| Descripción
Geográfica
La altiplanicie Cundiboyacense se haya encerrada por una serie de ramales
principales de la Cordillera Oriental que en este sector forman el límite entre dos
cuencas hidrográficas: la del río Magdalena y la del río Orinoco.
Componen esta región tres grandes altiplanicies que se conectan con otras de
pequeña extensión. Tienen alturas que fluctúan entre los 2.500 y 2.760 m.s.n.m. Hacia
el sur se ubica la de Bogotá, que con aproximadamente 1.200 Kms. de superficie plana, es
la más extensa. Desde ésta, remontando el río Funza se llega a la llanura del Sisga y
luego a la de Chocontá.
La Sabana de Bogotá está separada de la altiplanicie Ubaté-Chiquinquirá (en
la cual se encuentra el lago de Fúquene y las llanuras de Languazaque y Guachetá), por
una cuchilla montañosa. La otra altiplanicie es la de Sogamoso, se extiende desde la
región de Duitama hasta los bajos de Tópaga. Desde Sogamoso se asciende a Paipa y desde
allí hacia el sureste de las llanuras de Tunja, Toca y Siachoque. Al lado opuesto, hacia
el noroeste se encuentra la llanura de Santa Rosa.
Existen además altiplanos independientes, cuyas salidas no desembocan en ninguna
de las grandes altiplanicies. Entre ellos se encuentra: el Valle de la Laguna donde se
localizan las poblaciones de Samacá, Sora y Cucáita; los llanos de Sáchica y Leyva y la
llanura de Floresta y Belén,
En toda el área, tanto en los altiplanos, en los páramos y vertientes, se
encuentran espacios bañados por arroyos y ríos que corren entre terrazas antiguas de 10
a 20 mts. de altura. Estrechos y profundos valles transversales se comunican con otros
longitudinales y estos últimos forman un corredor continuo; en otros como en el río
Sogamoso, se observan profundos cañones, debido a la erosión.
Los ríos de la vertiente oriental de la altiplanicie se inician en el páramo de
Sumapaz. El río Negro, que tiene sus cabeceras al suroeste de Bogotá, forma una
corriente longitudinal entre los páramos de Cruz Verde y Chingaza, y sale de la
cordillera al sur de Villavicencio; recibe en su recorrido los ríos Guatiquia, Upín,
Guacabía y Humea. En el trayecto de los ríos que forman las cuencas del Guavio, del
Garagoa, Lengupá y Upía, también se forma un continuo de valles longitudinales.
En la vertiente occidental que es parte de la cuenca del río Magdalena, se
presenta una estructura hidrográfica más variada; el eje de ésta es transversal y se
extiende desde las fuentes del río Bogotá, en dirección suroeste, hasta cerca de
Ambalema. Este eje es una proyección de la divisoria de aguas que corre a través del
centro de la altiplanicie, entre Tunja y la laguna de Tota. Comprende los siguientes
ríos: el Sumapaz, que desarrolla sólo en pocos sectores direcciones longitudinales; el
río Funza, el más largo y el que más profundamente penetra en la cordillera, recibe
antes de salir del altiplano por el sur, una serie de pequeños afluentes; el río Negro
cuyos tributarios superiores llegan hasta el borde de la Sabana de Bogotá, el río Minero
que tiene una extensión longitudinal mucho mayor, se conoce como río Carare a partir de
su cauce medio; tanto el anterior como los ríos Opón y Colorada se limitan a la zona
periférica occidental de la cordillera; el río Sogamoso, formado por los ríos Suárez,
Saravita y Chicamocha tiene fuentes que lindan con las del río Bogotá.
El relieve, en asocio con la temperatura de clima ecuatorial (en el cual los
períodos estacionales no son térmicos sino hídricos), es la causa principal de las
lluvias y su concentración espacial en las cumbres y altas vertientes, por ello se
produce una variedad de climas, suelos y vegetación.
La temperatura media de las altiplanicies es de 13.5°C con variaciones en los
promedios mensuales inferiores a 1°C pero con oscilaciones diurnas mayores de 25°C. La
precipitación anual varia entre 580 y 1000 mm.
En la actualidad las áreas de Bogotá, Ubaté y Sogamoso presentan una
formación vegetal denominada "bosque seco montano bajo" comprendida entre los
2.000 y los 3.000 mts. de altura sobre el nivel del mar. En síntesis las altiplanicies y
sus alrededores (serranías y páramos) constituyen un mosaico climático y ecológico;
que ofrece excelentes condiciones para la vida humana.
El clima y la vegetación han sufrido cambios significativos en el transcurso del
tiempo, que se conocen a través de análisis de polen procedentes de varios sitios de la
Sabana de Bogotá. La siguiente secuencia se basa en los perfiles de los sitios Páramo de
Sumapaz y Laguna de los Bobos, El Abra y Tequendama realizados por Thomas Van Der Hammen y
Gonzalo Correal Urrego (1962, 1969- 1977).
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