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Altiplano
En la media y alta montaña de los Andes colombianos, entre
altitudes de 2300 a 3200
metros, se encuentran relieves planos de origen tectónico,
caracterizadas por haber sido lagos y tener una estructura
hidrográfica más o menos cerradas, estas estructuras presentan
extensiones variadas y etapas de formación diferenciadas de acuerdo
con el proceso de sedimentación del lago.
1. Génesis
Los altiplanos son formas comunes a los grandes sistemas
montañosos del planeta, así en los Pirineos como en los Alpes, en
el Himalaya y desde luego, en los Andes (Bolivia, Perú, Ecuador,
Colombia) es frecuente encontrar este tipo de sistemas. La génesis
de los altiplanos se relaciona con la actividad tectónica, previa
al levantamiento y plegamiento de las cordilleas. La formación de
éstos, es un proceso dependiente de factores climáticos, tectónicos
y en algunos casos volcánicos.
En la evolución genética de los altiplanos se pueden diferenciar
etapas fundamentales de formación que corresponden a los momentos
tectónicos más relevantes en la formación de los Andes y a los
cambios climáticos más influyentes en los procesos
sedimentarios.
Fase tectónica
Inicialmente, los altiplanos son depresiones de origen
tectónico. Estas se generan como producto de los fenómenos de
compresión en diferentes fases del sistema cordillerano. Esta
presión constante (de las placas fundamentales y el levantamiento)
es la causa del amplio sistema de fallamiento que acompaña el
levantamiento andino y que influye directamente sobre la creación
de depresiones intermontanas (que originan mares someros,
actualmente ocupados por los valles de los ríos que separan las
cordilleras) e intramontanas que pueden dar origen a cuencas de
tracción o a concavidades formadas en la interacción de fallas
paralelas y perpendiculares y sinclinales y anticlinales que se
hunden tras el cabalgamiento de fallas durante el plegamiento y
levantamiento.
De acuerdo con la información geológica básica (Van der Hammen,
1958; Restrepo y Toussaint, 1988; Fabre, 1983, entre otros) la fase
principal de plegamiento del sistema andino se ubica en el Mioceno
medio y de acuerdo con el análisis de la cartografía geológica de
Ingeominas fue en este episodio en el que se formaron la mayoría de
las depresiones en las cuales hoy existen altiplanos.
Fase Lacustre
Las depresiones formadas en el plegamiento del Mioceno
continuaron bajo el nivel del mar o por lo menos muy cerca de éste.
Esta circunstancia permite encontrar en los altiplanos
(especialmente en sus bordes o a profundidad) formaciones
sedimentarias del Terciario inferior, a veces de características
epicontinentales.
Después de la fase miocena de plegamiento y de reactivación de
sistemas de fallamiento, las depresiones que posteriormente se
constituirían en altiplanos continuaron ocupadas por brazos de
mares someros, por lagos o por pantanos. Pero fue con la orogenia
andina del Plioceno que las depresiones intramontanas inician una
fase inicial de levantamiento donde emergen lentamente siendo
receptáculo de agua (lagos incipientes) o áreas expuestas a la
disección (cuencas), posteriormente en estas depresiones puede
formarse un lago por el represamiento de la salida de los drenajes,
bien por un evento volcánico o por movimientos tectónicos que
estrechan dicho lugar. Es en la medida en que las cordilleras se
levantan que se van consolidando las áreas lacustres, debido al
incremento del potencial hidrogravitatorio y al entallamiento de
las cuencas que drenan hacia estos lagos, hasta que ya, en el
Cuaternario, tras alcanzar posiciones altitudinales similares a las
actuales, estos cuerpos de agua se sujetan a cambios relacionados
con el clima y desde luego con la capacidad de disección de las
cuencas que drenan hacia las áreas más bajas de los altiplanos
incipientes.
Para el caso del altiplano conocido como la "Sabana de
Bogotá", el ascenso orogénico implicó el paso por los
diferentes pisos bioclimáticos cuyo registro palinológico ha sido
estudiado en varios trabajos de Van der Hammen (1958, 1985), Van
der Hammen et al. (1973, 1982) y Hooghimstra (1984). Estos estudios
muestran que el altiplano ascendió ocupado por un lago.
Para los otros altiplanos no podemos afirmar que en su fase
orogénica estuvieran ocupados por lagos, pero con seguridad lo
fueron por lo menos en el Cuaternario, pues es una característica
general el relleno sedimentario de tipo lacustre, que se evidencia
en perfiles dotados de gruesas capas de arcillas, turba y en
general materiales que indican un alto grado de humedad en el
periodo de su formación. Este es el segundo criterio fundamental
para la definición de un altiplano.
De otra parte, el análisis topográfico muestra una organización
general hidrográfica de cuenca más o menos cerrada y de forma
ovalada que drenaba o drena hacia el lago interior. Lo que en el
presente se corrobora al analizar el sistema de drenaje que
presenta áreas de divagación o inundación en los espacios que han
sido el lago más reciente.
Altiplanos Colombianos
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TIPO
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NOMBRE
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LOCALIZACION
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CUENCA HIDROGRAFICA
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Altura m.s.n.m
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1. Grandes lagos en proceso de sedimentación
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Lago Guamués
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D. Nariño, M. Pasto
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Putumayo
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3000
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Lago de Tota
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D. Boyacá, M. Aquitania
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Upía
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2980
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2. Altiplanos sedimentados recientemente con pantanos, lagos y
áreas inundables.
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Sibundoy
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D. Putumayo. M. Sibundoy
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Putumayo
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2000
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Toquilla
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D. Boyacá. M. Aquitania
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Upía
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2600
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La Magdalena
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D. Cauca. M. San Sebastián
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Magdalena
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3300
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El Estero
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D. Nariño. M. Pasto
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Putumayo
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3000
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Gabriel López
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D. Cauca. M. Totoró
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Cauca
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3000
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La Lejia
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D. Norte de Santander.
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Arauca
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2700
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Paletará
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D. Cauca. M. Coconuco
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Cauca
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2950
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3. Altiplanos sedimentados con problemas de degradción.
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Las Papas
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D. Cauca. M. San Sebastián
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Caquetá
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3000
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Santa Rosa de Vierbo - Cerinza.
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D. Boyaca. M. Santa Rosa de Viterbo, Belén y Cerinza
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Chicamocha
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2600-2650
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Pasto
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D. Nariño. M. Pasto
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Guáitara
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2500-2600
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Tuquerres - Ipiales
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D. Nariño. M. Tuquerres, Ipiales, Guachucal, Cumbal, Iles,
Pupiales.
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Guáitara
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3000-3200
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4. Altiplanos con unidades desertificadas.
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Pamplona
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D. Norte de Santander.
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Catatumbo
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2580
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Berlín
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D. Santander. M. Tona.
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Chicamocha
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3310
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Sabana de Bogotá.
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D. Cundinamarca.
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Chicamocha
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2550-2600
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Tunja Sogamoso
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D. Boyacá. M. Tunja, Duitama. Sogamoso. Nobsa. Iza.
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Chicamocha
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2550-2600
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Sedimentación
El origen de los altiplanos ha tenido una fase lacustre, pero
los altiplanos colombianos se encuentran en diferentes fases de su
evolución debido a que los factores alternos a la tectónica son
determinantes en la colmatación de los cuerpos de agua.
La sedimentación de los lagos esta muy relacionada con los
periodos fríos (glaciales) y sus fluctuaciones (interglaciales) es
común que los altiplanos reciban una alta tasa de sedimentos y
detritos durante los interglaciales (más húmedos) en los cuales la
torrencialidad se incrementa, por eso la mayor cantidad de material
depositado corresponde a dichos momentos climáticos. Mientras que
durante los glaciales el aporte de materiales se limita a arenas
producto de los procesos periglaciares.
Durante el final del Pleistoceno, todos los altiplanos
estuvieron conectados hidrográficamente con masas glaciares, lo que
constituye otro criterio genético de definición. De acuerdo con los
cambios climáticos globales del Pleistoceno los niveles lacustres
fueron variables y las cantidades de sedimentos aumentaron con la
deglaciación. Los altiplanos que se ubican en las partes más altas
de los Andes pudieron incluso cubrirse de hielo en las partes altas
(de sus cuencas) y con las deglaciaciones pueden formarse nuevos
lagos sobre los detritos mismos que se aportan gracias al aumento
de la torrencialidad.
Aquellos altiplanos que en estos momentos son todavía lagos se
deben a una baja exposición a este tipo de materiales y al reciente
taponamiento del drenaje en su salida. Así, aún encontramos
altiplanos en la fase lacustre como son el Lago Guamués y el Lago
de Tota o bien pantanos y pequeños lagos residuales al interior de
otros altiplanos como en la Laguna de la Magdalena, Paletará y
Gabriel López.
Fase de disección
Terminada la fase más intensa de orogénesis y una vez
sedimentados los altiplanos total o parcialmente, la estabilidad
altitudinal de los ejes cordilleranos condiciona los procesos
sedimentarios a una dinámica hidrogeomorfológica, biológica y
climática particular que se sujeta a umbrales específicos de
funcionamiento basados en una temperatura y precipitaciones
estabilizadas luego del Pleniglacial, una esquema particular de
circulación de vientos y un rango altitudinal que para los
altiplanos corresponde a que los cambios climáticos y bióticos ya
no presentan una fluctuación muy amplia y se ubican en los pisos
bioclimáticos por encima de los 2000 mts. y por debajo de los 3400
mts. Esta situación hace que se puedan considerar unas condiciones
específicas de la dinámica y organización física de los
altiplanos.
Estas condiciones se ven reflejadas en el establecimiento de una
red de drenaje que comienza su organización aluvial buscando
profundizar cauces por procesos de disección y arrastre de
materiales. Los altiplanos inician una fase de transformación
topográfica que se observa en la formación de terrazas aluviales,
cono-terrazas, cubetas de inundación, diques etc. Estas geoformas
se forman autónomamente, transforman el paisaje
"plano" hacia una tendencia progresiva hacia el
encañonamiento (como hoy sucede con el altiplano de Pasto y Tunja)
o de disección profunda. En los altiplanos es posible identificar
varios niveles que corresponden con niveles lacustres, pero también
se identifican niveles de terrazas o cono-terrazas ligados a la
disección.
Las formas de ocupación antrópica comienzan, como antes se dijo,
por los conos de deyección laterales. En la medida en que la
disección opera se organizan niveles de terrazas o cono-terrazas y
se constituyen en espacios menos húmedos (mejor drenados) y por lo
tanto más fácilmente aprovechables.
Como forma de utilización lo último que resta en la oferta son
los humedales o cubetas de desborde de los ríos. Socialmente, los
humedales se afectan por el proceso generalizado de rellenos
artificiales para vivienda o fincas.
Por lo anterior, cada uno de los altiplanos se subdividió en
niveles, en general, alto, medio y bajo. Estos niveles corresponden
a las etapas de formación que se han mencionado.
La parte alta de un altiplano corresponde, además de las cuencas
altas (montañas) a las colinas que bordean los rellenos lacustres,
los conos de deyección y las terrazas altas; espacios de buen
drenaje e históricamente los más utilizados por las formas de
ocupación. La parte media de un altiplano corresponde con las
terrazas medias aún encharcables en época de invierno, pero no sin
inundaciones por desborde.
La parte baja es la más compleja y corresponde con las terrazas
bajas, los cauces mayores meándricos de los ríos y sus cubetas de
desborde (humedales). Estos espacios por el nivel freático alto y
su carácter inundable han sido los últimos en ocuparse por el
hombre, recurriendo incluso a los rellenos con escombros para
adaptarlos para la construcción urbana (Bogotá, Sogamoso) y para
las actividades agropecuarias. En otros altiplanos (Túquerres -
Ipiales, Toquilla, Gabriel López, Paletará) la parte baja está casi
siempre ocupada por ganadería extensiva pero no con vivienda.
Con lo anterior se muestra que en la medida en que la disección
(y desecamiento) de un altiplano avanza se van diferenciando
espacios de ocupación antrópica.
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