III: PUENTES NATURALES DEL
ICONONZO
|
|
|
Puentes naturales de Icononzo
|
El espectáculo de los valles, conmueve la imaginacion del
viajero europeo, mas que ninguna otra escena de las varias y
majestuosas que ofrecen las Cordilleras. Unicamente colocado en
esas llanuras que se prolongan desde las costas hasta el pié de la
cadena central, puede apercibirse, por completo, la enorme altura
de las montañas. Las mesetas que rodean á las cimas cubiertas de
nieves perpétuas, miden en su mayor parte 2,500 á 3,000 metros de
elevacion sobre el nivel del Oceano; circunstancia que disminuye,
hasta cierto punto, la impresion de grandeza que producen las
colosales masas del Chimborazo, Cotopaxi y Antisana, vistas desde
las mesetas de Riobamba y Quito. Mas no acontece lo mismo respecto
de los valles; mas profundos y estrechos que los Pirineos y los
Alpes, los de las Cordilleras se presentan como sitios salvajes á
propósito para causar admiracion y aun espanto. El Vesubio y el
Puy-de-Dôme no traspasarian las montañas vecinas, segun es de
grande la profundidad de aquellas grietas adornadas en el fondo y
en los bordes, de vigorosa vegetacion. Ramond ha dado á conocer el
valle de Ordesa, que viene del Mont-Perdu y cuenta 900 metros de
profundidad, con sus interesantes viajes. Al atravesar los Andes,
segun se va de Pasto á la
Villa de Ibarra, y bajando de Loja
á las orillas del rio Amazonas, hemos pasado, Bonpland y yo, las
famosas quebradas de Chota y Cutaco que respectivamente tienen
1,500 y 1,300 metros de profundidad perpendicular. Puede formarse
idea de la grandeza de estos fenómenos geológicos, observando que
el punto mas hondo de estos valles, solo es inferior á la elevacion
del San Gotardo y Mont—Cenis, sobre el nivel de las aguas del
mar, en una cuarta parte.
El de Icononzo ó Pandi, aun es mas notable que por sus
dimensiones, por la extraordinaria forma de sus rocas que parecen
talladas de mano humana. Lo árido y pelado de sus cimas, contrasta
pintorescamente con la abundante vegetacion de los bordes de la
quebrada, y hay un pequeño torrente que se abre camino por este
valle de Icononzo, al que llaman
Rio de la Suma Paz, y
desciende de la cadena oriental de los Andes, que en el Reino de
Nueva Granada separa la cuenca del Magdalena de las vastas llanuras
del Mata, Guaviaro y Orinoco. Encajado, por decirlo asi, en un
lecho casi inaccesible, no podria franquearse este torrente á no
ser con grandes dificultades, si la naturaleza misma no hubiera
formado dos puentes de rocas que se miran en el pais como la cosa
mas digna de la atencion de los viajeros. En el mes de setiembre de
1801, yendo de Santa-Fé de Bogotá á Popayan y Quito, pasamos por
los puentes naturales de Icononzo.
Este nombre de Icononzo es el de una antigua ciudad de los
Muyscas, situada al Mediodia del valle, de la cual únicamente
restan algunas cabañas esparcidas; presentándose hoy como el lugar
habitado mas próximo de tan notable sitio la aldea de
Pandi ó
Mercadillo, á un cuarto de legua de distancia hacia el
Nordeste. El camino de SantaFé á Fusagasuga (lat. 4.°
20’21” Norte, long. 5071 14”) y de allí á
Pandi, se considera uno de los mas difíciles
y menos
frecuentados de las Cordilleras, y preciso es hallarse apasionado
de las bellezas naturales, para no preferir la via ordinaria que
desde la meseta de Bogotá conduce al Rio Magdalena por la
Mesa
Juan Diaz á la peligrosa bajada del
Páramo de San
Fortunato y montañas de Fusagasuga, hácia el puente natural de
Icononzo.
La profunda grieta por que se precipita el torrente de la Suma
Paz, ocupa el centro del Valle de Pandi y conserva, cerca del
puente y por mas de 4,000 metros de longitud, la direcion
Este-Oeste. Forma el Rio dos hermosas cascadas, una en el punto por
donde entra en la quebrada al Oeste de Doa, y la otra allí por
donde sale, bajando hácia Melgar. La grieta, que es probable se
haya producido por algun terremoto, se asemeja á un enorme filon
trabajado por los mineros. Las montañas de alrededor son de asperon
de cimento arcilloso; formacion que descansa en los esquistos
primitivos
(thonschiefer) de Villeta, y se extiende desde la
montaña de sal gemma de Zipaquira hasta la cuenca del Rio
Magdalena, conteniendo tambien las capas de carbon de piedra de
Canoas ó Chipa que se explotan junto al gran salto de
Tequendama.
El asperon del valle de Icononzo se compone de dos rocas
diversas: una muy compacta y cuarzosa, de cimento poco abundante y
que apenas presenta fisuras de estratificacion, descansa en otra
pizarrosa
(sandsteinschiefer) de grano finísimo dividida en
infinitas capas muy delgadas y casi horizontales. Sospéchase que el
banco compacto y cuarzoso, desde la formacion de la quebrada,
resistió la fuerza que ha roto la montaña, y que su continuacion no
interrumpida es la que sirve de puente para atravesar de un lado á
otro del valle. Tiene este arco natural 14 metros y medio de
longitud por 12m,7 de ancho, siendo de 2m,4, su espesor en el
centro. El puente superior sobre el nivel de las aguas del torrente
mide 97 m,7, segun experimentos hechos con sumo cuidado sobre la
caida de los cuerpos y empleando un cronómetro de Berthoud. Don
Jorge Lozano, persona muy ilustrada, propietario de una hermosa
posesion en el Valle de Fusagasuga, habia calculado esta altura
antes que nosotros con una sonda, encontrando 112
varas
(93m,4);
la profundidad del torrente parece de 6 metros en
las aguas medias. Para seguridad de los pocos viajeros que se
aventuran á visitar este pais desierto, han construido los Indios
de Pandi una pequeña balaustrada de cañas que se prolonga hácia el
camino que lleva al puente superior.
Existe un segundo puente á 19 metros y medio por bajo del
primero y al cual se llega por un estrecho sendero del borde de la
quebrada. Tres enormes masas de rocas mútuamente se sostienen
formando la del medio la llave de la bóveda; y este accidente ha
podido engendrar en los indígenas la idea de las construcciones de
figura de arco que desconocian los pueblos del Nuevo Mundo, como
los antiguos habitantes de Egipto. No decidiré aquí si estos trozos
de roca han sido lanzados de lejos, ó son fragmentos de un arco
destruido, y semejante originariamente al puente natural superior.
Hace probable esta última suposicion un accidente análogo que se
observa en el Coliseo de Roma, donde se ve una bóveda formada al
acaso por multitud de piedras que se detuvieron al caer de un muro
medio derruido.
En el centro del segundo puente de Icononzo hay un agujero de
mas de 8 metros cuadrados que permite divisar el fondo del abismo;
en él hicimos nuestros experimentos sobre la caída de los cuerpos.
El torrente corre, al parecer, por una caverna oscura, y el lúgubre
ruido que se percibe se debe á infinidad de pájaros nocturnos que
pueblan las grietas, que á simple vista pueden tomarse por los
murciélagos de gigantesca talla tan comunes en las regiones
equinocciales, muchos de los cuales se ciernen sobre el
agua.
Aseguran los Indios que estos pájaros tienen el grosor de una
gallina, ojo de buho y el pico encorvado. Llámanles
cacas y
el uniforme color de su plumaje, gris oscuro, me induce á pensar
que no corresponden al género
caprimul
g
us
cuyas especies son tan variadas en las Cordilleras. La profundidad
del valle hace que no se puedan coger,
y se las examina
arrojando cohetes en las grietas para iluminar las paredes.
Mide el puente natural de Icononzo 893 metros sobre el nivel del
Océano. En las montañas de la Virginia, condado de
Rock
Bridge, se observa un fenómeno semejante al puente superior que
acabamos de describir, cuidadosamente, estudiado por el dixtinguido
naturalista Jefferson
(1)
. El Ce
dar Creek, de Virginia, es
un arco calizo de 27 metros de abertura y de 70 de elevacion sobre
las aguas del Rio. El puente de tierra
(Rumichaca) que vimos
en la pendiente de las montañas porfídicas de Chumbam, en la
provincia de los Pastos, el de la
Madre de Dios, llamado
Danto próximo á Totonilco en Méjico, la roca de las
cercanías de Grandola en la provincia de Alentejo en Portugal, son
fenómenos semejantes al de Icononzo, por mas que sea dudoso haya
podido encontrarse en parte alguna del globo, accidente tan
extraordinario como el que presentan las tres masas de roca que se
sostienen allí mútuamente formando la bóveda natural de que hemos
tratado.