Guía temática de política
HISTORIA DEL PASAPORTE Y DEL VISADO EN COLOMBIA
Cuando se va a emprender un viaje fuera del país en que uno vive,
en nuestro caso Colombia, lo primero en lo que se piensa al
emprender camino hacia el aeropuerto o terminal es en llevar con
uno el pasaporte.
La historia de ese documento se remonta a épocas en las que es
difícil imaginar a las personas cargando un pasaporte. Sin embargo
así sucedió, y ya desde la antigua Grecia los pasaportes circulaban
en manos de diferentes ciudadanos.
En Grecia, con la debida autorización de las asambleas, un
ciudadano podía cargar un pasaporte con el fin de evitar maltratos
por parte de las autoridades.
En Roma se utilizó como un permiso especial, como una
autorización extraordinaria a los bárbaros para poder ingresar al
territorio romano.
Al expandirse el Imperio romano, se desarrollaron grandes obras
de carácter infraestructural (nuevas carreteras y un sistema de
correos, por ejemplo), lo que hizo que la migración intramuros
estuviese a la orden del día, por lo cual el Imperio requería
establecer un control preciso de las personas que circulaban por su
territorio. Así, desde ese entonces, los pasaportes han fungido
como un método de identificación personal cuando se está en un
territorio extranjero.
Cuando un ciudadano romano quería realizar un viaje, o debía
realizar una misión ante el Estado, pedía
un pasaporte para identificarse. En ese pasaporte, también llamado
|combina, ractoria, synthema, diploma o codicillo, estaba
plasmada la información personal del viajero, el peso del coche o
caballo que le servía para movilizarse, los lugares por los cuales
pensaba pasar, el motivo del viaje y su duración.
En el Estado moderno, los países europeos, en los siglos XVI y
XVII, comenzaron a hacer uso de los pasaportes, ello debido a la
expansión de sus territorios por cuenta de los procesos de
conquista y colonización que llevaron a cabo en Asia, África,
Oceanía y América.
Países como Alemania, Inglaterra y Francia comenzaron a exigir
los pasaportes a todos los visitantes que arribaban a sus
territorios, ello para poder saber quién y por qué razón visitaba
el país.
Ya en el siglo XX, el pasaporte se volvió un documento esencial
a raíz de las guerras que se vivían en Europa. Así, en 1920, la
Sociedad de las Naciones exigió a los países miembros que los
requisitos para obtenerlo fueran más severos y estrictos.
Desde entonces, el pasaporte ha servido como documento único de
identificación personal e intransferible para viajar, previa
autorización, a un país del extranjero.
El caso colombiano
En el caso de Colombia, la existencia de los pasaportes se
remonta al año de 1824, cuando, por medio de una ley, se le exige a
los ministros ordinarios que expidan pasaportes para los
colombianos que se encuentran fuera del país, con el objeto de que
puedan salir de ese país; a la vez, se le exige a los cónsules
expedir pasaportes para los extranjeros que pretendan visitar el
país.
A mediados del siglo, en el año de 1845, se dispone, por medio
de un decreto, que el Ministerio de Relaciones Exteriores se
encargue de la expedición de los pasaportes y de velar por todos
los asuntos relacionados con la inmigración, tarea que actualmente
desarrolla con ayuda de organismos de seguridad como el DAS
(Departamento administrativo de seguridad).
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Bibliografía
|Salamanca, Luis Humberto
|, Manual para el servicio
exterior de Colombia Bogotá: Publicación del Ministerio de
Relaciones Exteriores, 1959.
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