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La biblioteca como lugar privilegiado para la difusión de la lectura:
Una mirada al sistema bibliotecario italiano
La lectura en
Italia
Los datos mas recientes
de la indagación realizada por el Instituto Italiano de Estadística - ISTAT (1), indican que en Italia el 41% de la población de los 6 años en
adelante lee al menos un libro al año. Estas cifras complementan la información
proporcionada por el estudio de la Organización para la Cooperación y Desarrollo
Económico en Europa - OECD, la cual identifica que el 66% de la población italiana tiene
"competencias en lectura modesta o en el límite del analfabetismo o posee un
limitado patrimonio de competencia básica" (2).
En realidad, a los
italianos que leen por lo menos un libro por año, se pueden agregar los lectores lights,
ya que a través de una pregunta control se identificó que los que se autodenominaban no
lectores, posteriormente respondían que si habían leído algún tipo de libro (de
cocina, salud, moda, deportes, etc.), representando el 12% (3), lo que,
sumado a los lectores habituales que el estudio del ISTAT reporta, representan el 53% del
total de italianos que leen. Esto quiere decir que sí la mitad de la población italiana
lee con alguna frecuencia la otra mitad no lee.
Con estos datos pocos
reconfortantes, se puede señalar que de los lectores habituales, el 48% lee de 1 a 3
libros al año, el 39% de 4 a 11 libros y el 13% lee 12 libros o más. El género femenino
lee más (58%) que el genero masculino (42%), una constante que se mantiene a través de
los diferentes rangos de edad.
La relación entre la
edad y el hábito de lectura, muestra su máxima curva en el rango de 11 a 13 años,
llegando al 60% con los niños que leen al menos un libro al año, descendiendo
gradualmente al 47% en la edad de 25 a 34 años, al 42% de los 45 a los 54 años, al 32%
de los 60 a los 64 años y al 22% entre los que tienen de los 65 a los 74 años. Esto
muestra que diferir la lectura hacia las personas en edad de jubilación, constituye más
una utopía que una esperanza!
Los niños, la lectura y la biblioteca
La interpretación de
los datos que se mencionan a continuación, hacen pensar que, aunque los niños tienen una
tendencia hacia la lectura, cuando terminan la escuela media registran en sus hábitos de
lectura una reducción del 4% en el rango de 14 a 17 años, reducción que se convierte
casi en un 10% entre los jóvenes de 18 a 19, con una pérdida en términos absolutos de
cerca de 210.000 lectores, sobre una población en Italia, entre los 14 a los 19 años, de
más de 3´000.000 de jóvenes.
Se podría asumir que
existe una causa educativa que contribuye a restarle a los jóvenes el interés por la
lectura, ya que, mientras están en la escuela básica, se les induce a leer textos
escolares u otro tipo de literatura bajo la orientación directa del maestro, pero no se
les crea el hábito de la lectura autónoma y la utilización regular de espacios
culturales, como las bibliotecas.
En la educación
básica primaria y secundaria los estudiantes son conducidos y habituados a la lectura por
sus profesores, incorporando la lectura como parte integral del currículo. Sin embargo,
no se da la orientación para incorporar a la biblioteca como mediadora de cultura y por
tanto de lectura, como lo trazan desde hacen algunos años las políticas públicas
ministeriales. El acercamiento a la lectura es una actitud mental, una habilidad que se
forma en la práctica misma de leer y que con el tiempo se transforma en un hábito que da
placer, o sea placer a la lectura. Sí esta práctica, este hábito, no se apropia desde
temprana edad, una vez que se prescinda de la influencia externa del maestro, sino se esta
familiarizado con un medio alternativo, un lugar afin a lectura, es inevitable que se
pierda el interés por los libros.
Bajo esta forma de
interpretación de los números y de las estadísticas, se podría mostrar como una señal
positiva la relación directa que se da entre la frecuencia de la biblioteca y el
ejercicio de la lectura en la escuela básica obligatoria, pero también una señal
opuesta en la falta de correspondencia que se da entre lectura y biblioteca en la
educación básica y media superior. Habría que preguntarse en que medida la falta de la
sesion de lectura para niños en las bibliotecas públicas o el mal desempeño de estas
sesiones pueden influir negativamente en los lectores jóvenes, presunción que no se
puede corroborar debido a la falta de estudios de campo.
En Italia no existe una
ley que establezca la obligatoriedad de contar con una sesión para niños y jóvenes en
las bibliotecas públicas. Sin embargo, en Europa varios países han establecido, de
manera obligatoria, este tipo de servicios a través de leyes: un caso destacado es el de
Dinamarca que decretó tal disposición en 1931.
No obstante este vacío
normativo, son muchas las bibliotecas públicas italianas que tienen activada una sesión
para jóvenes. Donde se ofrece este servicio, ha sido casi siempre, por iniciativa del
bibliotecario que ha advertido y respondido a la necesidad del contexto social en la cual
opera la biblioteca. En el caso donde la sesión para jóvenes ha encontrado el respaldo
del sector político, se ha logrado cualificar y ampliar el servicio, dotando la sesión
de locales adecuados, de colecciones actualizadas y de apoyos tecnológicos.
Pero el verdadero
problema no esta en la creación de la sesión para niños y jóvenes, sino en su
apropiada dinámica y dotación al interior de las bibliotecas públicas. Incorporar estas
salas como parte integral de la biblioteca y su desarrollo en el futuro, para que no sean
el primer servicio en ser recortado y sujeto a las limitaciones de presupuesto, debido a
otros componentes que quizas se consideran más vitales, como el de la informatización.
Casi siempre, cuando se debe dar algún tipo de recorte en los servicios, es la sesión de
jóvenes la que paga las consecuencias.
Los libros y la biblioteca
En lo que se refiere a
la producción editorial, en Italia en el 2002, se publicaron cerca de 55.500 títulos de
los cuales 2.330 (4.2% del total) tienen un soporte electrónico (CD, DVD, VHS, floppy
disk, etc.). Las ediciones para los niños alcanzaron el 7 %, los textos escolares el 12 %
y la literatura el 18%. El sector que ha mostrado mayor crecimiento en los últimos años
(1995-2000), es el de libros para niños y jóvenes, aumentando el número de títulos en
casi 39%, sin embargo, el registro estadístico de los últimos 11 años, muestra que es
el género narrativo donde se ha duplicado la cantidad de volúmenes vendidos, pasando de
10'456.000 de copias a 20'774.000 (1/3 narrativa italiana y 2/3 narrativa extranjera) (4).
No existen datos que
muestren la relación entre libros adquiridos y libros leídos en biblioteca, pero es
indudable que de alguna manera la adquisición contribuye al desarrollo y difusión de la
lectura. Aunque las cifras disponibles sobre la utilización de bibliotecas, publicadas
por la Asociación Italiana de Bibliotecas (AIB ) -ISTAT (5) en el 2002,
no presentan datos relevantes sobre este aspecto; en una indagación propia sobre las
regiones del centro y sur de Italia (período 1991-2001), se identificó que en las
bibliotecas provinciales se da un incremento del 18% en el número de lectores y del 40%
en el préstamo a domicilio.
En cuanto a la
influencia de la informática - y sobre todo de Internet - en lo que se refiere a la
utilización de los documentos tradicionales (libros, periódicos) después de un primer
momento de deslumbramiento y de énfasis en la nueva tecnología, se presenta hoy una
simbiosis que defino como la biblioteca lenta (biblioteca tradicional) y la biblioteca
rápida (biblioteca de la Web). Por lo tanto, el cambio previsto en los años 90'de los
usuarios de la biblioteca tradicional hacia la biblioteca virtual no se presento. En
cambio, se dio un proceso de integración que llevo a Internet a ser asimilada como un
instrumento más de información de la biblioteca pública para "brindar apoyo a las
comunidades y a los individuos para alcanzar libertad, prosperidad y desarrollo"
(IFLA) (6).
Se asiste a una
profunda transformación en el uso de la biblioteca, tanto a lo que se refiere a los
servicios, a la información y a la consulta en general. Por lo tanto es absolutamente
necesario dotar a las bibliotecas, conjuntamente con los libros y revistas, de un adecuado
número de puestos de Internet y productos multimedia. De manera que esta oferta
tecnológica no se vea como un reemplazo del libro si no como un soporte y complemento del
material impreso.
La biblioteca en Italia
Para comprender como
esta organizada la lectura pública en Italia, mostraré las líneas principales de la
organización del sistema de bibliotecas, teniendo como referencia las distintas
tipologías de bibliotecas y el Servicio Bibliotecario Nacional (SBN).
Es importante reseñar
que el panorama bibliotecario italiano es muy variado y fragmentado, tanto que a veces es
difícil transmitir correctamente la información en el mosaico de la realidad de las
bibliotecas de mi País. Basta pensar que solo en la tipología administrativa - y por lo
tanto en lo que se refiere a su propiedad - las bibliotecas pueden ser públicas
estatales, de los órganos centrales del estado o de los entes locales, universitarias y
escolares. Así se estructura el sistema bibliotecario italiano - o, como se dice
irónicamente el "no sistema bibliotecario italiano" (7) - que
es esencialmente financiado por dinero público, siendo muy modesta la participación del
sector privado en el campo de las bibliotecas. A esto debemos agregarle bibliotecas
"de otro tipo", como son las de entes culturales e investigativos, del (sector
financiero), de las asociaciones privadas y tambien las bibliotecas eclesiásticas.
En Italia se estima,
según el estudio de Relación de las bibliotecas italianas 2001 (8),
que existen cerca de 15.000 bibliotecas que poseen aproximadamente 200 millones de
volúmenes, a los cuales se adicionan anualmente 7 millones de volúmenes, con cerca de 10
millones de usuarios al año y aproximadamente 65 millones de préstamos domiciliarios. En
el año 2001, la inversión para funcionamiento superó los 500 millones de euros, de los
cuales el 10% se destinò a la adquisición de colecciones bibliográficas. Es importante
aclarar que en este estudio no se incluyen las 12.000 bibliotecas escolares.
Continuar
1.
ISTAT Mass media e letture. Sta in "Informazioni -
Serie: Cultura, socialità e tempo libero: Indagine Multiscopo sulle famiglie. Aspetti
della vita quotidiana: dicembre 2001 - marzo 2003". A. XX (2003); pp. 9-13.
L'indagine è stata effettuata tra dicembre 2001 e marzo 2002 (pubblicati nel marzo 2003)
su un campione di 19.920 famiglie per un totale di 53.113 persone.
2. Peresson, Giovanni Altro che non lettura! Sta in: Giornale
della Libreria, A. 115 (2001), n. 6, giugno, pp. 20-21. L'articolo riassume, in breve
sintesi dati desunti da: Gallina, Vittoria (a cura) La competenza alfabetica in Italia:
una ricerca sulla cultura della popolazione. Milano, Angeli, 2001.
3. Vigini, Giuliano Spunta il lettore "morbido", ma i
consumatori restano una minoranza. Sta in: Corriere della Sera, A. 128 (2003), n. 65, 18
marzo, p. 39.
4. Nirenstein, Susanna L'Italia scopre il romanzo. Sta in: La Repubblica,
A. 28 (2003), n. 183 5 agosto, p. 10.
5. AIB-ISTAT Indagine nazionale sulla diffusione della documentazione
pubblica nelle biblioteche pubbliche italiane. Sta in: http://www.aib.it/aib/cen/q0106a/q0106a.htm.
6.
The IFLA Internet Manifesto. Approved by the Governing Board
of IFLA 27 March 2002, The Hague, Netherlands Proclaimed by IFLA 1 May 2002. Sta in: http://www.ifla.org/III/misc/im-e.htm.
7. AIB Rapporto sulle biblioteche italiane 2001. A cura di
Vittorio Ponzani. Sta in: "Bollettino AIB. Rivista italiana di biblioteconomia e
scienze dell'informazione", vol. 42 (2002), n. 4, dicembre, p. 476.
8. AIB Rapporto sulle biblioteche
cit., p. 476
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