| La presente obra constituye un esfuerzo del Instituto Colombiano de
Antropología por organizar la información existente sobre la historia prehispánica de
Colombia, con el objeto de registrar las necesidades de investigación arqueológica en el
país, para contribuir con ello, en la orientación futura de las tendencias
investigativas de los profesionales en este campo, como una de sus varias tareas
académicas. El impulso inicial que condujo a la culminación de la misma
fue dado por el Doctor Roberto Pineda Giraldo quien en el año de 1985 era director del
Instituto Colombiano de Antropología. Con el interés de producir un documento marco que
le permitiera a la institución cumplir con la meta propuesta, se organizó un taller de
trabajo sobre "El Estado Actual y las Necesidades de Investigación Arqueológica en
Colombia", con el patrocinio de la Fundación de Investigaciones Arqueológicas
Nacionales del Banco de la República, el cual se llevó a cabo en Bogotá en el mes de
abril de 1985. Participaron en esta reunión, investigadores escogidos de acuerdo con su
responsabilidad en la docencia de la arqueología en diversas universidades del país, o
por su posición directiva en centros de investigación especializada en esta rama del
conocimiento. Concurrieron los investigadores que a continuación se relacionan:
- Roberto Pineda Giraldo
- Director del Instituto Colombiano de Antropología, Bogotá.
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- Luis Duque Gómez
- Director Ejecutivo de la Fundación de Investigaciones Arqueológicas Nacionales,
Bogotá.
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- Jorge Morales
- Jefe del Departamento de Antropología de la Universidad de Los Andes, Bogotá.
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- Gustavo Santos
- Jefe del Departamento de Antropología de la Universidad de Antioquia, Medellín.
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- Clemencia Plazas
- Subdirectora Técnica del Museo del Oro, Bogotá.
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- Carlos Angulo
- Universidad del Norte, Barranquilla.
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- Julio César Cubillos
- Universidad del Valle, Cali.
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- Gonzalo Correal
- Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional, Bogotá.
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- Héctor Llanos
- Departamento de Antropología de la Universidad Nacional, Bogotá.
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- Carlos Humberto Illera
- Departamento de Antropología de la Universidad del Cauca, Popayán.
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- Neyla Castillo
- Departamento de Antropología de la Universidad de Antioquia, Medellín.
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- Héctor Salgado
- Instituto Vallecaucano de Investigaciones Científicas, Cali.
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- Alvaro Botiva
- Instituto Colombiano de Antropología, Bogotá.
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- Leonero Herrera
- Instituto Colombiano de Antropología, Bogotá.
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- Ana María Groot de Mahecha
- Instituto Colombiano de Antropología, Bogotá.
-
- Gerardo Ardila.
- Fundación de Investigaciones Arqueológicas Nacionales, Bogotá.
En desarrollo de este taller se revisó un documento de trabajo que
fue presentado a consideración de los participantes por los arqueólogos del Instituto
Colombiano de Antropología, se evaluó la información en éste contenida, y como
resultado de las deliberaciones, se hicieron importantes observaciones al mismo, que
ayudaron a precisar datos y marcaron una pauta en la estructura de la presente obra. Con
las múltiples contribuciones de los estudiosos que expusieron sus conocimientos e ideas
en el taller, a la par que con una exhaustiva revisión bibliográfica sobre el tema, se
busca con este escrito, presentar al lector un documento de útil referencia sobre el
estado actual de la investigación arqueológica en el país.
Al tomar en cuenta el territorio que comprende hoy la República de
Colombia e intentar trazar una historia desde su más remoto pasado, a la vez de organizar
la información que existe al respecto, se encontraron tres dificultades iniciales. En
primera instancia, la heterogeneidad geográfica del territorio señalaba una constante
dentro de la cual, la adaptación del hombre produjo respuestas diferentes que incidieron
en la pluralidad de los desarrollos culturales del pasado. De otra parte, se observó la
imposibilidad de asimilar zonas a territorios étnicos de la antiguedad, dada la
existencia de un vector diacrónico, que indicaba cambios en las fronteras y procesos de
desaparición y reemplazo de unos grupos por otros. Por último, fue extremadamente
notoria la existencia de zonas aún inexploradas o muy precariamente conocidas, en
oposición a otras con numerosos datos y una larga tradición en investigaciones. Los
anteriores planteamientos obligaron a la búsqueda de principios organizadores de la
información, con el fin de dar coherencia al discurso arqueológico-histórico.
Dos vectores, que corren paralelos sirven para organizar la
información: El Espacio y El Tiempo. Tomados como referencia permiten su sectorización
de acuerdo a sucesos considerados como relevantes en la historia de la cultura. Del manejo
de cada uno de estos vectores, así como del énfasis con que sean tratados se obtendrá
un enfoque del pasado.
En la organización de este escrito, dadas sus características, se
recurrió a tratar la información por regiones según criterios geográfico-culturales ,
referidos los datos al factor tiempo, en donde el nivel de los estudios lo permite. La
agrupación del conocimiento por regiones no busca de ninguna manera el identificar
regiones con ciertos rasgos geográficos, con procesos o etapas que se puedan considerar
de carácter determinista. La discusión no gira en torno a la independencia o la
dependencia del hombre con respecto al medio, transcurre alrededor del dato básico con el
cual se cuenta para cada una de las zonas demarcadas. De otra parte, no se intenta ignorar
o dejar de lado el sentido procesual de la historia. La región solamente representa en
este caso, una herramienta conceptual y metodológica, que permite la exposición de los
datos de una manera sistemática.
Durante el proceso de elaboración de este documento, los autores
tuvieron varias discusiones acerca de la estructura que debía seguirse para organizar la
información de cada región, en un esfuerzo por darle uniformidad a éste.
Inevitablemente, cada uno tenía ideas diferentes no tanto sobre la clase de información
que era necesario incluir, sino sobre el orden y la presentación de la misma. Más aún,
los autores vieron que no les quedaba fácil manejar de la misma forma cada una de las
regiones cuyo tratamiento temían a su cargo, debido a que el material que requerían
procesar para las mismas variaba notablemente en su estado de elaboración.
El texto de cada región cubre los temas que a continuación se
relacionan, resueltos paras cada caso en forma un poco distinta; el orden puede variar, y
en ocasiones se desarrollan a nivel general de región, en otras de subregión.
1. Descripción de las Características geográficas de la región.
2. Recuento de las investigaciones realizadas, con mención de sus
autores.
3. Resumen de la información para cada región obtenida a través
de las varias investigaciones. En cada texto se incluyeron cuadros en donde se acopia la
mayoría de las fechas de radio carbono que ilustran los datos.
4. Balance de esta información en términos de generalizaciones
posibles, problemas y necesidades de investigación futura.
5. Bibliografía, seleccionada de acuerdo con los puntos anteriores.
La confusión prevalente en el uso de ciertas palabras comunes en
escritos arqueológicos, se refleja inevitablemente en este documento, por la
indiscriminada utilización dada por los autores en los textos consultados. Complejo,
estilo, fase, tradición, cultura, horizonte, son términos que tienen una clara
connotación conceptual y con frecuencia se usan en forma intercambiable, aún en un mismo
escrito. Algo similar ocurre con el uso de conceptos relacionados con periodización,
paleoindio, arcaico, precerámico, formativo, desarrollo regional, cacicazgos,
pre-clásico e integración entre otros. Evidentemente sobre estos dos puntos se observa
la necesidad de homologar criterios. Sin embargo, ambos problemas se salen del objetivo de
este documento, pero no deben ignorarse.
Finalmente, cabe señalar que el proponer una regionalización del
país que sea funcional para la historia prehispánica es un intento difícil. La
información disponible es insuficiente y al final queda la duda sobre si las regiones
establecidas corresponden, por lo menos en buena parte, a la realidad teniendo en cuenta
que el período de tiempo al cual se aplicaría un modelo de esta clase comprende varios
miles de años. Lapso durante el cual se generaron diferentes desarrollos culturales, que
a veces se superpusieron y que tuvieron una distribución espacial oscilante.
Sin embargo, definir regiones y acopiar la información existente
sobre ellas, aún dentro de un panorama tan complejo geográficamente y heterogéneo
culturalmente como el de la prehistoria colombiana es, sin lugar a dudas, una premisa para
el ordenamiento y orientación de la investigación.
El Instituto Colombiano de Antropología contribuye con esta obra al
planteamiento anteriormente expuesto y espera que de la lectura de la misma se propongan
tareas concretas que puedan resultar en el enriquecimiento y consolidación del
conocimiento sobre la historia de aquellos grupos humanos que vivieron en el pasado, sin
importar que tan lejanos o cercanos de nosotros se encuentren en el tiempo, pero que hacen
parte de nuestra identidad nacional.
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