LAS TRIBUS INDÍGENAS DEL MAGDALENA
JORGE ISAACS
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V

Se calcula que de los 698 miriámetros cuadrados, superficie de aquella sección, 352 podrán ser de mesas, cerros y páramos; 282 de llanuras, 43 de anegadizos, 19 de ciénagas y 2 de islas. Clasificado de este modo el territorio, se acierta en lo posible, y son conocidas las razones por las cuales no se puede exigir rigurosa exactitud.

Basta, por el pronto, lo dicho acerca de la parte montañosa, y necesítanse unas líneas respecto a los demás, contrayéndome a lo absolutamente preciso.

Desde la desembocadura del caño Chocó, ya indicado, hasta que llegan sus corrientes al Atlántico, el río Magdalena baña el límite occidental del Estado, en una extensión de 40 miriámetros, estimables en 50 o muy poco más de curso; y es esa la parte de menores obstáculos o de mayor seguridad para la navegación, peligrosísima al llegar a Honda, inconvenientes que ha evitado, desde Las Yeguas, la construcción de una vía férrea.

El Lebrija y el Cesar son los tributarios principales de aquel río en el Estado. Llévale el Cesar las aguas de Guatapurí, Garupal, Ariguaní y otros de menor importancia que nacen en la Sierra Nevada, y también las que recibe de la Cordillera Oriental en su despacioso y casi forzado curso, estancándose antes aparentemente en la laguna de Zapatosa, para desembocar al fin en el Banco.

El Cesar (Zesari lo llaman algunos cronistas) no es efectivamente navegable desde las cercanías del Valle Dupar, o sea el puerto de Salguero, sino en tres o cuatro meses del año, los de lluvias abundantes. Importaba convencerme de que había ligereza o exageración al asegurar lo contrario, y con el fin de evitarle al gobierno nacional en lo futuro compromisos gravosos, hice por el río mi regreso, desde donde se le reúne el Ariguaní hasta el Banco.

Dicho queda ya: no es el de Guatapurí (26) de los afluentes que le caen al Cesar de los Andes o Cordillera Oriental, y entre ellos lo enumera la Geografía del señor Pérez (edición de 1863, página 567). Justamente, para trasmontar la Sierra Nevada por la vía de San José, se hace largo trayecto de ascensión remontando la hoya de ese río, y tuve que vadearlo al cruzar las montañas desde Pueblo-viejo (antigua Valencia de Jesús) hasta la población de Atanques.

Ni es tampoco N-E. la dirección general del Cesar, como se lee en la misma página. A partir de su nacimiento en Rosario o la Sierrita, ya de O. a E; en Corral de Piedra forma cascada al hundirse en un abismo; de ahí se molina por algún trecho al S-E; lo restante de su dirección general es de N.E. a S.0.

Aquel río y sus tributarios fecundan la hoya del Valle Dupar, que anchísima sobre el Magdalena, se angosta más y más extendiéndose al N-E, hasta el punto donde casi se juntan, como grandes brazos de un vértice roto, el nudo del Cerrajón y las aristas orientales de la Sierra Nevada. El señor Pérez describe perfectamente el valle al hablar del aspecto del país. No tuvo igual acierto ni hacer mención de los ríos que desembocan en la Ciénaga Grande y en Atlántico. Copiarle es ineludible para rectificar mejor.

"Vierten a la Ciénaga de Santa Marta, procedentes de la Sierra Nevada, los ríos San Sebastián, Tuarinca (27) (formado por el Aracara y Candelaria), Sevilla, Origuaca y Frío; y directamente al Atlántico los siguientes: Córdoba, Papare, Manzanares, las Piedras, el arroyo Mendiguaca, y los ríos Guachaca, Buritaca, Dondiego, Palomino, Negro, Ancho, Pedregal, Cañas, Dibulla, Manavita, Micharogua, Enea, Camarones, Ríoacha, San Juan y Almidones, todos los cuales nacen de las ramificaciones de la Sierra Nevada, siendo el principal el Riohacha, que nace en los picos nevados bajo el nombre de Ranchería, y se abre paso en forma de semicírculo por entre aquélla y la Cordillera de los Andes. Es navegable en parte, recibe varios tributarios indenominados, y se bifurca en su de sagüe al mar.

El Tucurinca y el Aracataca o Cataca (no Aracara) descienden con el nombre del segundo á la Ciénaga Grande, como otros ríos y quebradas que mencionaré en orden de Oriente a Occidente: Río-frío, quebradas Guáimaro, Origüeca y Latal, el Sevilla, quebrada de Santana, el Tucurinca y Aracataca, caño Macaraquilla, Fundación o San Sebastián, y Caravallo, que ordinariamente está seco.

San Juan y Almidones son ríos imaginarios, desagües de invierno, que según la carta de los señores Ponce de León y Paz desembocan en el mar Caribe, el San Juan en Punta Almidones, y el Almidones en Punta Manare, que es Manaure (tierra lejana o afuera) en el lenguaje de los indígenas. Pero véase el mapa, y dígase si esos ríos concediéndoles el nombre de tales, pueden nacer en las ramificaciones de la Sierra Nevada.

El Ranchería no nace precisamente en los picos nevados, sino en una laguna que vi en lo hondo hacia Levante, al trasmontar la serranía, y creo haber dicho ya la denominación que le dan los aborígenes. Solo es utilizable desde Corazonal para el transporte de maderas, y eso muy trabajosamente.

Lo tributan sus aguas los arroyos y riachuelos que voy a nombrar, muchos de los cuales se agotan por completo en los veranos, épocas en que las llanuras que cruza el Calancala absorben porción considerable del raudal; el Cerrajón, los arroyos Agua-blanca, Ojo de Caro, Soldado y la quebrada de Moreno, que nacen todos en los contrafuertes orientales de la Sierra, salvo el Cerrajón, que desciende del ramal de los Andes.

"Los ríos que bañan la Goajira, dice el señor Pérez, no son conocidos, excepto el Macuire, que nace en las tetas de Casiapatore y derrama cerca del cabo Chichibacoa, y el Carrizal que corta los cerros de este nombre".

Ese río M acuire, riachuelo apenas, será probablemente el Sarsaráin que cava su cauce peñascoso en el flanco occidental de Arahur, y quizá sus aguas lleguen al mar, como las del Guarkaro, en semanas de copiósas lluvias. Del río Carrizal cabe decir lo propio que del San Juan y Almidones.

Del Limón, perteneciente al Estado hacia la parte oriental de los Andes, habla el señor Pérez con todo acierto: es el mismo que después de recibir el Guazare cae a la laguna de Sinamaica con el nombre de Socuy.

Sería prolijo nombrar todos los caños que en la parte anegadiza del Estado —márgenes del río Magdalena— ponen varias lagunas en comunicación mas o menos fácil con él. Son notables estos: entre la laguna de Cuatrobocas y el río, el caño del Rompedero, con desembocadura en Ciénaga Grande, Sitio-viejo, Remolino, Renegados y Caño-ciego.

La Ciénaga Grande o De Santa Marta, y la de Zapatosa (28) son las más importantes por su magnitud y posición. El señor Pérez da a la primera más de 3.3 miriámetros de longitud y 2.5 de anchura. El General Mosquera, 25 millas de N.a S. y 11 de E. a O.

En cuanto a Zapatosa, aun considerándola una sola ciénaga con las de Pankuiche y San Juan, es grande el error que se advierte en la extensión indicada por el señor Pérez: 25 miriámetros de largo y 2 de ancho. Obsérvese en el mapa de los señores Ponce de L. y Paz la longitud que de S a N. se le dió a la Ciénaga de Santa Marta, de la desembocadura del Caño de Renegados a la Barra de Pueblo-viejo, y compárese esa longitud máxima con la mayor también que presenta Zapatosa, y ésta resultará de menor tamaño, como en la carta de Mr. Simons. Mas no obstante, el texto del señor Pérez, copiado literalmente por el señor Esguerra en lo relativo a Zapatosa, le da una extensión de 25 miriámetros, y a la otra 3.3. Salí de Chimichagua a las siete de la mañana con bogas muy despaciosos y ya muy fatigados hube de permitir que atracaran en la Punta del Encanto, y a pesar de haberse perdido dos horas o poco menos allí, llegué al Banco, sin apuro, a las cinco de la tarde. ¿Habíamos pues navegado a remo y palanca veinticinco miriámetros en ocho horas?

Tocante a las costas del Estado, me proponía extractar lo muy preciso del Derrotero de las islas Antillas, de las costas de Tierra Firme, etc., compendiando lo más posible estas apuntaciones preliminares acerca de la geografía del país; pero no serán inoficiosos algunos detalles de los marinos españoles, particularmente al rodear la Península guajira, que en raros puntos les era dable abordar.

"A partir de la Boca Paijana, al Norte de la isla de San Carlos, comienzan las costas colombianas, siguiendo el bisel de la ensenada de Calabozo hasta la punta Teta. Sigue al N.E 12 millas para llegar al puerto de Cojoro, que carece de agua y es mal abrigado.

"Se eleva desde allí la costa en forma de explanada cortada verticalmente, para rebajarse después cerca de las lagunas Cocinetas y Tucacas (29); hay arrecifes en la embocadura. Nuevamente se levanta cerca de Punta Espada: desde allí corre la costa como al N-0. 1/4 N. la distancia de trece millas hasta el cabo de Chichivacoa, y toda es limpia y aplacerada: aunque la costa es baja tierra adentro, se levantan varios picos y montañas, y las más elevadas se llaman las Sierras del Aceite "

Ya el lector sabe que son cumbres de la Sierra de Makuira, de Parasi y Jaiparepu (Bahía-Honda).

"Desde el cabo Chichivacoa corre la costa como al ON.O. la distancia de 25 millas hasta Punta Gallinas, que es la más septentrional de toda ella".

De Chichivacoa a Punta Gallinas están el cabo Falso, de arrecifes temidos, y en seguida Puerto Estrella (Pararierun), activo de algunos años a esta parte. Forma rada con el cabo, Punta Chimare, al N-O, cuya larga fila de rompientes hace peligrosa la salida de los buques de vela, únicos que se arriesgan a visitar la rada. A una legua o poco más de Pararierun corre el rio Guarkaro, de agua excelente. Siguiendo el mismo rumbo se halla Punta Taroa y el puerto de igual nombre, no de amplio fondeadero ni muy bien abrigado. En sus cercanías hay vertientes, circunstancia que favorecería el fomento de una población.

"Desde Punta Gallinas baja al 0-S-0, la distancia de cinco millas hasta la Punta de la Aguja: en esta Punta roba la costa al S., y forma una ensenada de corta extensión llamada Bahía-Honda chica, la cual por lo muy aplacerado de su fondo, no da abrigo de mar, y a ella sigue el puerto de Bahía-Honda, cuya punta oriental (Soldado) dista de la Aguja cuatro millas.

"Bahía-Honda forma una ensenada de grandísima extensión, y su boca tiene tres millas de amplitud: para entrar en esta gran bahía no hay más que resguardarse de un bajo que hay en su boca y en la enfilación de las dos puntas de la entrada, el cual dista de la punta occidental una milla, de la oriental una milla y dos tercios: el bajo tendrá de extensión en su mayor largo, que es casi E-O, como un tercio de milla o poco más, y la menor está en su cabeza E., donde solo hay un pie, y con poco viento que haya revienta en ella la mar. Por lo demás el fondo de esta bahía es tan aplacerado, que sin más que el escandallo se puede fondear en ella".

Bahía-Honda carece de agua corriente y no la hay en muchas leguas de distancia. La Nación costea el establecimiento de un resguardo celador allí para cortar el contrabando en aquella costa abierta, es erogación perdida de todo en todo, si ha de ser eficaz el servicio de los buques guardacostas, gasto que desde julio de 1882 indiqué al gobierno nacional como apremiante.

"Desde la punta occidental de Bahía-Honda corre la costa como al S-0., la distancia de once millas hasta una gran bahía llamada Portete, de entrada sumamente estrecha y cuyo fondo en lo interior solo admite embarcaciones pequeñas (30). Desde el Portete corre al O. la distancia de catorce millas hasta el cabo de la Vela. La costa es limpia y desde Bahía-Honda empieza en ella a altear la tierra.

Una legua antes de llegar al cabo de la Vela hay un morrito en forma de pan de azúcar, en el que bate la mar, y sale al N. del resto de la tierra como media milla: desde este morro continúa la costa bien alta, y se redondea para el S. hasta la punta occidental, que es la que propiamente se llama cabo de la Vela, al O. del cual, y a distancias de dos cables y medio, hay un islote o farallón muy limpio y acantilado...  La tierra del cabo de la Vela es muy estéril, y al S-E. de él, y como siete millas tierra adentro, se levanta una sierra llamada del Carpintero".

Es la de Jatets, extremidad occidental de la de Huruma, que se levanta al Sur de Bahía-Honda, gran ensenada donde hay abrigo de las brisas: para dirigirse a fondear en ella, no hay que tener cuenta sino con el escandallo, pues todo el fondo es limpio, y tan aplacerado, que a dos millas de la costa se encuentran seis brazas, y desde ella va disminuyendo el fondo suavemente para la tierra.

"La costa desde el cabo de la Vela sigue corriendo casi al S. con alguna inclinación para el O. por distancia de 23 millas, hasta la punta de Castilletes...  Desde esta punta continúa al S. 74° 0. 14 millas largas hasta la punta de Manare (Manaure), y entre ambas forman ensenada con algunas puntas.

Al S. 72° 0. distancia 13.1/2 millas de la punta Manaure se halla la de la Cruz, en cuyo intermedio es la costa casi seguida, sobresaliendo las puntas de Almidones, Pájaro y Frontón de Jorote, y entre estas dos últimas distancias de una y media millas a la mar, está el bajo del Pájaro con dos brazas de arena.

"Al S.54° 0. de la punta de Cruz y a distancia de cuatro millas, se halla la de la Vela, y desde ella al S. 42° 0. siete millas, está la ciudad y río de la Hacha; desde cuyo punto al S. 64° y S. 53° 0., continúa la costa hasta la punta de Dibulla (La Ramada o Nueva Salamanca), que dista de la ciudad de la Hacha 31.1/2 millas, desde la cual sigue al 0. y N. 75° 0. hasta el cabo de San Juan de Guía, que dista de punta Dibulla 38.1/2 millas: toda esta costa desde el cabo de la Vela hasta 12 millas al E. del de San Juan de Guía despide placer de sonda más o menos saliente a la mar, siendo peligrosa por los bajos que hay en ella bastante salientes a la mar; el primero, de que hemos hablado, llamado el Pájaro, y el segundo, nombrado de Navío Quebrado, situado a dos y media millas de la costa entre las lagunas Grande y de su nombre, por la latitud de 11°, 26’, 15" y longitud de 66°, 57’, 30" 0.: por esta razón conviene que las embarcaciones nunca la atraquen a menos de cuatro leguas, y que se dirijan de modo que nunca bajen de 10 brazas. Esta costa es bastante baja, y algo al 0. de la ciudad del Hacha empiezan a levantarse tierra adentro las célebres montañas llamadas Sierras Nevadas, muy conocidas no solo por su gran elevación, sino porque su cúspide termina en dos picos como panes de azúcar, que están siempre cubiertos de nieve: estas sierras corren para el O., y terminan en meridianos del cabo la Aguja".

Error: está dicho en qué forma se extienden a Suroeste.

"Desde el cabo de San Juan de Guía corre la costa al 0-N-0., 0. y S-O, la distancia de 12.1/2 millas, hasta la punta N. del islote del cabo de la Aguja, formando un frontón saliente de serranía alta, escarpada y bien acantilada con varios andones y buenos fondeaderos. El islote del cabo de la Aguja forma un freu con el cabo de este nombre, de tres décimos de milla, quedando sumamente estrecho por los arrecifes que salen tanto del cabo como del extremo S, de la isla; de modo que aunque hay agua suficiente para pasarlo por cualquier buque, no debe verificarse por el riesgo de perderse.

"Desde el cabo de la Aguja corre la costa al S. 31° O,, distancia tres y media millas hasta la punta de Betín, que es la N. del puerto de Santa Marta, y la meridional del Ancón de Taganga: la costa es alta y escarpada con algunas playas y ensenadas.

"El puerto de Santa Marta puede mirarse como uno de los más excelentes de esta costa. Al S. de la ciudad desagua el río Manzanares, que aunque es poco caudaloso, tiene agua muy buena.

"Desde Santa Marta y de su punta S, llamada de Gaira, corre la costa al Sur la distancia de 13.1/2 millas hasta la Ciénaga, que es un lagunazo formado por alguno de los desagües del río de la Magdalena"

Se indicaron ya los caños que comunican al río Magdalena con la Ciénaga, en la cual sirve de dique al mar la isla de Salamanca, quedando en su extremidad oriental la boca o entrada, cerca Pueblo-viejo. En el mapa de los señores Ponce de León y Paz, ese pueblecito está mal situado, no inmediato a la boca, como debiera ser, sino en la ruta de San Juan de la Ciénaga al Valle Dupar, en punto medio entre aquella población y las riberas del Riofrío.

Desde esta Ciénaga corre la costa al 0. y O-N-O. la distancia de 34 millas hasta la boca occidental de este célebre río, llamada de Ceniza; quedando al E. y a distancia de 8 millas otra denominada de Río-viejo, formando ambas una isla en figura de delta de 6 millas de N. a S.y 8 de E. a O.  De estos dos arrumbamientos que hace la costa desde Santa Marta, fórmase una ensenada muy grande, en cuyo fondo está la Ciénaga. Toda ella es de costa baja y aplacerada, y desde la Ciénaga para el O. se forma la isla de Salamanca, cuyo extremo occidental es el oriental de la boca del Río-viejo, comunicándose las aguas de la Ciénaga y las que forman esta isla con el río de la Magdalena por varios canalizos.

"La corriente de este gran río es de tal pujanza, que a más de cinco leguas a la mar da al agua el color verdoso, como si se navegara sobre un placer de poco fondo".

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(26) Guatacurí se dice erradamente en la obra del señor Pérez y en el mapa de Ponce de L. y Paz: en esa carta el río corre bien lejos de la ciudad del Valle Dupar, en vez de habérsele dibujado a pocas cuadras al Oriente de la población. (regresar a 26)


(27) Tuaraica se le llama en la Geografía del General T.C. de Mosquera. Es Tucurinca; Tucuerinca según los chimilas. (regresar a 27)


(28) Zapatoca se lee en la Geografía del señor Arboleda dos o tres veces, seguramente por error tipográfico, siendo aquel nombre de una población del Departamento de Guanentá en el Estado de Santander. (regresar a 28)


(29) La Laguna, población venezolana. ventajosa por sus condiciones para la explotación de la sal. La posee quizá Venezuela por efecto del tratado de 1830, que no llegó a ratificarse. Los indígenas allí, como en las Guardias y Paraguaipó, son hostiles a las autoridades y traficantes de aquella República. (regresar a 29)


(30) De todo el litoral guajiro, aquel puerto es el más rico en pesca. La salida de las embarcaciones se hace dificultosa por extremo si los indios se proponen impedirla, y en algunas tragedias los traficantes han aprendido que es peligroso desmedirse con gentes de la tribu. (regresar a 30)

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