ORFEBRERÍA Y CHAMANISMO
Un estudio iconográfico del Museo del Oro
Gerardo Reichel-Dolmatoff
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VII. El Icono del Solsticio

En el Museo del Oro existen algunos objetos de extraordinario interés y que proceden exclusivamente de la región de los antiguos Tairona. Son únicos en la orfebrería de Colombia pues ¡lustran pasajes mitológicos que aún tienen vigencia en la misma región, o sea entre los indios Kogi. Aunque se trata todavía del mundo chamánico, las escenas ilustradas muestran personajes míticos que se acercan al concepto de la divinidad. Es el Padre Sol (hátei nyui) quien forma el tema central. Designaré a esta representación como Icono D, el icono solsticial, antiquísimo tema de la arqueología americana.

La definición del Icono D es la siguiente: sobre una ancha placa aparece un personaje central en posición desplegada, que lleva un tocado en forma de abanico. Está sentado o sostenido por la “barra celeste”, en la cual varias figuras auxiliares lo llevan en su viaje solsticial. Detalles iconográficos asociados son: la amphisbaena, culebra con una cabeza en cada extremo; el Icono A como pectoral, y algunos redondeles (estrellas?) de diferentes tamaños.

Según la cosmogonía y religión Kogi, existe un “sol negro” (hátei nyúi abahse), el sol subterráneo de las tinieblas. Su símbolo es el murciélago y así encontramos a este animal en ocasiones asociado con el personaje solar.

Es de observar que, mientras que el personaje central del Icono D es, generalmente, representado de un modo aproximadamente naturalista, las figuras de personas o animales secundarios son muy abstractas, rasgo que ya hemos observado en varios otros casos como, por ejemplo, en el Icono A o las narigueras Calima. Parece que la representación de lo sobrenatural con lleva la abstracción y aún la geometrización.

La primera pieza consiste de una placa que muestra la figura repujada de un personaje itifálico, en posición desplegada, posición y gesto de dominio, que expresan toda la energía vital del sol. La figura lleva en la cabeza una corona en forma de abanico aparentemente representando los rayos del sol. Combinado con este tocado se observa el motivo de la amphisbaena, la culebra con cabezas en ambos extrepios. El cuerpo del pérsonaje está adornado con un collar con su gran pectoral discoidal, y además lleva cinturón y brazaletes; bajo las rodillas y encima de los tobillos, muestra ligaduras.

A cada lado del personaje central hay una persona de menor tamaño, con los brazos en alto sosteniendo una barra horizontal, que también termina en cabezas reptiloides en cada extremo; la barra pasa por la cara del personaje, quien a su vez ayuda a sostenerla. Está sentado sobre un banco tallado en forma de una amphisbaena, o sea que este motivo se repite.

Si aceptamos que se trata de una personificación del sol, la escena puede interpretarse como el ritual del solsticio, es decir como el transporte del sol entre dos posiciones extremas. Sea dicho que este ritual de transportar al sol todavía subsiste entre los Kogi.

La próxima pieza muestra una persona de pié que lleva colgado sobre su pecho el Icono A y en la cabeza un sencillo tocado bifurcado lateralmente. A la altura de su cuello pasa horizontalmente la barra con cabezas de aves en sus extremos. Dos aves y dos cuadrúpedos acompañan al personaje central, el cual apenas tiene ligaduras en las piernas.

Otro objeto, aproximadamente en forma de media luna, ostenta un personaje central quien lleva un gran Icono A en el pecho y sostiene en sus manos, lateralmente levantadas, dos objetos rectangulares. Su tocado es en forma de abanico. Las piernas están desplegadas y a la altura de las rodillas pasa horizontalmente la barra con cabezas de aves (?) en los extremos. La barra va sostenida por dos seres antropomorfos, cuyas cabezas son de aves crestadas. Debajo de la región genital del personaje se ve una especie de “parrilla” rectangular. La placa está adornada con varios redondeles repujados, de diferentes diámetros.

En otra pieza se representa un personaje, con un gran tocado semicircular, aparentemente indicando rayos solares o plumas. El personaje lleva nariguera, orejeras y pectoral. Debajo de su boca pasa la barra, la cual está sostenida por varias figuritas antropomorfas, con cabezas cuadradas, y por aves. De los extremos de la barra cuelgan murciélagos. La figura está sentada sobre una banda decorada con triángulos formados por grupos de cortas líneas paralelas, con redondeles intercalados. (1) Alrededor del tocado se extiende, en forma de semicírculo, otra banda con triángulos, que termina en cada extremo en una cabeza de reptil muy estilizada. (2) Se ven además algunas otras formas biomorfas no identificables.

Un disco solar muestra al personaje desplegado, rodeado de un círculo dentado. De la boca del personaje sobresalen grandes colmillos felinos; por lo demás no se observan detalles iconográficos.

A la misma categoría de representaciones pertenece una placa de hueso o de concha de tortuga. Llama la atención la silueta de la placa, ya que parece imitar los contornos de un sapo; recordemos aquí que entre los Kogi la primera esposa del Padre Sol fue un sapo. Esta placa tiene un personaje desplegado, con las manos levantadas. Sobre su cabeza, como único adorno, se extiende una amphisbaena y sobre el pecho lleva el Icono A. A los lados de la figura central se observan dos cabezas de aves.

Otra placa, casi circular, lleva un personaje desplegado (3) , con un tocado tripartito de rayos; lleva una nariguera alada y un gran pectoral en forma de disco. Se apoya con ambas manos en la barra celeste, cuyos extremos están sostenidos por dos seres antropomorfos (4) con cabezas de animales fantásticos. Debajo de la región genital de la figura central cuelga un murciélago.  

Entre los Kogi, diferentes especies de murciélagos están asociados con la sangre menstrual y la de la defloración. Ambos eventos constituyen ocasiones de prácticas rituales, en las cuales los murciélagos juegan un papel simbólico importante. En la religión y filosofía de los Kogi el aspecto tenebroso del murciélago se conecta con la sexualidad femenina que, como tantos otros aspectos biológicos, tienen un significado ambivalente. La misma posición del murciélago colgado con la cabeza hacia abajo, la interpretan los Kogi como una inversión, una doble imagen que simboliza lo normativo y lo aberrante.

Dos placas de forma alada muestran figuras humanas. La primera es femenina, a juzgar por los senos, rasgo anatómico que casi nunca se indica en la orfebrería precolombina. De la cabeza de la per sona, que es de forma circular, salen seis rayos interrumpidos a trechos que podrían sugerir el carácter chamánico del personaje. Lo que más llama la atención de éste, es la boca exageradamente abierta, de la cual sale la lengua, lo cual da a la cara una expresión muy propia.

El motivo de la lengua saliente existe con alguna frecuencia en la arqueología Tairona. En el Museo Nacional de Bogotá está una gran máscara Tairona, tallada en piedra y con la lengua saliente. (5) Otra figura Tairona, del mismo Museo Nacional, que fue encontrada cerca de Santa Marta, también muestra una persona sentada y que lleva la lengua afuera. (6) Así mismo existen cerámicas, recipientes antropomorfos, que repiten este gesto y algunas de las máscaras de madera de los Kogi muestran el mismo motivo. En todos estos casos se trata de objetos que se asocian con prácticas chamanísticas. La interpretación de la lengua saliente es difícil. Es un gesto significativo y lo conocemos, desde luego, por la estatuaria de San Agustín.

La segunda placa alada también muestra una figura desplegada, con un tocado de rayos y sobre la cabeza se ve una barra celeste en forma de amphisbaena, muy esquematizada.

Existen mascarones de silueta compuesta, vagamente reminiscente del patrón básico del Icono A; son relativamente frecuentes en la región de Santa Marta. Ilustramos aquí dos ejemplares, uno de los cuales (el fragmentado) muestra en su base la barra celeste.

Por último mencionaremos un ejemplo de una categoría de objetos de orfebrería Tairona, sobre cuyo significado carecemos de información. Se trata de formas tripartitas (7) la parte inferior es una lengüeta plana, lisa, sin decoración alguna; la parte superior tiene varios animales fantásticos, en posición de simetría bilateral, y la parte central está marcada por una banda, con espirales. Arriba en el centro está la figura de un pájaro. La invariante de estos objetos está constituída por la lengua plana y lisa, mientras que la parte superior puede representar gran variedad de figuras y elementos decorativos: hombres con máscaras felinas, aves de pico ganchudo, animales fantásticos y espirales divergentes. Talvez estos objetos pueden haber servido de base para colocar el rapé narcótico.

 

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1. El motivo de una banda decorada con triángulos formados por cortas líneas paralelas, con un redondel dentro de cada triángulo, es frecuente en la arqueología tairona. Entre los Kogi, dicho motivo simboliza una culebra venenosa y, en un sentido más amplio, la muerte. Precisamente, la máscara de heiséi, personificación de la Muerte en las ceremonias de los Kogi, muestra un ser con jeta felina; sobre la frente y los pómulos lleva una serpiente tallada en alto relieve, que ostenta este motivo (Preuss, 1926, 1, Fig. 31).  (regresar1)

2.  El motivo de la amphisbaena, arqueada sobre la cabeza de un personaje, se encuentra también en la estatuaria de San Agustín.  (regresar2)


3. El motivo del personaje “desplegado”, frontal y con las piernas abiertas, tiene una distribución geográfica casi universal. Frecuentemente se trata del motivo denominado “la mujer heráldica” en los estudios iconográficos (Frazer, 1966), cuya posición exhibicionista se ha interpretado tanto como símbolo de fecundidad, o como gesto de burla o provocación. Pero también hay representaciones masculinas, itifálicas, como las taironas, en las cuales parece tratarse de la imagen del Padre Sol, fertilizador y dominante, junto con su imposición de respeto y temor. Por cierto, esta forma de comportamiento es bien conocida en la etología de los primates.  (regresar3)

4. Para el tema de los cargueros celestes, del mundo o del sol, véase Reichel-Dolmatoff (1985), 1, p. 225.  (regresar4)

5. La máscara fué encontrada por el Señor Alfonso Munive, de Ciénaga, en el sitio de Chicharrón, cerca de Lourdes, en el alto río Córdoba. Estaba dentro de un ofrendatario de cerámica de tipo Nehuanje, pero con decoración incisa. El Señor Munive tuvo la gentileza de regalarme esta máscara, con destino al Museo Nacional de Bogotá.  (regresar5)

6.   La estatuica fué encontrada en la finca El Edén, en el alto río Manzanares. La parte superior de la cabeza es plana y profundamente ahuecada. Piezas similares antillanas, con un pequeño recipiente sobre la cabeza, tenían la función de servir de base para colocar rapé narcótico.  (regresar6)

7. La tripartición de muchos de los iconos que se han descrito en este libro hacen pensar en la estratificación chamánica del universo. La cola o las piernas serían el mundo inferior, carente de signos, la dimensión de la nada. El cinturón sería un meridiano microcósmica que separa la porción alada, mental y trascendental del cuerpo, de la porción instintiva, digestiva. El meridiano mágico es el plan de ruptura por el cual el chamán pasa a los estratos superiores. La tripartición se observa con claridad en el Icono A, sobre todo en las figuras tan elaboradas del alto río Cauca. e