TAMBORES
Desde las más tempranas culturas aparece el tambor como medio para expresarse con los sonidos. Cada cultura desarrolló sus tambores de acuerdo a sus creencias, necesidades y capacidades. Los hubo de todos los tamaños y calidades y puede decirse que fue instrumento común y necesario para sus comunicaciones. Sin embargo, son muy pocas las culturas que hayan convertido sus tambores en algo verdaderamente excepcional o insuperables hasta nuestros días.
LOS TAMBORES NASCA
La fase inicial de la cerámica Nasca comienza en los primeros siglos de la Era Cristiana y sus finales en los siglos VII-1X. Quizá puede corresponder al siglo VI uno de sus tambores más preciosos y en el cual se advierte claramente el gran sentido de decoración, dibujo y gozo de la pintura, técnicas y expresiones que demuestran el avance de una de las culturas más sobresalientes en sus diferentes expresiones, incluyendo sus famosos textiles, verdaderamente fascinantes y sin olvidar los geoglifos que por varios motivos, incluyendo también el gigantismo, siguen intrigando la fantasía de expertos y profanos.
El tambor ceremonial estaba recubierto por cuero o badana que se percutía. Hay que recalcar que dentro de ese mundo mágico de la pintura o representaciones de sus divinidades, que también demuestran el inmenso amor por toda la fauna, aparecen instrumentos, quenas, flautas de pan o antaras y también tamboreros. Agreguemos que algunos de sus famosos cántaros o vasijas de pico doble, bien pudieron tener alguna relación con las vasijas silbantes de las culturas mesoamericanas. De todas maneras el tambor ceremonial es una muestra excepcional de esta cultura verdaderamente fascinante por su fuerza y personalidad artística.
Uno de los más bellos instrumentos de percusión es el que se encuentra en el Museo Regional de Toluca, México. Se trata de un tambor sagrado, el llamado HUEHUETL que utilizaron los aztecas. Este instrumento pertenece a la cultura Matlazinca y en su armonioso tallado se representa a un guerrero águila. Las proporciones del tambor también son fuera de lo común, tambor para ser ejecutado en pie por el religioso o músico litúrgico. Mide 97 centímetros y su diámetro es de 42. Es un instrumento sagrado en el cual, según creían ellos, se albergaban dioses en el exilio. La liturgia, entre otras cosas, era muy elaborada y contemplaba muchas ceremonias, comparable en sus fiestas y conmemoraciones a la liturgia de las más avanzadas religiones actuales. Eran muy rigurosos para con los artistas de la liturgia, cantantes, músicos, instrumentistas, poetas. Este instrumento también denota, por muchos aspectos, una culminación musical, especialmente por sus proporciones y sentido de la acústica. La caja de resonancia tiene como escape lo que podría ser el dibujo de un rayo. En medio del tallado aparece un cinturón con sus ornamentaciones. El cue1-o con el cual se lograban los sonidos era de venado Vale la pena observar y agregar que las ornamentaciones simétricas, -alas, plumas, emblemas, adornos, etc., irían a coincidir con las ornamentaciones fundamentales del barroco y rococó que posteriormente traen los artistas y conquistadores españoles. En lo precolombino hay un barroco adelantado, se observa en tambor, que al unirse posteriormente con el barroco y rococó que vinieron de Europa, produce un nuevo barroco americano de belleza y encanto hasta ahora no bien ponderados. Por otra parte, el amor por el tambor estaba ligado a sus danzas sagradas o era resultado de éstas. De todas maneras es otra de las pruebas de su gran sentido rítmico y percutivo no exclusivo de la raza negra y sí revelador de otras tendencias o variantes de la expresión de los hombres.
Las distintas culturas precolombinas en el Sur de América, naturalmente utilizaron tambores de diferentes tamaños y calidades según sus necesidades. Hasta nuestros días ha llegado la tradición de los "tamborileros" o de los instrumentos llamados membranófonos con una o más membranas que por estar muy estiradas pueden producir sonidos. Dibujos del cronista indio Huaman Poma quien vivió en el siglo XVI, nos muestra un tambor de doble membrana para golpearlo con un mazo. En los distintos dibujos en los que aparece el tamborcillo de mano "tinya" guardan las mismas proporciones y se refieren a danzas y ceremonias netamente indígenas como el culto al sol y bien parece que estos tamborcillos los tocaran preferencialmente las mujeres. A propósito de Felipe Huaman Poma de Ayala él mismo nos dice: "Mi nombre es medio indio y medio español, igual que yo mismo; porque mi madre fue una nieta del décimo Inca, el que desafió a su estrella y emprendió el gran viaje en balsa a lo desconocido". "Los oí, oí también a mi madre, y luego escribí mi libro. Mi padre se lo envió al rey de España: el 15 de mayo de l587". "... Quizás al rey le costaba demasiado trabajo leer mi libro, porque debo confesar que mi español no está libre de errores, y cuando me faltaban palabras españolas, ponía palabras incas. Lo que escribí es difícil de leer, pero, ¿no dicen lo suficiente los cuadros que he dibujado?".
También aparece un tamborilero mochica que agrega pruebas suficientes de que el tambor estilo "redoblante" o "caja", europeo, había estado en uso muchos años antes en América. En el libro Mapa de los Instrumentos Musicales de uso popular en el Perú, aparece dibujada una mujer bastante parecida a las que dibujó en el siglo XVI el cronista ya citado. La descripción dice: 22-TINYA (De aros de ajuste altos) o TAMBOR y TAMBORILLA.- La Tinya o Tambor es un membran6fono de doble parche, con bordón (a veces de crin) de 20 a 40 cms. máximo, de diámetro y de unos 10 cms. de altura, con aros de ajuste altos". Más adelante agrega: "Para tañer esa Tinya, que es usada principalmente por mujeres..." Se podría decir que es el mismo instrumento precolombino. Además existen varios tambores grandes como el WANTAR, "nombre prehispánico con el cual se designa en el sur del Perú al membranófono de doble parche... es de grandes dimensiones. Wankara, Aru, son quizá los más acreditados como de origen prehispánico. Y naturalmente vienen las mezclas con nombres que se derivan directamente de los tambores negros y de los hispánicos. Tambora, tamborín, bombo, bombito, tambor militar, borges, caja, redoblante, etc, etc. Y en cuanto a los percutores aparecen varios de completo origen prehispánico como la HUACTANA y otros, zoomorfos, muy variados.
Quizá el tiempo haya borrado costumbres culturales que ahora no nos atrevemos a sugerir. Casi veinte siglos pasaron hasta que algunos músicos y poetas se dieran cuenta de que en Grecia la palabra, su significado, se ligaba íntimamente a la melodía. De aquella observación iría a surgir un cambio radical en la música, el principal, el nacimiento de la ópera aunque esta forma posteriormente hiciera lo contrario; utilizar, maltratar, borrar el sentido de la palabra.
En el caso de la figura azteca con su pequeño Huéhuetl o tambor habría que tratar de descifrarla con un poco más de osadía pues nuestras mentes siguen condicionadas a las costumbres de la música en la cultura occidental que no cuenta para nada con lo prehispánico. En primer lugar quien golpea el tambor, indudablemente es un "profesional". Así lo indican sus atuendos, su cabellera, su pintura facial, sus borlas y ornamentos en los brazos, manos y pies. No es un hombre común. Esto es claro. Pero, qué clase de profesional Sacerdote, Poeta, músico o todo a la vez Yo considero que el profesional de ese entonces estaba ligado a todas las artes, es decir que utilizaba todas las artes para expresar sus sentimientos. En su mano derecha sostiene una especie de mazo y la izquierda revela la utilización de la palma de la mano abierta y vertical. Esto sugiere que es un músico profesional, un tamborero como lo llamarían los negros que utilizan de manera magistral, las variadísimas posiciones de la mano para conseguir efectos increíbles de pianísimos, fuertes, secos, resonantes, etc.,. Si miramos las vírgulas ya sabemos que son el signo del lenguaje o del canto. Por la ornamentación en la boca podríamos pensar que se trata de un poeta, y como en la época griega, la poesía era cantada. Por los ornamentos algún príncipe. No se puede rechazar la idea de que ellos pudieron tener una especie de cantor que se acompañaba del huéhuetl y que podemos comparar con los recitales de canto, los lider, en los cuales es preciso comprender el texto que es base definitiva para la música. El tambor es un instrumento muy expresivo si se le sabe golpear y sus ritmos y variantes son inmensos y efectistas. Pudo haber existido el poeta tamborero, el músico sagrado que relatara sus "tragedias" o "pasiones". El tambor como lo concibieron los mesoamericanos precolombinos tuvo importancia excepcional.
Este músico Mochica cuyo dibujo en sí ya revela un gran sentido de estilización y concreción, atrae especialmente no sólo por el tambor sino por el percutor que lleva en su mano izquierda. Si lo observamos, notamos que no se trata del común mazo percutor. Más bien es el percutor zoomorfo imitativo, la mayoría de las veces un pez. Así lo utilizan todavía los habitantes o músicos de varias regiones peruanas, por ejemplo Huancayo, Junín, Chanca, Ayacucho, Apurímac, en ceremonias de carnaval o las realizadas durante la trilla.
Los grupos neoindigenistas o grupos musicales andinos tienen muchas bases y pruebas para sostener sus nobles ambiciones de conexión con el pasado o su afán de renacimiento de las músicas prehispánicas.
Casi sin lugar a dudas se podría decir que el instrumento musical más importante en la vida de los aztecas, primordialmente esa cultura-, fue el TEPLONAXTLI. Fue a la vez, instrumento sagrado con todas sus implicaciones, instrumento guerrero e instrumento popular. Así se colige de las varias reproducciones y dibujos del instrumento. Su poder ha llegado hasta nuestros días pues personalmente he visto teponaxtli de guaduas en las calles de algunas ciudades mexicanas.
En cuanto al instrumento sagrado, su principal característica es la de su tamaño y tallado. Es asombroso el grado de estilización y perfección de las tallas en piedra y en madera, algo que no nos debería desconcertar al comprobar los relieves maravillosos en piedra de las diferentes culturas. Pues bien, aquí también sobresale esa unidad en el estilo del tallado en la madera. Seguramente relatos míticos, luchas, símbolos. En algunos representaban a ciertos dioses.
Como instrumento en sí, se trata de un tronco ahuecado al cual se le construyen dos lenguetas o pedazos de madera vibrante a los cuales se les percute con masos hechos de hule y cuyos sonidos se convertirían en fundamentos armónicos para sus cantos.
La reproducción de la página 141 fue tomada del libro Musikgeschicte in Bíldem. El instrumento en el British Museum London mide 36 cms. de largo. Se le atribuye a la cultura mixteca entre los siglos XII a XV de nuestra era.
Otro preciosísimo instrumento, Teponaxtli de la cultura Mixteca Puebla entre los siglos XIII y XIV-, es el que se encuentra en el Museo Nacional de Antropología de la ciudad de México y que tiene 60 centímetros de largo. La presencia es suficiente para demostrar que se trata de una obra de arte y no sólo de un instrumento sagrado. Seguramente existieron numerosos instrumentos de estas calidades que todavía asombran por la perfección, paciencia y afecto con que fueron elaborados.
Por otra parte los Teponaxtli, pequeños eran colgados al cuello y en las contiendas eran utilizados en números muy altos de tal suerte que al sonar todos producirían espantables músicas que entusiasmaban a unos y aterraban a otros. Imaginemos por un momento el ruido de cinco mil teponaztlis tocados por soldados que van corriendo hacia la batalla.
Hay que agregar que el Teponaxtli o Teponaztli, los musicólogos utilizan las dos consonantes, no se utilizó en las culturas de Suramérica y que seguramente no lo conocieron. Posiblemente hayan llegado más lejos de lo que hoy es el territorio de Guatemala pues también los mayas lo utilizaron.