acercó a los estudios de mineralogía, geología e ingeniería
militar. A su regreso a Colombia, en 1832, asumió el cargo de Ingeniero Director de
caminos de Cundinamarca y fue miembro fundador de la Academia Nacional. En 1833 fue
nombrado catedrático de Química en la Universidad y comandante al mando de medio
batallón de artillería. En 1835 fue diputado al Congreso. En adelante y por muchos
años, el general Acosta hizo parte de las distintas comisiones para la inspección y
propuestas de trazado de caminos; para el análisis de los modos de explotación de las
minas del país; para el estudio de las prisiones de la Costa y los puntos adecuados para
establecer colonias agrícolas; y para la observación de los canales y la
navegación a vapor.
Como escritor, José María Samper
dice que Acosta era ocurrente y agudo, ingenioso y buen dialéctico, y como diplomático y
orador parlamentario, muy mesurado en el lenguaje». Como hombre de ciencias, el general
Acosta tuvo a su cargo el Observatorio Astronómico y el Musco Nacional; y mantuvo
constante comunicación con los científicos europeos y las sociedades geográficas. Como
diplomático, fue nombrado en 1837 encargado de negocios de la Nueva Granada en el
Ecuador, ministro en Washington, en 1842, y ministro de Relaciones Exteriores en 1843. Su
segundo viaje a Europa, en 1845, tuvo una finalidad precisa: consultar el Archivo de
Indias en España y publicar en París, en 1848, el Compendio histórico del
descubrimiento y colonización de la Nueva Granada en el siglo decimosexto. Sobre ello,
Bernardo Tovar anota: «Acosta se fija como propósito central historiar la época
colonial. Este objetivo se relaciona con las nuevas circunstancias surgidas a partir de la
independencia. Acosta escribe en un momento en que se desarrollan los debates sobre la
organización y destino de la naciente República>. En París, Acosta publicó,
también en 1847, su obra sobre la Geología de la Nueva Granada, y en ella incluyó un
amplio mapa de la República de la Nueva Granada; además, tradujo las Memorias que
Jean-Baptiste Boussingault había presentado en la Academia de Ciencias de París: Viajes
científicos a los Andes ecuatoriales 1826-1830, y reprodujo el Semanario de Francisco
José de Caldas.
Antes de morir, el general Acosta
donó a la República su rica colección de libros americanos, que se conserva en la
Biblioteca Nacional, y la serie de minerales [Ver tomo 5, Cultura, pp. 53-54 y 131].
LUCELLA GÓMEZ
GIRALDO
Bibliografía
ACOSTA DE SAMPER, SOLEDAD Biografía
del general Joaquín Acosta, prócer de 1a independencia, historiador, geógrafo, hombre
científico y filántropo. Bogotá, Librería Colombiana Camacho Roldán-Tamayo, 1901.
TOVAR, ZAMBRANO, BERNARDO. "El pensamiento historiador colombiano sobre la época
colonial". Anuario colombiano de historia social y de la cultura, N° 10 (Bogotá,
1982), pp. 5-118.
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