Prefacio
En 1981, con ocasión de la exposición del Oro,
en el Museo de Historia Natural de Los Angeles, su director, el Dr. William Lee, me pidió
que escribiera un artículo sobre el oro colombiano, para ser incluido en el catálogo. Mi
contribución debería ser interpretativa y tratar de buscar el significado simbólico que
el oro pudiera haber tenido para los antiguos indígenas del país.
Aunque yo me daba cuenta cabal de lo difícil que
sería tratar este aspecto de la orfebrería colombiana, acepté y escribí el artículo.
Resultó un trabajo arduo, pero quedé muy satisfecho al saber que fue bien recibido por
los lectores.
El catálogo pronto se agotó y nunca llegó a
conocerse en Colombia, más allá de un pequeño círculo de especialistas; así terminó
pues esta primera tentativa de interpretar el sentido subyacente a la orfebrería
precolombina y yo volví a ocuparme de otros problemas diferentes.
Fué sólo a comienzos de 1986 cuando,
sorpresivamente, la directora del Museo del Oro, María Elvira Bonilla, me propuso volver
al tema, entonces apenas esbozado, y escribir un extenso texto interpretativo sobre la
orfebrería colombiana.
No obstante la reacción positiva de los lectores,
a mi trabajo inicial, ví con toda claridad las innumerables dificultades metodológicas
que se me iban a presentar, al escribir un texto más detallado. Al tratar de orfebrería
colombiana todos los autores previos se habían referido a aspectos muy concretos: examen
tecnológico, estudio de aleaciones, medidas, proporciones y pesos; a veces habían
mencionado pequeños detalles iconográficos, así como descripciones hechas por los
cronistas españoles de la Conquista. Pero para escribir un texto interpretativo, que
trazara las huellas de significados más profundos, es decir, de una estructura de ideas
subyacentes a una tecnología y un arte, se necesitaba un enfoque metodológico y teórico
muy diferente, un enfoque que tuviera en cuenta algunos de los grandes temas milenarios de
la mentalidad indígena. Tuve pues que enfrentar la gran colección del Museo del Oro,
para detectar algunos de sus mensajes conceptuales no desde un punto de vista de estilos o
tipos regionales, como se había generalmente hecho hasta entonces, sino desde la
perspectiva de ciertas constantes que parecen expresar insistentemente determinadas formas
de pensamiento, propias de las sociedades orfebres aborígenes. Este es pues el origen del
presente libro.
Durante el período de elaboración de mi texto,
pude contar como en tantas otras ocasiones, con el estímulo intelectual de largas
conversaciones con José de Recasens, Johannes Wilbert, profesor del Departamento de
Antropología y Director del Centro de Estudio Latino-Americanos de la Universidad de
California, Los Angeles, me hizo muy valiosas sugerencias metodológicas. Heather
Lechtman, del Massachusetts lnstitute of Technology, y máxima autoridad en metalurgia
precolombina andina, así como Arnold Rubin, del Departamento de Arte y Diseño de la
Universidad de California, Los Angeles, colaboraron generosamente con referencias
bibliográficas. Mi esposa Alicia participó como siempre, con ojos críticos, en cada
fase de mi trabajo y sus aportes fueron muy valiosos. A todos ellos agradezco su paciencia
y continuo estímulo.
En el curso de mi trabajo en el Museo de Oro, me
he hecho deudor de muchas personas. Ante todo expreso mis sinceros agradecimientos a
María Elvira Bonilla, quien tuvo la idea inicial y el patrocinio de este libro. Mi
colega, la arqueóloga María Victoria Uribe Alarcón facilitó mis investigaciones con su
apoyo intelectual y me guió a través de las colecciones y ficheros documentales. En las
secciones de Museología y Museografía doy mis gracias a los Señores Germán Monroy y
Rafael Fonseca, por su efectiva colaboración. Un especial reconocimiento merece Jorge
Mario Múnera quien se dió totalmente a seguir el chamanismo en la orfebrería y a
producir un extraordinario corpus fotográfico, así como a Luis Santiago Correa, quien
con tanto éxito y esmero realizó la diagramación de la obra; la competencia técnica y
artística de ambos, hace honra a este libro.
Gerardo Reichel-Dolmatoff
Profesor Adjunto, Departamento de Antropología y
Centro de Estudios Latino-Americanos, Universidad de California, Los Angeles
Bogotá, Julio de 1986
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