Guía temática de política
REALISMO
En el área de las Relaciones Internacionales existen varias
escuelas de pensamiento, teorías o modelos de análisis. Su
propósito es interpretar una serie de sucesos de tal manera que sea
posible establecer patrones de conducta y así hacer mas previsible
la dinámica de interacción entre actores en el sistema
internacional. Muchas de estas teorías se basan en ideologías
políticas, e imparten una visión ideológica a el sistema
internacional. Así, por ejemplo, las escuelas de pensamiento
Marxista interpretan el sistema internacional como uno de opresión
y tensión constante donde algunos pocos países explotan a los
demás. En efecto, el modelo de análisis propuesto por la Teoría de
la Dependencia es un elemento importante para esta escuela de
pensamiento. En contraste, el Constructivismo en relaciones
internacionales argumenta que el orden internacional es el producto
de una larga tradición de normas y tratados internacionales que han
producido el sistema actual. Sin embargo, el debate principal
respecto al carácter del sistema internacional se centra en las
teorías propuestas por dos escuelas de pensamiento: Realismo, y Liberalismo.
El Realismo toma como punto de partida la presunción que la
comunidad internacional existe en un estado de anarquía, y que no
existe otro mecanismo de regulación mas que el poder. En otras
palabras, según el realismo, el estado es el actor principal, y la
interacción entre naciones ocurre por medio del estado, no por
medio de instituciones internacionales u otro tipo de
organizaciones. Según este modelo, cada estado es responsable por
su propio bienestar y su supervivencia; de esta manera, el poder se
convierte en el elemento central de interés para cada estado. Por
poder se entiende en este caso capacidad militar, preponderancia
económica, capacidad de movilización política, y percepción
internacional entre otras. Por esta razón, es la responsabilidad de
cada estado obtener tanto poder le sea posible, incluso si es
necesario hacerlo a cuesta de otros.
En tal estado de anarquía, el orden es establecido por un
balance de poder: los estados menos poderosos crean un alianza
contra los mas poderosos, de tal manera que si el estado mas
poderosos del sistema (conocido como el poder hegemónico) intenta
atacar o anexar alguno de los estados menos poderosos, la alianza
de estos estados contraataca; así, la amenaza de retaliación
mantiene un orden y establece ciertos limites. Igualmente, otros
estados se alinean con el poder hegemónico en caso de conveniencia,
usualmente para protegerse de otros estados hostiles. De esta
manera, las alianzas cambian de acuerdo a las circunstancias,
manteniendo siempre un balance de poder.
Usualmente se requiere de un conflicto bélico de alta magnitud
que desgaste al poder hegemónico de tal manera que le resulte
imposible impedir a otro estado asumir la posición de hegemonía.
Históricamente, se pueden identificar algunos ejemplos, tales como
la guerra entre Roma y Cartago, la cual consolidó a Roma como poder
hegemónico. En ciertos casos, sin embargo, si un poder hegemónico
se expande más allá de su capacidad, puede colapsar por si mismo.
El último fue el caso de Inglaterra, que tras el desplome de su
imperio le dio el paso libre a los Estados Unidos para asumir la
posición de poder hegemónico. Como resultado, las reglas del
sistema internacional tienden a reflejar los intereses del estado
hegemónico. Tucídides identificó este principio hace mas de dos mil
años con aquella frase célebre que dice, los vencedores hacen lo
que pueden, y los perdedores hacen lo que tiene que hacer.
Bibliografía:
Jervis, Robert.
|International Politics: Enduring Concepts
and Contemporary Issues; Longman Publishing Group; Mayo,
2002.
http://www.cidob.org/Castellano/Publicaciones/Afers/56salomon.html
|