Ecosistema
Conjunto de leyes que rigen los sistemas vivos antes de ser
transformados por la actividad humana. Es un modelo conceptual que
pretende explicar las relaciones de una comunidad biótica con su
ambiente. El análisis del ecosistema es una de las bases del
análisis ambiental.
El ecosistema supone la relación entre un biotipo y una
biocenosis, por lo tanto, el ecosistema es el estudio de las
relaciones entre una comunidad de especies y su medio y las
relaciones al interior de esa comunidad. Cada especie construye sus
propios mecanismos adaptativos para el cumplimiento de las
funciones dentro del ecosistema.
En un ecosistema, todos los elementos del sistema están
balanceados y mutuamente se mantienen dentro de determinados
límites e impiden que el sistema global se destruya. Existen siete
“leyes” o características básicas de los ecosistemas:
flujo de energía, cadenas tróficas o alimenticias, los ciclos
biogeoquímicos, el nicho ecológico, los equilibrios ecosistémicos,
la resilencia y la sucesión vegetal.
Estos sistemas ecológicos presentan relaciones corológicas y
funcionales entre los seres vivos y los elementos abióticos en un
tiempo y un lugar determinados, en diferentes escalas de
organización, como son la población o la comunidad.
Este término lo introdujo el inglés Tansley (1935), quien lo usó
refiriéndose a “todo el sistema (en el sentido físico)
incluyendo no solamente el complejo de organismos, sino también el
complejo total de los factores físicos que forman lo que llamamos
el medio del bioma. A pesar que los organismos podrían ser nuestro
interés principal, no los podemos desligar de su ambiente espacial,
con los que forman un solo sistema físico”.
El ecosistema es la máxima unidad funcional de la naturaleza,
tiene un constante flujo de materia y energía, cuya funcionalidad
se debe a su biodiversidad. En conclusión, es una delicada unidad
de funciones biológicas, que guardan un intrínseco equilibrio entre
los factores bióticos y abióticos presentes en él.
Los ecosistemas naturales no están bien delimitados,
adicionalmente, se forman zonas de transición entre un ecosistema y
otro, en los cuales el cambio es gradual.
La variedad de los ecosistemas del planeta es muy amplia, no
sólo por sus dimensiones, sino también por el hecho de que sean
crecientes o culminantes, terrestres o acuáticos, abundante o
escasamente diversificados.
En Colombia se encuentra una gran diversidad de ecosistemas,
algunos de ellos son:
• Manglares: Constituyen una asociación de plantas
leñosas que se desarrollan en las zonas costeras tropicales y
subtropicales y tienen en común algunas características
morfológicas, fisiológicas y reproductivas que les permiten crecer
sobre suelos inestables, tolerar agua salada y salobre, realizar
intercambio de gases en substratos con bajas concentraciones de
oxígeno y reproducirse mediante embriones vivos capaces de flotar
para ser dispersados por las aguas.
En Colombia los manglares ocupan una superficie aproximada de
378.034 ha, de las cuales 86.310 pertenecen al litoral Caribe y
291.724 al Pacífico En el Caribe la distribución es discontinua, se
concentran principalmente en los golfos, bahías y deltas. En el
Pacífico ocupan una franja más amplia y continua desde la frontera
con el Ecuador hasta cabo Corrientes (Chocó).
El manglar es un ecosistema frágil, que debe protegerse y
manejarse adecuadamente sobre bases científicas, para garantizar su
aprovechamiento sostenible a mediano y largo plazo.
La importancia de los manglares es la generosa oferta de
nutrientes y de estructuras de protección para la fauna marina.
Constituyen un ecosistema abierto a los flujos de materia y
energía. Importan nutrientes inorgánicos provenientes del lavado de
las selvas y arrastrados por los ríos y exportan a través de las
aguas estuarinas, materia orgánica en forma de hojarasca, flores y
frutos. Adicionalmente provee de madera y alimento al humano.
• Bosques secos y muy secos (subxerofíticos): Son
ecosistemas áridos, con poca diversidad de especies. Debido a sus
condiciones físicas extremas, presentan unas interesantes
interacciones y adaptaciones. Se presentan bajas precipitaciones y
los organismos deben tolerar periodos en los que la evaporación de
la superficie del suelo y la transpiración exceden a la
precipitación, ocasionando un déficit de agua. En general, estos
dos bosques se caracterizan por una baja humedad relativa, escasa
precipitación, intensa radiación, altas temperaturas y vientos
fuertes.
Crecen en áreas con temperaturas superiores a los 24 °C y con
promedios de precipitación entre 1000 y 2000 mm anuales. Los
bosques muy secos tienen temperaturas superiores a 24 °C y
promedios de precipitación entre 500 y 1000 mm anuales.
La vegetación es baja, los árboles son distantes unos de otros y
tienen matorrales densos. Las plantas en su mayoría son heliófilas,
con hojas pequeñas, coriáceas y espinosas. En Colombia estas
regiones áridas y semiáridas son isotérmicas, es decir, sus
temperaturas son constantes durante el año, pero fluctúan a lo
largo del día.
Los bosques secos y muy secos hacen parte de los hábitat más
amenazados a nivel mundial. Desde el punto de vista socioeconómico,
estos bosques tienen vocación agrícola. Por esta razón han sido
reducidos drásticamente. Originalmente se distribuían en Colombia
en el noreste de los Llanos Orientales hasta los límites con
Venezuela, en la llanura Caribe (Córdoba, Atlántico, Bolívar,
Magdalena) y, en los valles interandinos de los ríos Magdalena
(entre Tolima y Huila) y Cauca (entre Santander de Quilichao en el
departamento del Cauca y en Puerto Valdivia en Antioquia).
• Páramos: Son ecosistemas de alta montaña, ubicados
entre el límite superior del bosque altoandino y el límite inferior
de los glaciares. Son endémicos de los andes tropicales de
Venezuela, Colombia, Perú y Ecuador. Se caracterizan por presentar
una vegetación variable relativamente baja en biomasa, de
crecimiento lento, baja productividad primaria, lenta
descomposición de la materia orgánica y acumulación de necromasa en
pie, donde sobresalen mosaicos de formaciones y asociaciones
vegetales tales como pajonales, matorrales, prados y chuscales. Sus
límites se extienden entre los 3200 y 3600 msnm hasta los 4100. En
la vegetación dominan los frailejonales y los pastizales. Poseen
una gran de endemismos en su flora y fauna.
Existen páramos atmosféricamente húmedos, que son aquellos que
tienen una gran capacidad de almacenamiento de agua en el suelo y
en los humedales del páramo como turberas, lagos y pantanos. Los
páramos atmosféricamente secos, poseen suelos muy compactos. Los
páramos azonales, son aquellos que presentan vegetación de páramo,
pero se encuentran debajo del límite altitudinal continuo del
bosque original.
Son ecosistemas muy vulnerables al desequilibrio ecológico
ocasionado por factores naturales como el cambio climático de la
atmósfera, y por factores humanos provocando erosión acelerada de
los suelos, remoción en masa, pérdida de biodiversidad y
degradación de las cuencas hidrográficas.
En Colombia se localizan en las tres cordilleras y en la Sierra
Nevada de Santa Marta. Ocupando aproximadamente el 1.3 % de la
superficie continental del país. Prestan servicios ambientales y
cumplen importantes funciones naturales, relacionadas con su
capacidad de interceptar, almacenar y regular los flujos hídricos
superficiales y subterráneos. Igualmente en estos ecosistemas nacen
ríos importantes para la economía del país, el consumo humano, el
abastecimiento de centros urbanos, la producción agrícola e
industrial, y la generación eléctrica.
• Humedal: Extensiones de marismas, pantanos y turberas,
o superficies cubiertas de aguas, sean estas de régimen natural o
artificial, permanentes o temporales, estancadas o corrientes,
dulces, salobres o saladas, incluidas las extensiones de agua
marina cuya profundidad en marea baja no exceda de seis metros.
Además forman parte de un humedal “sus zonas ribereñas o
costeras adyacentes, así como las islas o extensiones de agua
marina de una profundidad superior a los seis metros en marea baja
cuando se encuentren dentro del humedal” (Convención RAMSAR;
Ley 375 de 1997).
Son ecosistemas con áreas húmedas, semihúmedas y secas,
caracterizados por la presencia de flora y fauna muy específicas. A
pesar de sus limitaciones en biodiversidad, sus poblaciones son
abundantes. Por su alta productividad primaria, son una fuente
importante de alimento principalmente para las especies de fauna.
Proveen diversos bienes y servicios: gran variedad de especies
vegetales y animales, son de importancia para las aves migratorias,
reservas de capital genético, purifican el agua actuando como
catalizadores, tienen un gran valor paisajístico, recreativo e
hidrológico, amortiguación de inundaciones, etc.
Desafortunadamente, están siendo sometidos a una alta
intervención antrópica, lo cual ha acelerado su deterioro. A raíz
de esta problemática en Colombia se desarrolló la Política Nacional
para Humedales Interiores de Colombia.