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- IV. La Montaña Santandereana
Gilberto Cadavid
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| ÍNDICE
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VER EL MAPA DE LA REGIÓN DE
LA MONTAÑA SANTANDEREANA
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Comprende la sección norte de la Cordillera Oriental, siendo ésta una de las
regiones topográficamente más compleja del país. En su diversidad están presentes los
páramos que establecen límites departamentales entre los Santanderes y Boyacá, además
de los colindantes con el territorio venezolano. En esta región se encuentran, así
mismo, diversos valles, terrazas y mesetas como la de Mogotes, Los Santos, Piedecuesta y
Bucaramanga, destacándose en medio de ellas el profundo Cañón del Chicamocha y su
afluente el Suárez.
El límite sur de la región está dado por la Loma de Mascachoque, el río
Huertas y el río Tolotá; hacia el Noreste, el límite departamental entre los
santanderes y Boyacá, hasta la altura de Onzaga, para extenderse hasta el páramo de
Santa Isabel en proximidades del límite con Venezuela; de este punto, siguiendo en
dirección Noreste hasta la Cuchilla de Santa Cruz y el Páramo de los Bueyes, entrando
nuevamente al territorio de Santander por el río Romeritos; el sector occidental esta
demarcado por el cauce del río Romeritos, hasta las Cuchillas de Magueyes y Filo de La
Mesa. Posteriormente la vertiente occidental de la Cordillera de los Yareguiés, cierra el
área con el cauce del río Huertas, entre los municipios de San Benito y Suaita.
Esta región se divide en las siguientes subregiones: Cordillera de los
Yareguiés, Valles longitudinales de los ríos Suárez y Fonce, Cañón del Chicamocha,
Mesetas y terrazas de la vertiente occidental de la Cordillera Oriental y los Páramos de
Oriente.
Cordillera de los
Yareguiés
Esta cordillera, localizada en el extremo occidental de la Montaña
Santandereana, se extiende a partir de la Quebrada Cimera en el Sur, hasta la confluencia
del río Chucurí con el río Sogamoso.
Transcurre esta cordillera entre el Valle del Magdalena al Oeste y el Cañon del
río Suárez hacia el Este. Su dirección aproximada es Sur-Norte y alcanza una altura
máxima de 3.500 m.s.n.m.
Cuenta en su parte baja sobre el Suárez con numerosas vegas y mesetas entre las
que se destacan las de Zapatoca y Betulia, localizadas en su extremo norte. Sus tierras
aunque propensas a la erosión son aptas para la agricultura.
Nacen en esta zona numerosos tributarios de los ríos Suárez y Magdalena. Los
pertenecientes a la Cuenca del Suárez, son: Quebradas Macangua, Cimera, Guamacá, Santa
Rosa, de los Cinco Mil, Vitoca, Chiribí y Zapatoca; por su parte los que confluyen al
Magdalena, son: Las Quebradas Alférez, Cañaveral, Fortuna, Araya, Aragua, Río Verde,
que desembocan en el río Opón, afluente del Magdalena; en su extremo norte se encuentran
varias quebradas que vierten sus aguas al río Sogamoso, siendo éstas, la Quebradas
Zapatoca, Betulia, río Chucurí, río Agualinda, y Quebrada Putana.
No se han realizado investigaciones arqueológicas en esta subregión.
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| Valles
Longitudinales de los Ríos Suárez y Fonce
Esta subregión está conformada, realmente, por dos zonas con características
topográficas y ecológicas diferentes. La primera de éstas es el valle de los
mencionados ríos con sus respectivas cuchillas transversales. Se compone de tierras bajas
entre los 500 y los 1.00 m.s.n.m., con temperatura superior a los 24ºC y expuesta a
vientos secos que definen la escasez de la vegetación en la región.
Se conforma así una zona árida con predominante vegetación xerofítica y
sub-xerofítica con suelos altamente expuestos a la erosión.
La segunda zona, está conformada por las mesetas colindantes al cañón del río
Suárez, localizadas entre los 1000 y los 1500 m.s.n.m. El relieve de estas mesetas es
moderadamente quebrado y su temperatura oscila entre los 18 y los 24ºC, con mayor humedad
ambiental que la subregión anterior, predominando la vegetación arbustil. Por sus
características ecológicas, ésta fue una de las zonas que más recursos ofreció a los
antiguos pobladores y actualmente contiene una alta densidad de población distribuida en
los municipios de Guadalupe, Chima, Simacota, Palmeras del Socorro, Socorro, Palmar, Hato,
Cabrera y Galán.
Investigaciones Arqueológicas
Miguel Such Martín, efectuó investigaciones en el año de 1942 en cercanías de
los municipios de Oiba y Guápota, enfatizando en sus trabajos el estudio de las
prácticas funerarias de la región. Para el caso, excavó varias tumbas de pozo con
cámara lateral en las que halló cerámica tosca que identificó como de filiación
chibcha.
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| Cañon del
Chicamocha
Es la zona más inhóspita de la Montaña Santandereana. El río Chicamocha
transcurre por un profundo y angosto cañón en donde su cauce está a unos 400 m.s.n.m.
Sus laderas son azotadas permanentemente por vientos cálidos y secos que provocan una
Constante erosión y la pérdida paulatina de la vegetación arbustiva y xerofítica que
cubre parcialmente al Cañón.
Investigaciones Arqueológicas
La tarea investigativa en la Montaña Santandereana comienza a partir del año
1939, cuando el Ministerio de Educación Nacional recibe un denuncio sobre el
descubrimiento por parte de los hermanos Bárcenas, guaqueros de profesión, de una cueva
localizada en el municipio de la Mesa de los Santos, en la que se hallaron gran cantidad
de restos, momificados, textiles, objetos varios de madera, concha y hueso además de
numerosas cerámicas en perfecto estado de conservación. Seguidamente el Ministerio de
Educación comisionó al arqueólogo alemán Justus W. Schottelius para que efectuara el
reconocimiento de los sitios y el rescate del material .
A partir de entonces, se estructuró un proyecto arqueológico que se dilató
hasta 1941, año en el que se efectuaron varias excavaciones en las Cuevas de los indios y
de La Loma. La primera, aportó un voluminoso material cultural y definió sitios de
enterramiento con dos patrones funerarios diferentes, el uno en un estrato inferior
caracterizado por enterramientos secundarios en urnas funerarias y el otro en el nivel
superior, representado por momificación. Se plantea así la existencia de dos niveles de
ocupación diferentes, el inferior de probable origen caribe y el superior de factible
origen local.
En 1940, el médico Martín Carvajal, vivamente interesado por la arqueología,
estableció una tipología de entierros y describió el tipo físico de los restos humanos
hallados por Schottelius en La Cueva de los Indios, tratándose en este caso, sólo de un
informe preliminar.
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- Edith Jiménez en 1945, elaboró una corta reseña etnohistórica sobre el pueblo
Guane y reelaboró así, el análisis descriptivo del material cerámico obtenido por
Schottelius en la Cueva de los Indios.
- Posteriormente, en el año de 1949, el medico Gabriel Giraldo Jaramillo, excavó
nuevamente en la Cueva de los Indios obteniendo en esta ocasión una colección de
cerámica Guane que se destaca por su decoración amarilla y roja, siendo sin embargo,
típica de esta zona.
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En el año 1981, el Instituto Colombiano de Antropología mediante convenio con
la Fundación de Investigaciones Arqueológicas Nacionales, estableció un proyecto en el
que intervinieron Gilberto Cadavid en la parte arqueológica y Jorge Morales en la
investigación etnohistórica del área Guane. En lo correspondiente a la etnohistoria se
precisó el territorio ocupado por los Guane en el momento de la Conquista. Se llegó a
establecer que dicho territorio incluía la zona de Bucaramanga y el río de Oro,
revaluando anteriores versiones en las que se establecía su límite norte en la Mesa de
los Santos. Se investigaron así mismo muchos documentos y se definió para el territorio
limítrofe con sus grupos vecinos una frontera tentativa, que aún debe ser confrontada y
verificada mediante trabajos arqueológicos. Se estableció además, que Muisca y Guane
eran grupos culturales diferentes con plena autonomía política, aún cuando mantenían
estrechas relaciones comerciales, siendo la estructura social de los guanes organizada en
torno al cacicazgo de Guanentá en La Mesa de Los Santos.
El trabajo arqueológico se orientó inicialmente hacia la prospección de sitios
arqueológicos tanto del área guane como de zonas periféricas ocupadas por otros grupos,
con el fin de caracterizar los diferentes tipos de yacimientos. El trabajo se concentró
en la Mesa de los Santos, en donde se ubicaron extensas áreas de población en la parte
baja oriental de la Mesa colindante con el río Chicamocha, terrazas de cultivo en una
extensión aproximada de 850 hectáreas y pictografías policromas sobre las paredes de la
"cincha" o farallones sobre el Chicamocha, cuyos motivos se repiten en los
textiles y en las cerámicas. Finalmente se efectuaron excavaciones arqueológicas en un
extenso sitio de habitación (vereda de los Teres), que correspondía a la población de
Guanentá. Aquí se obtuvo material cerámico similar al hallado por Schottelius en la
Cueva de los Indios y por Arturo Vargas y Roberto Lleras en Villanueva; también se
hallaron algunos objetos líticos y miles de conchas de gasterópodos, que sirvieron de
recurso alimenticio a los antiguos moradores de la región.
En 1983, Marianne de Schrimpff realizó un estudio sobre los textiles del Museo
Casa de Bolivar de Bucaramanga, los cuales fueron hallados por el doctor Mario Acevedo
Díaz en algunas cuevas de la Mesa de los Santos y en la Cueva de La Antigua en San Gil.
En este trabajo se hace un análisis de las técnicas textileras, sobre las fibras y
tintes utilizados.
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Esta zona está limitada por los cañones de los ríos Suárez, Fonce y
Chicamocha, dichas mesetas y terrazas están conformadas por áreas con relieve
relativamente suave localizadas entre los 1000 y los 1600 m.s.n.m. Sobresalen entre éstas
las de Barichara-Villa Nueva, la Mesa de los Santos y la Mesa de Bucaramanga. En general
toda esta región comparte las mismas condiciones climáticas, con una temperatura
promedio entre los 22 y 24ºC, y una vegetación de tipo bosque húmedo premontano.
Conviene destacar entre estas mesetas a la Mesa de los Santos, pues por su
localización posee algunas características que le son propias y prácticamente la
individualizan. La Mesa tiene una extensión de 446 Kms.2 de los cuales 132 están sobre
los 1600 m.s.n.m.; su topografía es de relieve casi plano con ligeras ondulaciones que no
sobrepasan los 50 mts.; es una zona que a pesar de su aridez se diferencia notablemente
del contorno, puesto que su fisionomía vegetal ha sido intensamente modificada por la
acción humana desde los tiempos prehispánicos. En su parte alta, las manchas de
vegetación, que son muy escasas, corresponden al bosque húmedo premontano, mientras que
en su extremo sur hay algunas coberturas de vegetación de bosque seco premontano.
Investigaciones Arqueológicas
Donald Sutherland inició trabajos en 1971, en una amplia región que comprendía
los municipios de Barichara, Jordán, Curití, Pinchote, Charalá Oiba. En sus trabajos se
limitó a excavaciones de tumbas de pozo de cámara lateral, de características muy
similares a las ya reseñadas por Miguel Such Martin; además menciona la existencia de
probables sitios de vivienda y de basureros presuntamente asociados a éstas.
En 1980, Arturo Vargas del Instituto Colombiano de Antropología, efectuó un
trabajo de arqueología de salvamento en el Barrio Mutiz de Bucaramanga en donde ubicó
varias tumbas que fueron alteradas a causa del movimiento de tierras para la ampliación
de la zona urbanizable. Excavó una tumba de pozo con cámara lateral, en cuyo interior se
encontró como ajuar funerario cerámica típica Guane, una nariguera de oro y algunas
cuentas de collar en concha de molusco. Este hallazgo fue muy significativo, puesto que
planteó el hecho de que el grupo Guane ocupara la meseta de Bucaramanga, en épocas
anteriores a la conquista.
Durante el año de 1982, Arturo Vargas y Roberto Lleras, investigadores del
Instituto Colombiano de Antropología, ubicaron y excavaron un extenso sitio en Palo
Gordo, en jurisdicción de Villanueva. Durante el proceso de excavación arqueológica
encontraron varios enterramientos de características antes no reseñadas, puesto que se
trataba de fosas simples que contenían restos de adultos en posición de decúbito
dorsal, y de siete niños, algunos de estos nonatos y neonatos los cuales estaban
depositados en cerámicas utilitarias o domésticas, evidenciando, para este momento, una
alta mortalidad infantil. En cuanto al material cerámico, están presentes los mismos
tipos establecidos para la Mesa de los Santos (vereda de los Teres), pero en proporciones
diferentes. También se identificaron restos de conchas de gasterópodos, ratones,
iguanas, venados, armadillos y varios tipos de aves que figuran entre sus fuentes
alimenticias.
Finalmente en 1984, el Instituto Colombiano de Antropología, atendiendo a una
solicitud del Museo Casa de Bolivar de Bucaramanga, comisionó a Gilberto Cadavid para
efectuar excavaciones de salvamento en inmediaciones de Curití, en un cementerio
indígena que venía siendo destruido por gentes de la región. El área de enterramiento
se encontró efectivamente destruida casi en su totalidad y sólo fue posible excavar una
tumba de pozo con cámara lateral de tres metros de profundidad. La Tumba en cuestión era
típica de esta zona y muy similar a las encontradas anteriormente por Donald Sutherland
(1971) en la misma región. La tumba referida contenía los restos totalmente deshechos de
una persona adulta en posición decúbito dorsal, con un ajuar funerario consistente en un
collar de cuentas de concha y un nódulo de piedra colocado a la altura de la cabeza del
difunto.
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| Páramos de
Oriente
Esta amplia zona se extiende desde el límite departamental entre los santanderes
y Boyacá, hasta los límites con Venezuela en el departamento de Norte de Santander.
Su frontera sur está conformada por los páramos de Chontales de la Rusia y
Guántiva, extendiéndose hacia el norte hasta el páramo de Bueyes y el cerro Babilonia
en donde se encuentra el nacimiento del río Zulia.
Sobresale en esta región el nudo orográfico de Santurbán, localizado entre los
municipios de Tona, California, Mutiscua y Silos. En este lugar la cordillera Oriental se
divide en dos ramales, uno que se dirige hacia el norte formando la Serranía de los
Motilones y el otro que se interna hacia el oriente en territorio venezolano tomando el
nombre de Serranía de Mérida. En este nudo nacen los ríos Suratá, Vetas y Zulia. En
esta región del páramo tiene origen numerosos ríos y quebradas entre los que se
destacan los ríos Chicamocha, Fonce, Zulia, Pamplonita, Cucutilla, Chitagá, Valegrá y
Margua.
Investigaciones Arqueológicas
Jairo Calle Orozco y Luis Raúl Rodríguez en 1962, practican un reconocimiento
arqueológico y excavaciones limitadas en inmediaciones del municipio nortesantanderano de
Mutiscua. En este trabajo ubican cinco cuevas en los corregimientos de La Chorrera y
Valegrá, en donde efectúan recolecciones superficiales y pequeños pozos de sondeo con
el fin de obtener una muestra representativa, tanto del material cerámico, como de
lítico y óseo. Concluyen del análisis de los materiales, que se trata en este caso de
un pueblo de origen Karib por los rasgos típicos de la deformación craneana. Así mismo,
establecen dos tipos de material cerámico, el cual clasifican de acuerdo a su uso como
cerámica funeraria y cerámica doméstica.
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| Balance
General de la Región
De la anterior reseña de los trabajos efectuados en la región de la montaña
santandereana podemos concluir que todas las investigaciones con una sola excepción, se
han realizado en el área ocupada por el grupo cultural Guane, concentrándose de dicha
forma en las subregiones de las Mesetas y Terrazas de la Vertiente Occidental de la
Cordillera Oriental y en los valles longitudinales de los ríos Suárez y Fonce.
La base etnohistórica en el caso de los guanes, ha reportado una gran
proporción de la información de que se dispone hasta el momento, puesto que ha aclarado,
así sea muy parcialmente y para una época muy específica, el territorio ocupado por
este grupo, las relaciones lingüísticas y culturales con sus vecinos Muiscas,
características generales de los grupos vecinos, datos sobre la población indígena,
pautas de poblamiento y características de la vivienda, actividades económicas y
especialmente detalles sobre organización social y política.
Por su parte el trabajo arqueológico, sólo ha podido sustentar y contrastar muy
pocos de los temas anteriormente mencionados, puesto que la mayoría de las
investigaciones han enfatizado y concentrado su interés especialmente en la obtención de
material cultural asociado a sitios de enterramiento, ya sea en cuevas o en tumbas, lo que
tiende definitivamente: a presentar una visión muy paralizada de la cultura Guane.
Sabemos sin embargo a través de los trabajos arqueológicos, que los Guane
habitan la zona anteriormente descrita en el momento de la conquista y que su ocupación
se remonta aproximadamente hasta los siglos XI, ó XII d.C.; que existían aldeas
nucleares relativamente grandes Los Teres, Garbanzal, San Rafael y Ventorrillo en la Mesa
de los Santos y Palo Gordo en Villa Nueva; que dominaban una avanzada tecnología
agrícola representada por terrazas de cultivo en la Mesa de los Santos; que alcanzaron un
alto grado de desarrollo en las técnicas textileras y la existencia de numerosos sitios
con pintura rupestre, en algunos casos policroma; una gran uniformidad en cuanto a sus
practicas funerarias, tipos cerámicos en general son compatidos en su territorio, con
algunas variaciones locales en cuanto a su frecuencia.
En general, para toda la región de la montaña santandereana quedan numerosos
problemas por investigar, comenzando por el establecimiento de secuencias culturales y
desarrollo de los diferentes grupos, delimitación de fronteras, relación de los grupos
entre sí, definición de patrones de asentamiento, desarrollo de la agricultura y manejo
de diferentes sistemas agrícolas y sus respectivas técnicas asociadas, rutas de comercio
e intercambio, relaciones de los grupos de la montaña santandereana con los de la región
del Medio y Alto Magdalena y con los de las regiones colindantes del Oriente.
Algunas de las zonas de la montaña santandereana, por sus características
ambientales han permitido la conservación de restos humanos, posibilitando de esta forma
las investigaciones sobre antropología física y paleopatología. La misma condición
ambiental ha favorecido los textiles y demás objetos de madera, concha y hueso,
permitiendo por su perfecto estado de conservación estudios detallados de cultura
material y su tecnología, condición ésta que no se presenta en casi ninguna otra
región del país.
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