COLOMBIA PREHISPANICA
Regiones arqueológicas
Instituto Colombiano de Antropología e Historia

© Derechos Reservados de Autor
 
VI. Cuenca Montañosa del Río Cauca

Leonor Herrera

 

ÍNDICE

 

VER EL MAPA DE LA CUENCA MONTAÑOSA DEL RÍO  CAUCA

 

Esta región comprende la cuenca del río Cauca, desde cerca a su nacimiento, hasta su entrada en las Llanuras del Atlántico. Incluye, las vertientes cordilleranas desde el divorcio de aguas, en las subregiones Alto Cauca, Valle del Cauca y Medio Cauca; pero para el Cañón del Cauca, el límite baja hasta la cota de los 1.500 m., quedando las elevaciones sobre esta altura englobadas en las regiones Macizo Central Antioqueño Costa Pacífica y Vertientes de la Cordillera Occidental.

En el extremo Sur está el pepinazo de Popayán, una altiplanicie arrugada, formada por depósitos fluviales y volcánicos, a una elevación de 1,700 m. En su borde meridional se halla la cuchilla del Tambo, que forma el divorcio de aguas entre los ríos Patía y Cauca. Con un clima templado y no muy húmedo y una vegetación de pastos y bosques, es un hábitat agradable.

El límite septentrional de los suelos volcánicos está en el dintel del Suárez, a partir del cual se abre el valle del Cauca, a 1.000 m.s.n.m., en una extensa planicie de 225 km. de largo y de ancho variable entre 8 y 35 km. formada por sedimentos lacustres, que, con el material depositado por los ríos tributarios han formado suelos fértiles. El río corre al pie de la Cordillera Occidental, por una superficie de escasa pendiente, formando meandros, madre viejas y zonas cenadoras. La vegetación nativa era de praderas y bosque seco tropical, restos del cual se conservan todavía. Grandes plantaciones de caña de azúcar ocupan hoy la mayor parte del área. Si bien quedó descartada la noción de que por ser pantanosa no fue habitada hasta bien entrada la conquista, lo cierto es que del siglo X hacia atrás no se conocen evidencias ciertas de poblamiento. Según datos de investigaciones de suelos, parece que en épocas relativamente recientes (el milenio anterior a la era cristiana y primer milenio de ésta), hubo grandes avalanchas fluvio-volcánicas desde la Cordillera Central (Pedro Botero comunicación personal), que pudieron haber destruido o disturbado evidencias de asentamientos más antiguos.

A partir de La Virginia (Risaralda), el valle del río se estrecha considerablemente; a ambos lados las cordilleras se alzan, formando un paisaje de ondulaciones con suelos enriquecidos por cenizas volcánicas y un régimen húmedo ideal para el cultivo del café. Buena parte de la región pertenece a este paisaje, pero entre los sectores profundos de la cuenca del río, con alturas entre 600 y 1.000 metros y vegetación de bosques secos, hasta la altura de los páramos, se encuentra gran variedad de vegetación, temperatura, precipitación y relieve, que configura microambientes distintos.

Más hacia el norte, el río se encañona definitivamente, y las vertientes cordilleranas se levantan abruptamente a lado y lado del río, en un ambiente cálido y húmedo.

Se subdivide esta región así: Alto Cauca, Valle del Cauca (corresponde a la suela plana en el departamento del mismo nombre), Cauca Medio y Cañon del Cauca.

 

Alto Cauca

 

El primer investigador, que realizó trabajo de campo sistemático, fue Henry Lerman (1953), quien entre 1941 y 1945 excavó tumbas en los alrededores de Popayán, Coconuco y Gambia. Documentó un conjunto de estatuas denominado "esculturas de la Cordillera Occidental", y objetos encontrados en dos tumbas en la Hacienda La Marquesa (Municipio de Timbío). Una década más tarde, Julio César Cubillos hizo excavaciones en los sitios de Pubenza y Morro de Tucán, ambos en el valle de Popayán (Cubillos 1958, 1959). Cuatro investigaciones realizadas entre 1978 y 1982 corresponden a sitios con abundantes líticos de obsidiana, posiblemente talleres de elaboración de artefactos en éste y otros materiales: las de Miguel Méndez (1980, 1983, 1984) en La Balsa (Municipio de Cajibío), las de Cristóbal Genio (1982, FIAN 1985) en Los Arboles, Valle de Popayán, las de Marta Lahite (FIAN 1985) en Colina de las Piedras en el municipio de Cajibío y las de Liga Vivas en Publico y Yanaconas (FIAN 1985). Recientemente, Rodrigón López emprendió investigaciones en el sitio La María en las cercanías de Popayán (citado por Patino y Genio 1985). El trabajo etnohistórico de Héctor Llanos (1981) establece algunas aproximaciones entre grupos del siglo XVI y algunos materiales arqueológicos.

En años recientes se han reportado en el altiplano de Popayán hallazgos, generalmente superficiales, de un buen número de puntas de proyectil, cuya asignación al paleoindio es problemática. En los alrededores del sitio La Balsa se encontraron cinco ejemplares bifocales de forma triangular o lanceada, con pedúnculo, fabricados en basalto, obsidiana y chert. Otras dos posibles puntas que serían unifaciales, con pedúnculo, elaboradas en arenisca y lava andesítica, fueron encontradas en las excavaciones arqueológicas adelantadas en el sitio. Una de ellas en un relleno artificial de cenizas volcánicas sin asociación; otra en una capa húmica a 88 cm. de profundidad, que contenía cerámica y otros instrumentos líticos. Un estrato similar en una unidad de excavación adyacente fue fechado por C-14 en 600 a.C. (Méndez, 1980).

Otro grupo de seis puntas proviene de los sitios La Elvira y Alto Cauca. Fueron fabricadas en obsidiana, basalto o chert; son bifocales de forma triangular o lanceada. Todas tienen pedúnculo (definido o insinuado) y en algunas se presenta escotadura basal y/o acanaladura (Illera y Gnecco s.f.).

Los ejemplares anteriores se suman a un conjunto de puntas provenientes de hallazgos fortuitos, o que se han encontrado asociadas a conjuntos cerámicos, a veces, de época tardía (Bray s.f.). Podría tratarse de evidencias de grupos cazadores-recolectores tempranos, o por el contrario de grupos agrícolas sedentarios; también sería factible que fueran instrumentos muy antiguos encontrados y atesorados por ocupantes posteriores.

Un conjunto notable, encontrado en La Balsa, es el de instrumentos pequeños para cortar raspar y perforar, elaborados en su mayoría en obsidiana, (Méndez 1983). Conjuntos similares se han encontrado en Los Arboles, Colina de Las Piedras, Pueblillo y Yanaconas. Se ha propuesto una tradición microlítica de obsidiana integrada por los materiales del altiplano de Popayán y relacionada con los de la Sierra y la costa ecuatorianas (Gnecco 1982). Correspondería esta tradición a los finales del paleoindio, a una etapa pre-agrícola temprana, entre los años 5.000 y 2.000 a.C. (FIAN 1985: 127). Con excepción de La Balsa, donde aparece fechado en 1.120 a.C. este material no tiene una asignación cronológica, se presenta superficial o en depósitos poco profundos sin estratigrafía discernible, asociado con cerámica y la clase de instrumentos que se describe a continuación.

La tercera categoría de hallazgos líticos está compuesta por instrumentos pesados elaborados en otras rocas locales: hachas, tajadores, martillos, así como metates y manos de moler toscos que son tentativamente interpretados como correspondientes a prácticas agrícolas iniciales, más que a agricultura ya establecida (Gnecco, 1982).

El sitio de La Balsa presenta otros rasgos intrigantes: en primer lugar, está un área de arcillas endurecidas dentro de la capa húmica, que tiene una forma serpenteante y se ha interpretado como área ceremonial. En segundo lugar se construyeron en el sitio, promontorios, bajo uno de los cuales se encontraron huellas de bocas de tumbas de pozo con cámara lateral. Hay evidencias de dos ocupaciones, que consisten en instrumentos de obsidiana y otras materias primas, en cantidades considerables; también aparece cerámica, en menor proporción. La ocupación más antigua tiene una fecha del siglo XII a.C. y se caracteriza por una cerámica fina y delgada. Para la segunda ocupación hay una fecha del siglo VII a.C., que corresponde a una cerámica alisada, simple y tosca, tumbas de pozo con cámara, fogones con abundante carbón y señales de adecuación de terrenos para vivienda (Méndez, 1980, 1983, 1984).

Al parecer existe un hiato temporal considerable entre los sitios arriba nombrados, que van desde el paleoindio al formativo, y otros sitios con rasgos tardíos. El norte del altiplano de Popayán (Jambaló, Guambía) corresponde a la extensión máxima del Complejo Quebrada Seca (siglos XV y XVI) de la subregión Valle del Cauca.

Otro conjunto estaría formado por el material cerámico de Pubenza, El Morro de Tulcán, La María y Pueblillo, que es sencillo, decorado con incisión, punteado, apliques y pintura roja sobre crema. El material de La Marquesa y Timbío, en el cual sobresalen las figuras de "guerreros" con banquitos, formaría una categoría aparte. La cerámica de todos estos asentamientos considerados tardíos, está asociada a útiles de obsidiana (Patiño 1986, Cubillos 1958, 1959, Lehman 1953).

Hallazgos de orfebrería consistentes en colgantes y pectorales en forma de ave con rasgos humanos, no tienen asociaciones cerámicas claras.

La estatuaria tampoco tiene todavía un asidero temporal. Proveniente del río Cauca (La Laguna cerca de El Tambo, Inguito cerca a Morales, Chisquía, Suárez), consiste en esculturas alargadas como columnas, con los brazos doblados en el vientre y rasgos angulosos, diferentes estilísticamente de las agustinianas (Lehman 1953, Patiño 1986).

Rasgos distintivos del paisaje en las áreas de Popayán, Coconuco, Puracé, Timbío, Totoró y Guambía son las plataformas artificiales para vivienda (tambos), colinas terraplenadas, caminos antiguos, campos de cultivo formados por conjuntos de zanjas, etc. (Patiño, 1986).

El Morro de Tulcán es dentro de la categoría de obras de ingeniería una de gran envergadura: un cerro natural modificado por recortes, rellenos y bloques cortados en arcilla. La base de éste abarca cinco hectáreas y tenía, originalmente, una altura superior a los 50 m. (Cubillos, 1959).

 

Valle del Cauca

Las primeras investigaciones estuvieron a cargo de James A. Ford (1944), quien a principios de la década del cuarenta realizó reconocimientos y excavaciones en las estribaciones de las Cordilleras Occidental y Central, en las cuencas de los ríos Cali, Bolo y Palo. Henry Lehman (1953), hacia mediados de ésta, hizo algunas excavaciones en Corinto. En los años sesenta se llevaron a cabo varias investigaciones: las de Warwick Bray y Michael Edward Moseley (1976) en los alrededores de Buga; las de Julio César Cubillos (1967, 1984) Palmaseca (Municipio de Palmira) y en el Municipio de Vijes; las de Julio César Cubillos e Inés Sanmiguel en la Hacienda La Esmeralda del Municipio de Bolívar (Sanmiguel 1969). En la siguiente década solo hubo dos investigaciones: la de unas tumbas en La Buitrera, cerca de Cali por parte de Lucía Rojas de Perdomo (1979: 270-272) y las de Julio César Cubillos (1984) en Jamundí, Puerto Tejada y Corinto. Recientemente varios arqueólogos han trabajado en la región: Carlos Humberto Illera y Carlos Armando Rodríguez, excavaron en un cementerio en Guacarí (Illera 1983, Rodríguez, 1984) y Carlos Armando Rodríguez (1985) en otro al borde del área urbana de Buga; Héctor Salgado (1984) investigó en La Llanada y varias zonas de los municipios de Bolivar y Trujillo; Olga Osorio (1986) en la cuenca del río Pance.

Para redactar este capítulo fueron de utilidad tres escritos sobre la arqueología del departamento del Valle del Cauca: un resumen publicado en Cespedesia, de una mesa redonda sobre este tema realizada en Cali en 1983 (Herrera 1984); un artículo sin publicar (Patiño Y Gnecco 1985) y, otro conmemorativo de los cincuenta años de investigación de este departamento (Rodríguez 1986).

Aunque Gonzalo Correal incluyó esta zona en sus reconocimientos, los datos sobre hombre temprano son escasos. Se conocen restos de megafauna en La Victoria, Zarzal, Toro, pero sin asociación cultural. Hacia el Norte, en la desembocadura del río La Vieja, en la Hacienda La Tigrera, se localizó un sitio precerámico sobre una terraza aluvial, con material que incluye raspadores elaborados en rocas ígneas (Correal 1981: 14-15).

Se conocen dos puntas de proyectil, que no son fácilmente asignables al paleoindio: una de Higuerón y otra de La Virginia (Yumbo), hallada en el relleno de una tumba de pozo con cámara cuya fecha de radiocarbono es 610 d.C. (Bray s.f.).

Las investigaciones en un yacimiento estratificado en los alrededores de Buga, permitieron definir dos fases: Yotoco y Sonso, a las cuales se hará referencia más adelante (Cf. subregión cordillerana de la región Costa Pacifica y vertiente de la Cordillera Occidental). En Buga la fase Yotoco tiene dos series de fechas (de radiocarbono y termoluminicencia) aparentemente contradictorias: una entre los siglos VIII y XII d.C., plenamente aprobada; otra, de fechas del siglo IX y X a.C. que no se aceptan.

Las fechas más antiguas aceptadas para la subregión Valle del Cauca, corresponden a hallazgos en el municipio de Bolívar en las vertientes de la Cordillera Occidental, la primera, de 430 + o - 60 d.C., se obtuvo del núcleo de madera carbonizada de una pieza de orfebrería, que forma parte de un ajuar funerario encontrado en La Primavera, compuesto por figuras humanas de estilo Yotoco, pero con rasgos agustinianos (Plazas 1983, Herrera, Schrimpff y Bray 1982 - 3: cuadro cronológico Figura 3). Muy cerca de allí, pero en predios de La Llanada, debajo de un camino prehispánico, se encontró un paleosuelo, tentativamente asignado a la fase Yotoco y que era el piso original desde el cual se cavó la tumba citada. En el relleno depositado sobre el paleosuelo, se encontró material cerámico en el cual se combinan en una misma vasija, rasgos Yotoco y Sonso, hay una fecha 740 + o - 80 d.C. para este sistema alfarero. En otras excavaciones en plataformas artificiales de la misma área, aparece un segundo sistema alfarero, fechado en 950 + o - 60 d.C., que muestra ciertos elementos de continuidad con el anterior, pero en el cual priman rasgos del horizonte Sonso y de los complejos Medio Cauca y Caldas, definidos para la subregión Cauca Medio. El paisaje, abunda en plataformas artificiales, sistemas de campos de cultivo formados por eras y drenajes, cementerios y tramos de caminos que conectaban el Valle del Cauca con la vertiente pacífica de la Cordillera Occidental (Salgado, 1984). Se trata de un paisaje muy similar al de la región de Calima y al encontrado hacia el occidente en el área vecina de Garrapatas al otro lado de la divisoria de aguas, en la Subregión cordillerana.

Para la época que comienza en el siglo X, se han definido una serie de complejos cerámicos que tienen un aire de familia: comparten elementos de forma y decoración que se combinan, en maneras diferentes para darle a cada complejo un perfil característico. Hay otros rasgos comunes como formas y técnicas orfebres, tumbas de pozo profundo con cámara, ajuares funerarios abundantes, figurinas antropomorfas similares, etc. Se podría hablar aquí de un horizonte, en el sentido de un estilo cerámico que logra una dispersión geográfica amplia en un tiempo relativamente corto. Se propone aquí, el apelativo horizonte Sonso, horizonte sonsoide, para fácil referencia a los desarrollos tardíos de las subregiones cordillerana y Valle del Cauca.

Este horizonte tardío estaría conformado por las siguientes manifestaciones en el Valle del Cauca:

Fase quebrada Seca.- Originalmente conocida como Complejo Quebrada Seca, localizada en el piedemonte de la Cordillera Central, Cuenca del río Palo (municipios de Corinto y Jambaló). Sobre un paisaje montañoso el poblamiento fue disperso y sobre aterrazamientos artificiales. Hay cementerios extensos de tumbas de pozo con cámara lateral cerrada por lajas, que contienen numerosas vasijas, (platos, cuencos y vasijas pedestal) cuya decoración más común es por baño, así como caras y manos en aplique. Temporalmente ocupa la época inmediatamente pre-conquista y conquista. Tiene relaciones estrechas con las Fases Tinajas y Sachamate (Ford 1944, Cubillos 1984).

Complejo Río Pichindé.- Sitios de habitación en pequeñas plataformas artificiales localizadas a lo largo del río Cali, en la Cordillera Occidental. Cerca de estas se encuentran las tumbas, de pozo bajo (frecuentemente tacado con grandes piedras) y cámara lateral, con entierros primarios y secundarios. La cerámica es gruesa y burda; las formas comunes son grandes ollas y cuencos (Ford, 1944).

Complejo Río Bolo.- Sitios en la Cuenca del río Bolo que baja de la Cordillera Central en zona limítrofe entre los departamentos del Valle del Cauca y Cauca. Hay plataformas habitacionales dispersas y concentradas; las tumbas son de pozo y cámara lateral y están cerca a las viviendas o en cementerios. La cerámica es de forma globular con borde reforzado y pequeñas manijas, baño rojo y decoración incisa simple (Ford, 1944).

Fase Sonso.- En los alrededores de Buga se identificaron varios sitios, como dispersiones superficiales de cerámica o estratos en barrancos del río Cauca; algunos representan verdaderos poblados (regueros de cerámica de hasta 300 m. de largo). En uno de ellos se registró el uso de tapia pisada. La cerámica incluye copas, botellones con tres asas, grandes vasijas para almacenamiento, vasijas antropomorfas y en forma de calabazo. En la decoración se usó el aplicado y modelado, incisión e impresión. Hay fechas entre 1200 + o - 75 y 1580 + o - 70. Tiene estrechas relaciones estilísticas con el conjunto de Palmaseca y se extiende a la parte cordillerana: Vijes, Restrepo, Río Bravo, Dagua, Atuncela, etc. (Bray y Moseley 1976).

Fase Moralba.- Pequeña muestra en el sitio de Moralba colocada estratigráficamente por encima de Sonso. En este material se presenta la pintura roja. Posiblemente corresponde al período colonial (Bray y Moseley, 1976).

Cerámica Buga.- Proviene de fincas diseminadas por el valle, con cerámica que se caracteriza por: escasa decoración (excepcionalmente baño rojo), mala calidad de manufactura, formas cilíndricas o globulares que con frecuencia tienen hombro angular y aledañas al borde, asas como ojales para cuerdas. En tiestos, es difícil distinguirla de la cerámica burda de la fase Sonso; podría ser el componente funerario de ésta. (Bray y Moseley, 1976).

Palmaseca. - Material encontrado en sitios de habitación y montículos artificiales bajos aledaños al aeropuerto internacional de la ciudad de Cali. En la cerámica, son frecuentes las bases aribaloides, platos, vasijas con asas de tres cintas, asas falsas en el cuello de la vasija, copas sonajeras, figuras macizas de animales y flautas. En la decoración predominan las incisiones, aplicado, presionado y pintura roja en zonas; fecha de 1140 + o - 80. (Cubillos 1984 y resumido en Herrera 1984).

 

Fase Sachamate.- Basada en el material de un asentamiento nucleado cercano al río Jamundí, en suela plana. El baño rojo, la presión digital ungulada, son algunas de las técnicas decorativas presentes en el material cerámico para el cual hay dos fechas de C14: 1170 + o - 60, 1210 + o - 50. Se relaciona estrechamente con las fases Quebrada Seca y Tinajas (Cubillos 1984).

Fase Tinajas.- Los sitios localizados en ambas márgenes del río Cauca, en los municipios de Jamundí, Puerto Tejada, Miranda y Corinto, corresponden a poblamientos lineales a lo largo de cursos de agua y también a poblamiento nucleado en aldeas relativamente pequeñas. Entre las técnicas decorativas de la cerámica están el baño rojo, impresiones, incisiones, corrugado, etc. Podría ser contemporánea con la Fase Sachamate (Cubillos 1984).

Guabas. - Cementerio en Guacarí cuyas tumbas de pozo con cámara contienen entierros primarios y secundarios, individuales y colectivos. En los restos óseos se evidencia deformación craneana. El ajuar funerario es variado, compuesto por objetos de cerámica, piedra, hueso y metal. Entre las vasijas hay figuras antropomorfas, ollas, cántaros, copas y cuencos, decorados por incisión, impresión, aplicación y pintura. Tiene una fecha a.C. descartada y otra de 1120 + o - 100 d.C. Corresponde al Período Sonso (Rodríguez 1984, 1985).

Buga.- Cementerio en predios de Almacafé, con tumbas de pozo y cámara lateral que contienen entierros primarios ya sean individuales, duales o múltiples. El ajuar funerario consiste en objetos de cerámica y piedra. Hay vasijas, volantes de huso, instrumentos musicales, pintaderas y figuras antropomorfas. La incisión, impresión y pintura figuran entre las técnicas decorativas. Tiene una fecha de 1360 + o - 70 d.C. (Rodríguez 1985, 1988).

Pance. Excavaciones en la cuenca del río que lleva el mismo nombre, en donde hay asentamientos en cimas de lomas y en plataformas artificiales. Hay fragmentos de vasijas decoradas por impresión, corrugado digitado. Relaciones con la Fase Quebrada Seca (Osorio 1986). Sistema alfarero siglo X (La Llanada).- Es posible que este conjunto, al cual se hizo referencia atrás, también pueda incluirse aquí.

En asociación con la generalidad de estas unidades, se encuentran materiales líticos: metates y manos de moler, hachas, barretones, cinceles en piedra pulida; raspadores y otros elementos en piedra tallada.

La metalurgia correspondiente, es la tradición tardía del Suroccidente colombiano que se distingue por el predominio de la tumbaga, las técnicas de fundición y el dorado por oxidación. Las formas, son relativamente simples: narigueras en torsal con o sin remate, orejeras en espiral y circulares huecas, colgantes zoomorfos, pectorales acorazados fundidos, etc. (Salgado 1984; Plazas y Falchetti 1983).

 

Cauca Medio

Esta región que corresponde más o menos con el Viejo Caldas tiene una de las tradiciones de guaquería más antiguas y vigorosas del país, pero es muy débil en datos arqueológicos.

La obra de Luis Arango Cano (1974-5) publicada en el año de 1924, puede considerarse como una de las primeras fuentes para la arqueología de la región, teniendo en cuenta que incluye cantidad de información de primera mano, sobre hallazgos de guaquería. En 1941, Luis Duque Gómez, hizo un recorrido por la región reseñando sitios y documentando colecciones; llevó a cabo excavaciones en Supía, Montenegro y La Tebaida, y publicó un compendio etnohistórico y arqueológico (Duque Gómez 1942, 1943, 1970). Wendell C. Bennet (1944) hace una descripción y análisis de vasijas del viejo Caldas en la colección del Museo Nacional y otras. Entre 1966 y 1970 Karen Bruhns (1967, 1976a), y otros investigadores reseñaron colecciones, e hicieron prospecciones y excavaciones de sondeo y de tumbas.

Gonzalo Correal (1980) excavó una tumba en Armenia. En 1980 Jean Francois Bouchard y Leonor Herrera realizan excavaciones en la hacienda Pinares (entre Cartago y Alcalá). Recientemente han llevado a cabo trabajo de documentación de colecciones, reconocimientos y excavaciones María Cristina Moreno (FIAN 1985, 1986), Luis Gonzalo Jaramillo (1988), Leonor Herrera y María Cristina Moreno(1988), en el departamento de Caldas y en el Departamento del Quindío Oscar Osorio (1986), Oscar Osorio, Sory Morales y Nohora Aydee Ramírez, así como Camilo Rodríguez (1987) y Joel García.

En 1970 se encontró en el aeropuerto El Edén (municipio de La Tebaida) una punta de proyectil en chert de forma triangular y con pedúnculo (Bruhns et al. 1976). Como yacía en una superficie erosionada, sin ninguna otra asociación se incluye en la categoría ya descrita antes, de puntas de proyectil precariamente asignadas al paleoindio. Viene luego un gran vacío de conocimiento.

Las crónicas han permitido elaborar mapas de localización de grupos indígenas a la Llegada de los españoles (Duque Gómez 1970: 32- 33); entre los cuales figura el Quimbaya que ocupaba en el siglo XVI la vertiente occidental de la Cordillera Central hasta el río Cauca, en una franja que tiene a Cartago y Armenia en un extremo y en el otro Llega hasta Manizales. Todavía es difícil determinar qué materiales culturales, entre el heterogéneo conjunto procedente de esta región, corresponde a este grupo histórico.

Se han elaborado dos esquemas para clasificar el material cerámico del viejo Caldas. Duque Gómez (1970) propone una división de acuerdo con las procedencias de este en cuatro zonas: Norte, Noroccidental, Occidental y, del Quindío. Karen Bruhns lo divide en cuatro complejos: Cauca Medio, Caldas, Marrón Inciso y Tricolor. Ninguno de los dos es adecuado para incorporar los escasos datos nuevos; desafortunadamente, no se puede proponer una alternativa. A continuación se combinan estas dos clasificaciones, para describir los materiales característicos de la región.

1. Zona Norte.- Comprende el municipio de Supía. Es una cerámica incisa y pintada que sería antigua, por tener similitudes con material agustiniano fechado a principios de la era cristiana.

2. Zona Noroccidental. - Municipios de Anserma, Santuario, Risaralda, Belalcázar, Quinchía, Riosucio, Pereira y Chinchiná. Cerámica monocroma negra, con decoración modelada, en motivos antropomorfos y/o círculos incisos. En las formas es frecuente la silueta compuesta en vasijas que muestran un ángulo en la mitad del cuerpo, también se presenta la forma mocasín. Corresponde a grandes rasgos al Complejo Inciso Aplicado que inicialmente Bruhns (1967) consideró como un conjunto independiente, pero más tarde (1976a) incluyó como tipo dentro del Complejo Caldas (que se caracteriza por el uso de pintura negra sobre rojo).

En el Municipio de Manizales (vereda La Cabaña y río Guacaica) aparece el Aplicado Inciso en forma independiente (FIAN 1985; Moreno 1985, 1986), así como en Nuevo Río Claro (Municipio de Villamaría) (Herrera y Moreno 1988). La cerámica documentada recientemente en Chinchiná, Palestina y Santa Rosa de Cabal tiene rasgos comunes con la de los sitios anteriores (Jaramillo 1988).

El complejo Tricolor de Bruhns corresponde a vasijas procedentes de una zona restringida en los alrededores de Pereira y Manizales. Se trata de un material distinto, en cuanto a formas y motivos decorativos al del complejo Cauca Medio, para el cual es característica también la pintura en tres colores.

3. Zona Occidental.- En la cordillera Occidental, área limítrofe de Risaralda con el Chocó. Se encuentran cántaros semiovoidales con asas en la mitad del cuerpo, cuello reducido, una o dos bocas, que pueden tener representaciones antropomorfas. Hay también platos y recipientes de boca ancha decorados con pintura roja en motivos de líneas paralelas y cruzadas.

4. Zona del Quindío.- Cerámica de gran variedad de formas y estilos decorativos, dividida por Karen Bruhns en los siguientes complejos o unidades.

a. Complejo Medio Cauca. Su área de dispersión es desde Buga en el Sur hasta más o menos el Norte de Medellín. Tiene fechas de C14 de 1100 + o - 80 d.C. y 1400 + o - 70 d.C. Se compone de los siguientes tipos ("wares"), definidos con base en tratamiento de la superficie:

i. Tres colores negativo. Diseños geométricos negros sobre baño rojo y blanco. Formas: copas, vasos cónicos, ánforas, cántaros con cara antropomorfa modelada en el cuello, botellas con asa de estribo y modelado antropomorfo en la boca. Los cuencos, alcarrazas y vasos silbantes que se han incluido en esta categoría son los característicos de la tradición Yotoco, cronológicamente anterior al complejo Cauca Medio. Hay vasos antropomorfos (también llamados gazofiláceos) relacionados estilísticamente con ejemplares que ocasionalmente se encuentran, en ajuares Sonso en las subregiones Cordillerana y Valle del Cauca.

ii. Negativo sobre rojo con decoración punteada. Impresiones circulares empastadas, sobre diseños negros, en algunas de las formas que se dan en la división anterior.

iii. Baño blanco grueso y negativo sobre naranja. Diseños lineales en blanco y negro aplicados sobre baño naranja en copas anchas y en soportes de silueta reloj de arena.

iv. Incensarios. Cuencos carenados naranja, con decoración principalmente excisa.

b. Complejo Caldas. Se deriva del Complejo Cauca Medio y tiene la misma dispersión de éste, con sitios intercalados en áreas donde el primero predomina.

Le corresponden dos fechas de 1050 + o - 120 d.C. y 1120 + o - 90 d.C. Las cerámicas utilitarias de los dos complejos son indistinguibles. Es un estilo cuya decoración se caracteriza por el uso de dos colores: rojo y negro (negativo). Formas: copas, cuencos (estilísticamente similares a los del Complejo Sonso), ánforas, cántaros, soportes, alcarrazas, vasos antropomorfos similares a los del Complejo Medio Cauca, cántaros con cara humana modelada en el cuello, figurinas antropomorfas cuadradas y aplanadas (retablos). De esta última categoría se encuentran ejemplares relacionados, generalmente más burdos y primitivamente estilizados en la subregión Cordillerana.

También están incluidos en este complejo los "incensarios", que son cuencos aquillados generalmente de color naranja con decoración sea de la combinación excisión con incisión o de incisiones e impresiones. Por último incluye este complejo la cerámica Aplicada Incisa ya mencionada arriba, en la cual son características las formas irregulares y las bases angostas y pesadas.

c. Complejo Marrón Inciso. Esta categoría fue separada de las demás vasijas de la región del viejo Caldas por Bennet (1944), quién le dió su apelativo. Precede de un área relativamente restringida en las vertientes de la Cordillera Central entre Armenia y Aguadas (en el Norte de Caldas). La forma más frecuente es la de urnas funerarias de forma semicilíndrica, antropomorfas o con un saliente moldeado que las rodea a poca distancia del borde. Las superficies, bañadas y pulidas, se decoraron con bandas verticales de motivos lineales incisos, a veces con empastado. Edad propuesta: anterior a 800 d.C.(Bruhns 1969-70).

Las inconsistencias del esquema de Bruhns se señalan en más detalle a continuación. En primer lugar como hay semejanzas muy estrechas entre los complejos Medio Cauca y Caldas, tomados en conjunto y además ocupan la misma área, se puede pensar que esta división no se justifica plenamente. Por otro lado, cada uno de estos complejos incluye tipos que podrían formar unidades separadas, como en el caso de la cerámica Aplicada Incisa del Complejo Caldas. El tipo blanco grueso y negativo sobre naranja se distancia, por la decoración lineal cruzada, del resto del material policromo del Complejo Medio Cauca y ocasionalmente se encuentra en sitios donde predomina la cerámica Aplicada Incisa (Moreno, comunicación personal; Jaramillo, comunicación personal). Las vasijas diagnósticas de la tradición Yotoco deben quedar fuera del complejo Medio Cauca, que es tardío y tiene más afinidades con el horizonte Sonso. Finalmente, tanto las excavaciones de Bouchard y Herrera, como las de Rodríguez (1987) en el Brea limítrofe entre los Departamentos del Valle del Cauca y Quindío no produjeron el material policromo característico de los complejos Caldas y Cauca Medio, sino con énfasis en otras técnicas decorativas .

El problema de la colocación temporal de la tradición Yotoco en la subregión Cauca Medio está indirectamente relacionado con otro gran interrogante, como es el de la asociación cerámica y la antigüedad del conjunto orfebre conocido desde el siglo pasado como Estilo Quimbaya (Pérez de Barradas 1966: 10).

De acuerdo con sus atributos estilísticos y de forma se incluye en la tradición metalúrgica temprana (500 a.C. 1.000 d.C.) del Suroccidente (Plazas y Falchetti 1983). Bray (comunicación personal) hizo fechar recientemente núcleos cerámicos de algunas piezas; los resultados no se pueden citar en detalle todavía, pero corresponden al primer milenio d.C.

 

Estas fechas pondrían en cuestión la hipótesis de Lathrap et al. (1984), según la cual este estilo orfebre se colocaría entre los años 1500 a 600 a.C.. Incidentalmente, este razonamiento se sustenta en parte en una comprensión defectuosa de los episodios volcánicos de la Cordillera Central, que afectaron el Departamento del Valle del Cauca y en la hipótesis de Bruhns (1969- 70) según la cual por rasgos iconográficos se asocia esta orfebrería con el complejo Marrón Inciso, que no seria contemporáneo con los complejos Medio Cauca y Caldas sino anterior a éstos (Bruhns 1969-70).

Sin embargo en la subregión cordillerana la orfebrería de esa misma tradición metalúrgica temprana está firmemente asociada con la cerámica Yotoco (Herrera, Cardale de Schrimpff y Bray 1982-3), si bien hay que recordar, que la orfebrería ya desarrollada, aparece en llama, que es el complejo anterior. Podría señalarse con mucha cautela que los complejos cerámicos llama y Marrón Inciso comparten una propensión por vasijas antropomorfas modeladas, realistas. En estas cerámicas, así como en la orfebrería de la subregión Cauca Medio, la figura humana tiene contornos suaves, redondeados, miembros proporcionados Y dotados de soltura; también hay énfasis en la decoración incisa linear, mientras que la policromía es menos importante. Como ya se anotó atrás en la subregión cordillerana, los complejos cerámicos llama y Yotoco presentan rasgos que evidencian cierta continuidad del uno al otro. Y aquí es interesante llamar la atención sobre una curiosa vasija ilustrada por Bray (1978: 83), que pertenece a la colección del Banco Popular y está identificada con el número Q.8766. Se trata de un cuenco pando antropomorfo en el cual se combinan el estilo de representación de la figura humana, típico del complejo Marrón Inciso, con pintura curvilinear en los colores característicos (rojo, naranja y blanco) de la cerámica Yotoco.

Los datos sobre rasgos arqueológicos visibles en el paisaje aparecen con Duque Gómez (1942), quien reseña la presencia de surcos, aterrazamientos para vivienda, caminos a manera de trinchera "amontonaderos" (sitios donde se depositaban fragmentos cerámicos). Posteriormente se hace énfasis sobre sistemas de eras de cultivo que corren paralelas a las pendientes, y su función (West 1959, Bruhns 1981). Concentraciones de plataformas son visibles, en lugares pendientes con vegetación de pasto, por ejemplo en el paisaje que se domina desde la carretera troncal que atraviesa la Cordillera Central, entre Calarcá y La Línea y al otro lado de la cordillera, bajando hacia Cajamarca en la Región del Valle del Magdalena. También se observan en la carretera, que une a Armenia con el Valle del Cauca por Zarzal.

Bruhns (1976) sostiene que los sitios de los complejos Cauca Medio y Caldas son amplias áreas con distribución uniforme de tiestos, líticos y piedras rajadas por el fuego, pero no se ven estructuras ni alteraciones de piso para colocarlas ("patios de indios"). Estas se encuentran por los lados de Pijao y Caicedonia, es decir en límites departamentales Valle del Cauca - Quindío, asociadas con material que muestra más similitudes con el tardío encontrado por Bray y Moseley en los alrededores de Buga, que con el de los Complejos Cauca Medio y Caldas . Por lo tanto propone que existiría allí un límite cultural.

Otro hecho importante relacionado con esta zona es la existencia de un yacimiento, Los Quingos, localizado a orillas de un "río de agua salada", donde se llevaron a cabo excavaciones preliminares. Hay allí material cerámico abundante, con una predominancia de jarras grandes de borde acampanado, con la superficie exterior frecuentemente carbonizada y una gran cantidad de líticos (cuchillos de basalto gris, así como implementos en forma de astilla). Se interpreta este yacimiento como una salina (Bruhns 1976b).

Los datos de las investigaciones de Rodríguez (1987), confirman la información de Bruhns sobre tipo de asentamientos: hacia el límite con el Valle hay aterrazamientos mientras que en la hoya del Quindío no. En esta última región los sitios tienen mayor densidad de material cultural y éste no corresponde a ningún tipo descrito por Bruhns: hay decoración impresa y bordes evertidos con acanaladuras en el interior.

 

Cañón del Cauca

Se conocen hasta el momento dos investigaciones en esta región. En 1983, Neyla Castillo inició investigaciones en un complejo funerario en el municipio de Sopetrán. Allí depresiones circulares señalan la localización de tumbas complejas de pozo y varias cámaras. Se obtuvo una fecha de 840 ± 50 d.C. para una de ellas.

En la parte baja del mismo cerro donde está el cementerio, se localizó un área de vivienda con un material variado, entre el cual figura una cerámica distinta a la encontrada en las tumbas. Otros implementos encontrados en este yacimiento son machacadores, raspadores, metates, manos de moler y chopper. La autora propone la existencia de dos ocupaciones, que corresponderían a dos sistemas agrícolas, uno más antiguo basado en raíces, y uno tardío en semillas (Castillo 1985 y FIAN 1985).

En 1983 y 1984, Jesús M. Girón efectuó prospección y excavaciones en el municipio de Buriticá, importante distrito minero en épocas prehispánica y colonial, donde se encontraba oro de veta y aluvión. Localizó sitios de vivienda en lugares natural y artificialmente planos, así como áreas de hundimientos, similares a las encontradas en Sopetrán; también hay túmulos que señalan estructuras funerarias. Se diferenciaron dos complejos cerámicos. Uno caracterizado por un material duro con pintura roja, decoración incisa y bordes reforzados, que muestra nexos estilísticos con el material de Sopetrán fechado para el siglo IX, y también asocia con los hundimientos. El otro complejo, constituido por una cerámica friable de baño rojo y bordes evertidos, posiblemente posterior, que se relacionaría con los cementerios de túmulo. También se encontró una tercera clase de cerámica, del período de la conquista (Girón 1985, FIAN 1985).

 

Balance General de la Región

Esta región comprende cuatro subdivisiones: Valle del Cauca, Alto Cauca, Cauca Medio y Cañón del Cauca, que se diferencian por un disparejo conocimiento arqueológico. Teniendo en cuenta esta desigualdad se pueden señalar dos rumbos para la investigación. Hay necesidad de investigación de base, es decir localizar sitios, excavar yacimientos estratificados, y recoger información de material en museos y colecciones particulares, para definir o redefinir sobre bases apropiadas, complejos cerámicos locales y cuadros cronológicos subregionales.

 

Otra clase de investigación es la que combina estrategias como la anterior, orientada a "llenar lagunas", con un procesamiento de los datos existentes para lograr definir regularidades que trasciendan la subregión, y aún la región. El siguiente paso es proponer investigaciones ya especializadas, enfocadas en un problema o una categoría de datos que resolverían ese problema. Hay varias posibilidades, que se exponen a continuación.

Es necesario seguir el estudio de la tradición microlítica de obsidiana y de las otras tradiciones líticas paralelas en el Alto Cauca, para determinar su antigüedad y su duración. Si esta es tan considerable, como parece sugerirlo la presencia en sitios Pre-conquista, como se integra con las pautas de subsistencia y de que forma la afectan los cambios en éstas. En general, el empalme entre las ocupaciones precerámicas y el formativo, con el trasfondo de una tradición lítica constante, está todavía oscuro.

La utilidad de la ceniza volcánica como un medio para determinar la antigüedad de yacimientos arqueológicos es aceptable, cuando se conoce bien la geomorfología de una región específica 1 . Recientemente, se ha exagerado su utilización como en la propuesta de Lathrap para resolver el problema de la colocación cronológica de la orfebrería del Cauca Medio, a través de cataclismos volcánicos en Calima, donde no los ha habido (Lathrap et. al. 1984, Bray 1985 verbalmente).

En cuanto a las relaciones entre los complejos cerámicos tardíos a lo largo de la región, ya se hizo énfasis sobre las similitudes que en esta época se aprecian entre los del departamento del Valle del Cauca; pero podría considerarse un horizonte más amplio que se extendería por el sur, hasta el Altiplano de Popayán, y por el norte incluiría el medio Cauca y al occidente llegaría hasta la Costa Pacífica. Algo similar, a grandes rasgos, se ha sugerido en el caso de la orfebrería tardía del suroccidente colombiano (Plazas y Falchetti 1983). No se trata aquí de buscar difusión de rasgos por sí misma, pues el hecho de reconocer una cierta tendencia homogeneizante que se difunde rápidamente entre áreas vecinas debe poder explicarse en términos culturales, étnicos o políticos *. En el Ecuador a un proceso paralelo cronológicamente se le ha llamado Integración. Más allí, por lo menos para la zona costera norte, hay una continuidad con la época anterior; pero en la región del río Cauca, en su curso por entre las cordilleras, hay por el contrario un cambio, si no total, si cualitativo y drástico. Por mucho tiempo se ha hablado de las invasiones caribes. Lathrap ha tocado el tema de la distribución de sistemas de eras (ridged fields) y sugiere que tienen un origen común; con su óptica particular centrada en la Amazonia, sitúa en esa región su origen aunque no sean muy comunes allí (Lathrap 1980). Burcher (1985) le da otro cariz al tema de las invasiones caribes, con ingredientes de la hipótesis de Lathrap sobre movimientos de expansión cíclicos desde la Amazonia, para proponer un patrón de desplazamientos de grupos de selva tropical hacia afuera de su hábitat y ocupación de otras áreas por conquista y violencia.

Un tema que puede tener relaciones con el de parentescos entre cerámicas de subregiones vecinas, es el de la dispersión, distribución y cronología de modificaciones del suelo para agricultura y vivienda. Las primeras son generalmente de conjuntos de canales paralelos a la pendiente que reciben diversos apelativos: eras, camellones, zanjas, "ridged fields", campos de cultivo.

Para viviendas se prepararon plataformas por corte y relleno. La presencia de estos rasgos es ubicua por las Cordilleras Occidental y Central. Aparecen en tres de las subregiones de la cuenca del Cauca, y en dos subregiones vecinas, se conocen en el Macizo Colombiano (Llanos, comunicación personal), y en la región de La Plata (Drennan, 1985).



Notas

1. El estudio geológico del Altiplano de Nariño hecho por Tello (FIAN 1985) indica p.e. la existencia de una capa de humus sepultada por más de 1 m. de materiales volcánicos.

 

* Las conclusiones de Ann Osborn (1986) sobre diferencias y semejanzas culturales entre los subgrupos Tunebo y la forma como éstas se reflejarían en los restos materiales, podrían muy bien aplicarse a la situación prehispánica en el suroccidente colombiano.


REGRESAR AL INDICE