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INDICE
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INTRODUCCIÓN
África y América
En Colombia, el 21 de mayo de 1851 la ley de abolición dispuso que
todos los esclavos fueran libres a partir de enero 1 de 1852. Pero
la controversia jurídica y filosófica que acarreó la aprobación de
ese mandato, duró tanto como las mismas guerras de independencia de
España. Por su parte, éstas se nutrían y alimentaban de conflictos
de clases y de castas. En tanto que las huestes realistas en los
llanos venezolanos y granadinos azuzaban a pardos e indios con el
grito ¡Guerra a los blancos! y el español Boyes recorriendo
poblados le decretaba la libertad a los esclavos, los caudillos
criollos blancos, nacidos en América, también vislumbraban un modo
de captar el potencial de las masas populares para sus fines
políticos (González 1976: 217-340). Negros y pardos fueron activos
protagonistas en la con tienda aliándose con españoles y luego con
criollos. La moneda que en 1815 jugaban los negros en este drama
tenía un valor: la libertad.
La resistencia de los negros que durante la esclavitud había sido
una constante en sus relaciones con amos y señores, tomó nuevo
ímpetu con las tácticas de la huida y el enfrentamiento (Carrera
Damas 1977, Friedemann 1979). Las mismas que habían sido utilizadas
durante la Colonia en la guerra de cimarrones, que en el territorio
de la Nueva Granada duró cerca de 300 años. En la República, la
resistencia sería reinventada acogiendo la
"
integración" propuesta por la sociedad
dominante. El callejón era tan estrecho en ese período de
post-abolición, que el blanqueamiento socio-genético, pareció ser
la única alternativa para lograr una emancipación real y el acceso
a sus derechos civiles concedidos por ley, pero negados en la
práctica social. Más cerca de nuestra actualidad al bordear el
siglo XXI, la meta sigue deletreándose en términos de alcanzar
legitimidad social y cultural en el marco del Estado. Y por ende,
el reconocimiento de ser una de las tres raíces en la génesis de la
nación y la nacionalidad colombianas: la negro-africana, junto a la
aborigen-americana y a la europea.
Para el efecto, grupos e individuos negros de la intelectualidad en
Colombia, se esfuerzan por alcanzar que en el campo de la educación
y de la ciencia se hagan visibles la historia, la sociedad y las
culturas africanas y negro-americanas. La invisibilidad como una
expresión de la discriminación hacia los africanos y sus
descendientes en países como Colombia ha sido firme y sutil y ha
tomado una variedad de formas desde el mismo momento de la llegada
de los europeos. El mestizaje, como ideología de acción política ha
sido una de ellas y sigue siendo útil para aniquilar diversidades
socio-raciales que reclamen derechos de identidad.
La labor de interpretación teórica del devenir del negro en
Colombia como una tarea de las ciencias sociales es parte de la
épica de la diáspora africana. Pero es asunto que todavía no tiene
muchos años. Roger Bastide a propósito de la diáspora en América
anotaba (1967), que estos estudios antes de la abolición de la
esclavitud eran sencillamente inconcebibles. Porque la ideología de
la ciencia de occidente consideraba al individuo proveniente de
África apenas como una herramienta para el trabajo físico y nunca
como un portador de cultura.
Una evaluación de los estudios de negros en Colombia, realizada en
1984 (Friedemann), muestra que sólo 100 años después de la
abolición en la última parte del decenio de 1940 y en el decenio de
1950, en la periferia de la antropología, empiezan los trabajos
etnográficos n los cuales las comunidades negras aparecen como
sujetos de investigación (Friedemann 1993). Los trabajos pioneros
de Rogerio Velásquez (1948), José Rafael Arboleda (1952), Aquiles
Escalante (1954) y Gregorio Hernández de Alba (1956), son los más
prominentes. A partir de 1963, la obra del historiador Jaime
Jaramillo Uribe en torno a las relaciones de señores y esclavos en
la sociedad colombiana del siglo XVII estimularía el trabajo de
otros investigadores cuyos estudios han permitido interpretaciones
verídicas sobre la participación económica, social y cultural del
negro en nuestro país.
El campo de la lingüística debió esperar un decenio más. Los
estudios de Germán de Granda (1968,1971) y de Dereck Bickerton con
Aquiles Escalante (1970) seguidos por los de Nicolás del Castillo
(1982, 1984) y Carlos Patiño Rosselli (1983) demostraron que en
Palenque de San Basilio, una comunidad residual de cimarrones
coloniales, existía un habla con memorias africanas. Del mismo
modo, en el archipiélago de San Andrés y Providencia, el Caribe
isleño colombiano, los estudios de Jay Edwards (1970) descubrieron
también la presencia africana en el habla criolla de sus
gentes.
Este hecho ha sido de profunda importancia tanto para las
comunidades isleñas y la palenquera, como para el resto de la gente
negra en Colombia. Con anterioridad, el habla diferente de estos
grupos era esgrimida como una incapacidad para hablar
"correcta mente" el inglés o el español en los
respectivos lugares. Para los estudios antropológicos e
historiográficos el conocimiento del rico fenómeno de creación
lingüística que ha contribuido a la afirmación cultural de la
población negra colombiana, ha significado el hallazgo de nuevas
rutas para la interpretación científica en variados campos: en la
organización social, la estética, la literatura o la oralitura.
Además de aquellos nuevos de la genética humana que intentan hacer
aportes en la dilucidación de la proveniencia de los africanos
(Keyeux 1993).
La conmemoración de 1492 en 1992, por su parte, generó una
coyuntura para entender que no fueron dos, sino tres o cuatro mundo
los que se encontraron, y ha permitido discutir la participación de
África y los negros en la construcción de las Américas. En Colombia
propició un ambiente de reflexión a partir de reclamos de derechos
a la diversidad que convergieron en junio de 1993 en la ley 70 en
el marco de una nueva constitución que en 1991 definió a la nación
como un ente pluriétnico y multicultural. A los negros -de modo
similar que a los indios- se les ha reconocido su estatus étnico y
sus derechos territoriales y culturales.
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