| Lenguas aisladas
El conglomerado Chibcha
Tronco Lingüístico Arawak
Familia Caribe
Familia Quechua
Familia Tucano
Familia Guaibo
Familia Saliba-Piaroa
Familia Malu-Puinave
Familia Witoto, Bora
Familia Chocó
FAMILIA TUCANO
Inmediatamente después de las cuatro familias presentadas, todas de proyección
continental, la agrupación con mayor dispersión geográfica en Colombia es la
"tucano". Consta este grupo de dos ramas muy alejadas en el espacio, bien
diferenciadas entre sí aunque inconfundiblemente emparentadas:
- La occidental, con hablantes localizados en la parte alta del río Caquetá, en
el Putumayo y en el bajo Napo.
- La oriental, con hablantes localizados entre el bajo río Apaporis y el río
Vaupés, hasta el río Negro.
Del lado occidental, las lenguas aón habladas en Colombia son : el siona, el
coreguaje, el tama. En el Ecuador se dan también el secoya, el angotero, el tetete y el
siona ; en el Peró, el secoya y el orejón-maihuna. El siona, el coreguaje y el tama son
relativamente cercanos. El siona tuvo una fortuna singular por lo que fue utilizado por
los misioneros franciscanos como "lengua general de los indios del Putumayo y
Caquetá". De ella se tiene bastante información, desde el siglo XVII (Cf. Wheeler
A., 1987). El orejón-maihuna del Peró parece pertenecer a otra subagrupación dentro del
occidental.
Del lado oriental, las lenguas habladas son muy numerosas y no hay siempre
consenso sobre su exacta identidad. Segón Olga Ardila (1988) tendríamos las 15 lenguas
siguientes:
1. bara
2.barasana-taiwano
3. carapana
4. cubeo
5. desano
6. guanano
7. macuna
8. piratapuyo,
9. pisamira
10. siriano
11. tanimuca-letuama
12. tatuyo
13. tucano
14. tuyuca
15. yurutó.
Las lenguas orientales quedaron prácticamente desconocidas hasta los
vocabularios recogidos por Von Martius en la década de los años veinte del siglo XIX y,
publicados en 1867; la inmensa labor de reconocimiento etnográfico y lingüístico de
Theodor Koch- Grunberg a principios de siglo; y los trabajos del conde Stradelli, también
en la primera década de este siglo.
En su clasificación de 1891, Brinton, que no parecía disponer entonces sino de
los datos de Martius, reagrupó estas lenguas (lenguas "cobeus" (cubeo), dace y
tucano (tucano), Yupua (?), Yauna (Tanimuca)) en un "substock tucano" dentro del
"stock tapuyo", entidad heterogénea que reunía muchas lenguas del Amazonas
brasilero. El "substock" quedó bautizado con la designación "tucano"
seguramente por ser esta lengua la más conocida en la región.
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No solamente no percibió Brinton entonces la semejanza de estas lenguas con las
lenguas del grupo occidental, sino que incluyó estas óltimas en un "stock
betoya" junto con lenguas del piedemonte de Casanare. Al percatarse más tarde de
esta semejanza acabó asociando las lenguas orientales con las occidentales en una sola
familia llamada, |
durante un tiempo, "betoya", lo que dió lugar a muchas
confusiones. Hasta que Rivet escribe en 1911 :
" He propuesto llamar grupo tucano al antiguo grupo betoya, después de
haber mostrado que el betoi que había servido a bautizarla debía ser excluido para ser
ligado a la familia chibcha" ( Beuchat H. & Rivet Paul, 1911 : tomo 17) .
El betoi es mencionado por Hervás y Panduro como una lengua de las misiones de
Casanare y dice que tiene afinidad con las lenguas jirara y ele (macaguán antiguo). Estas
lenguas han desaparecido y los investigadores las han relacionado en ocasiones con el
tunebo y, por ende, con la familia chibcha (es la posición de Rivet), o con el yaruro
(para algunos también de procedencia chibcha). Hervás ( p.223) citando a Gilij dice que
en la población Macaguane hay "habitadores" eles, airicas y araucos. Se nos
ocurre que, la clasificación de todo este grupo con las lenguas hoy llamadas tucano
occidentales, pueda haber surgido por una confusión entre los macaguane de Casanare y los
macaguaje, "habitadores" del Caucaya en el Putumayo, hablantes de una lengua
cercana al coreguaje.
El conocimiento de las lenguas orientales o lenguas del vaupés se ha acrecentado
mucho en estos últimos treinta años y esto permitiendo un principio de estudios
comparativos. Uno de los puntos más delicados de trabajo en esta rama es el de las
subagrupaciones. Loukotka no separa los occidentales de los orientales sino que divide
toda la familia en 9 ramas, de las cuales la occidental no es sino una. Como dato digno de
rescatar dentro de esta clasificación que contiene confusiones, mencionemos que el
investigador checo constituye un subgrupo para el yahuna con el tanimuca, y otro subgrupo
para el cubeo, lenguas también consideradas atípicas dentro del grupo oriental por los
investigadores contemporáneos (Elsa Gomez-Imbert : comunicación personal).
Hay todavía cierta incertidumbre sobre la diferenciación lingüística interna
de las "lenguas" occidentales. Parece que familias que se autodesignan
"tama", "macaguaje" hablan hoy coreguaje y viven en pueblos
autodesignados "coreguaje". (Marín S. P. 1984)
¿Qué diferencias hay o había entre las hablas tama, macaguaje y coreguaje ?
¿Qué grado de diferenciación estructural existe entre el coreguaje y el siona
?
¿Entre este grupo y el orejón-maihuna ?
¿Hay más hablantes de macaguaje que los que señala Wheeler (Wheeler A.,1987 :
VIII) ?
¿Se daba entre todos estos grupos los fenómenos de exogamia lingüística tan
característicos de las lenguas del Vaupés ?
Las lenguas "tucano-occidentales" de Colombia están gravemente
amenazadas en su existencia. La investigación etno- y socio- lingüística tiene ahí una
de sus prioridades.
Aparte de la macro-clasificación de Greenberg que construye un macro-filo donde
se reagrupa la familia tucano en una rama macro-tucano de 19 grupos como el puinave, el
ticuna, el nanbikwara, etc.., rama asociada a la macro-arawak, al camsá, al jíbaro,
sáliba, tupó, etc..., no parece que se haya podido asociar con precisión la familia
tucano con alguna otra.
FAMILIA GUAHIBO
Al mismo nivel que el caribe, el sáliva, el otomaca, el guama, el yarura, el
guarauna, el aruaca y el maipure (arawak), el guayba (guahibo) asociado al chiricoa
(cuiba) constituía para Gilij uno de los nueve géneros lingüísticos de la región del
Orinoco. Esta posición fue mantenida por la mayoría de los autores. Loukotka sin
embargo, en su trabajo de 1968, incluye la familia guahibo dentro del grupo arawak. Sigue
en eso la macro-clasificación de Greenberg. Esta posición de Loukotka trata de resolver
el problema que constituye la presencia de un buen nómero de elementos arawak en el
guahibo.
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Ya Hervás y Panduro señalaba el testimonio de un misionero de los achaguas,
segón el cual estos "entendían bastante bien a los guamos del río Apure, a los
guajivos, y a los cabres o caveres. |
Y este dicho del señor Alvarez parece probar que todas estas
lenguas son dialectos maipures; pues segón el señor Gilij, lo son ciertamente las
lenguas achagua y la cavere". Sin caer en la tentación clasificadora reductora
que sería posible, Hervás añade inmediatamente :
"Puede ser que la semejanza de estas lenguas consista en tener muchas
palabras usuales, que sean comunes a todas ellas ". (Hervçs y Panduro : p.221).
Coincidiendo con esta intuición de Hervás, pero apoyado sobre un conocimiento
directo de las lenguas, Queixalùs (1988) dice :
" No cabe duda que existe una relación de esta familia con las lenguas
arawak. Esta relación no es genética. Involucra ónicamente el léxico. Es explicable
por transferencias arawak > guahibo y, en algunos casos plausibles, vice versa. Se da
una afinidad en ciertas formas pronominales (primera persona) que podría tener una base
areal".
El seminario-taller sobre el estado actual de la clasificación de lenguas
indígenas de Colombia (Yerbabuena, 10-12 de febrero de 1988) permitió hacer un balance
en cuanto a la identidad de las distintas lenguas y dialectos dentro de la familia
guahibo, balance hecho posible por un avance importante de los estudios en estos óltimos
años. Siempre, segón Queixalùs, tendríamos un nócleo central de variedades
escalonadas llamado "guahibo medio", dentro de las cuales se ubicarían, en los
extremos, la lengua cuiba y la lengua sikuani. Del lado cuiba, se situarían los distintos
dialectos como el maibén, el siripu, el chiricoa ; del lado sikuani, dialectos como el
hamoróa, el sikuani, el vichadeño. Separados de este nócleo central tendríamos el
macaguane o hitnu del río Ele en Arauca y, tal vez más alejado aón, el guayabero del
Guaviare. La comparación muestra que se trata de una familia bastante homogénea, poco
diferenciada, con un alto porcentaje de cognados y muchas estructuras comunes tanto en lo
fonológico como en lo gramatical.
FAMILIA SALIBA-PIAROA
También se le debe a Salvatore Gilij la constitución de este grupo en el cual
incluye el "sáliva..., el ature, el piaroá y el quaqua o cuaca" (Hervás y
Panduro : p.218). El ature es, sin embargo, en el mismo texto de Hervás (dos páginas
más adelante), clasificado como dialecto maipure es decir arawak. No hay datos de él.
Tampoco parece haberlos sobre el cuaca que Ortíz (1965 : p.117) afirma haber sido
reagrupado en la familia guama, hoy extinguida. Brinton no acepta la relación del piaroa
con el sáliva :
" Los piaroa sobreviven, pero la tribu así llamada hoy día, habla una
lengua completamente distinta de la de los sálivas y sin conexiones aparentes con ningón
otro stock " (Brinton [1891] 1946 : p.245).
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En 1920, Paul Rivet, comparando léxicos y algón material gamatical, reivindica
la hipótesis de Gilij sobre la conexión saliba-piaroa. Los datos son convincentes y la
tesis no parece haber sido controvertida desde entonces. El mismo Rivet y luego Loukotka
aceptan agregar a la familia una lengua llamada macu, hablada en las bocas del Ventuarí
venezolano y atestiguada solamente con cuatro palabras (!) presentadas por Koch-
Grünberg, más veintiseis palabras publicadas por Loukotka en Praga en 1943. |
En 1942, Loukotka cree poder colocar la lengua tinigua en la
familia saliba. Sin embargo, no mantiene esta hipótesis en su obra póstuma de 1968 y,
como Rivet (1952) y el mismo Padre Castellví, que había publicado los primeros datos
sobre esta lengua (Castellví M.,1940), mantiene el tinigua como lengua aislada.
Eran los saliba muy numerosos entre el Meta y el Orinoco durante el siglo XVIII.
Tenemos testimonios históricos (Gumilla, Rivero) y lingüísticos ( cf. gramática del
siglo XVIII y vocabulario publicados en Fabo Fr. ,1911) relativamente precisos sobre
ellos. Aunque la mayoría de los datos provienen de las poblaciones que vivían a orillas
del Meta, cerca al pueblo actual de Orocué, Paul Rivet piensa que su habitat anterior era
la zona entre el Guaviare, el Vichada y el Orinoco, zona donde estaban en contacto con los
piaroa. Hoy en día, las dos lenguas no son mutuamente inteligibles y se ven bastante
diferenciadas.
FAMILIA MACU-PUINAVE
Es esta una agrupación endeble cuyas lenguas son todavía muy poco conocidas.
Estas lenguas son habladas de manera dispersa en una misma área, que va desde el río
Apaporis hasta el río Guaviare. En 1920, Paul Rivet, uniendo los datos de Koch-Grünberg
sobre tres dialectos macó, con dos vocabularios de dialectos, también macó, recogidos
por el padre Tastevin, los compara con los pocos datos asequibles sobre el puinave y
postula la comunidad de origen de estas lenguas. Esta comunidad había sido intuída por
el mismo Koch-Grünberg .
"Por muy imperfecto que sea este procedimiento, las concordancias
lexicográficas que hemos podido reunir..nos parecen suficientemente numerosas y claras
como para concluir a un parentesco entre estas lenguas" (Rivet P., & Tastevin C.,
1920 : p.71).
El puinave - que posiblemente no sea idéntico al guipunave o guipanave hablado
en el raudal de Maipures y clasificado por Gilij con las otras lenguas maipure - es
hablado a lo largo del río Inírida. A pesar de la relativa importancia de su población,
hay muy pocos estudios sobre esta lengua.
La denominación de "macó" parece ser palabra de las lenguas arawak
del río Negro y significa "carente de habla" ( Gerald Taylor : comunicación
personal). Ha servido a las poblaciones horticultoras y relativamente sedentarias de toda
el área del Orinoco y río Negro para designar, estigmatizándolos, a los grupos nómadas
selvícolas de la región.
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Las poblaciones "macó" consideradas por Rivet, viven entre el
Apaporis y el río Negro, y han sido por su misma movilidad, difíciles de identificar.Se
han reportado grupos macó en Colombia (en la región se dice "macójes") :
entre el Apaporis y el Taraira (sur), entre el Papurí y el Tiquié (centro sur), en el
Querarí (centro norte), entre el alto Inírida y el alto Vaupés (occidente). Los datos
lingüísticos disponibles hoy (Cathcart M.,1979 ; Moore B., 1976 ; Reina L.,1987)
permiten diferenciar dos lenguas : el jupda hablado en el sur y el centro sur, el cacua
hablado en el centro sur, centro norte y occidente. |
La agrupación de grupos nómadas como los macó, y de grupos
horticultores como los puinave en la misma familia, plantea problemas antropológicos y
etnolingüísticos de un gran interés. Dice Gloria Triana :
" Resulta muy interesante en este caso, la asociación con un grupo de
tradición cultural tan diferente a los Puinave como el Macó : Estos representan en la
memoria de los Puinave a sus enemigos ancestrales. Los Puinave actuales no poseen ninguna
autodenominación y reconocen que sus antepasados hablaban otra lengua denominada
"norí", que todavía los más ancianos recuerdan, y se conserva en los cantos
rituales" (Triana G.,1987 : 98)
¿ Serán los puinave, poblaciones antiguamente "macuízadas" ?
La dimensión lingüística del problema del origen y difusión de las ónicas
poblaciones nómadas selvícolas de Colombia, tiene fuertes implicaciones sobre la
clasificación de las lenguas del noroeste amazónico. Escribe Rivet ( Rivet P, & Kok
P. & Tastevin C. ,1924-25 : p.143):
" La profunda diferenciación de los dialectos makó explica que, hasta
hoy, con los materiales disponibles, no se hayan podido aproximar sino con el puinave.
Esperamos que, con los nuevos documentos que presentamos aquí, se podrán unir a esta
cepa muy primitiva, lenguas consideradas como familias aisladas. Hasta donde podemos
suponerlo en el estado actual de nuestras propias investigaciones, el makó parece haber
sido hablado en un territorio mucho más amplio que el actual y es probable que estudios
ulteriores permitarán establecer que el substrato makó es el lazo comón a una serie de
lenguas suramericanas tan profundamente diferenciadas hoy en día que su origen comón no
ha podido ser establecido hasta hoy".
Esta hipótesis está todavía por verificarse.
FAMILIA WITOTO, FAMILIA BORA
Desde fines del siglo XVIII y posiblemente antes (LLanos H. & Pineda C.R.,
1982), se llamaba "huitotos, witotos" a varios pueblos establecidos entre el
Caquetá y el Putumayo, desde la desembocadura del río Caguán hasta más abajo del
raudal de Araracuara. Esta designación parece ser de origen caribe y significaría
'enemigo, cautivo'.
Los carijonas, poblaciones caribes ubicadas en la orilla septentrional del
Caquetá llamaban así a las tribus de la orilla meridonal que atacaban en busca de
prisioneros, tanto para venderlos a los blancos a cambio de mercancías, como para sus
ritos de antropofagia. Estas tribus eran también antropófagas o caníbales. De ahí
probablemente que se les haya considerado caribes hasta el siglo XX. Pocas vivían al
borde del Caquetá. Su habitat era la parte alta de los ríos entre el Caquetá y Putumayo
: Cara-Paraná, Igara-Paraná, Cahuinarí y tributarios.
Es difícil identificar en los documentos de siglos anteriores (esencialmente
provenientes de misioneros) a cuales de estos grupos del siglo XIX corresponden las
designaciones entonces usadas (Encabellados, Omaguas, Quijos; Qiyoyos, etc.). Posiblemente
tampoco los asentamientos del siglo XIX hayan sido los del siglo XVII o XVIII. La
documentación conocida sobre las lenguas habladas por estos pueblos es, hasta los
primeros años del siglo XX, casi nula.
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Los datos de los viajeros europeos (Koch- Grünberg, Whiffen, Preuss, Tessmann,
de Wavrin) como los datos de los misioneros (Gaspar Pinell, Francisco de Igualada,
Estanislao de Las Corts, Von Kinder, etc.) empiezan a abundar al mismo tiempo que se da el
genocidio de los caucheros peruanos de la Casa Arana. |
Este material y los ensayos de clasificación que originan
configuran un panorama muy embrollado, en donde prosperan errores debidos a confusiones
entre designaciones étnicas y designaciones de lenguas; a confusiones entre poblaciones
por los desplazamientos a que se ven sometidas.
En 1905, Koch-Grünberg viaja por la zona y recoge con sumo cuidado un material
lingüístico variado. Comparando listas lexicales se da cuenta que puede reagrupar en una
misma clase : la lengua de unos "Witotos-kaime" encontrados por él en el bajo
Apaporis, lengua muy cercana a la de los datos reunidos por otro alemán E. Berner en el
Igara-Paraná, con la lengua Orejón del Ampiyacu peruano (lista de 57 palabras recogidas
por Castelnau en 1846) y con la lengua Miranha-Carapana-Tapuyo del Araracuara (lista de
176 palabras recogidas por Martius en 1820 (Martius V.K. 1867 : 277) . Llama la
agrupación lingüística : familia "Uitoto" (Koch-Grünberg T., 1906). De un
modo similar, Koch- Grünberg reagrupa los datos de las lenguas Imihité, Miranya y Fa:ai
con la lista lexical de Martius (172 palabras del Miranha-Oira-Aìu-Tapuyo) y constituye
la agrupación Miranya llamada después "bora"(Koch-Grünberg T.,1910).
Esta primera división resulta acertada y todos los datos ulteriores, aunque
introdujeran nuevas lenguas o modificaran la ubicación de alguna, no se ha vuelto a
cuestionar. Fuera de estas dos familias, recordemos que en la región se encuentra el
andoque, lengua aislada, y que se hablù el resigaro, lengua arawak, hoy solamente hablada
por unas pocos personas en el Ampiyacu peruano.
Las lenguas hoy vivas son el witoto y el ocaina. Pertenecen a una misma
agrupación en donde también cabe hacer entrar : el miraña-carapana-tapuyo de Martius,
hoy seguramente extinto; el orejón de Castelnau, cercano al witoto (Gasche J., 1983), que
conviene por lo tanto distinguir del orejón o Mai-Huna, hoy hablado en la misma región
del Ampiyacu y del río Algodón en el Perú, y que pertenece como lo vimos a la familia
tucano occidental junto al secoya, el siona, el coreguaje, etc. ; el nonuya de Witoto -hoy
seguramente extinto- de Wavrin (Rivet P. & Wavrin R. de ,1953), hablado aún por unos
muy pocos ancianos en Tarapacá y Leticia y reivindicado, más no hablado por la comunidad
de identidad étnica nonuya de Peña Roja (Araracuara). También parece entrar en esta
familia el cöeruna, documentado por Martius (154 palabras) y del cual no se ha vuelto a
tener datos. La lengua witoto se ha descrito como diferenciada en cuatro dialectos
(designados según la manera de decir "¿qué ?" en cada variedad) : el búe, el
meka /mika/, el meneka /minika/, el nepode /nipode/.
La familia bora está compuesta por dos lenguas hoy vivas :
1. El muinane-Bora, de la Sabana del Cahuinarí, que conviene distinguir de la
lengua de los Muinanes-Witotos que hablan el dialecto nepode del witoto
2. El bora propio con su variante muy cercana, el miraña . El bora se ve
bastante cercano al muinane-Bora tanto lexicalmente como en su morfología gramatical
A la familia Bora parece también pertenecer la probablemente extinta lengua
Miraña- Oíra-Assú-Tapuyo (172 palabras recogidas por Martius).
Como tareas importantes para avanzar en el conocimiento de estas dos familias,
recomendaríamos:
1. Un estudio comparativo en sentido estricto entre miraña-carapana-tapuyo,
cöeruna, ocaina, y witoto. La comparación lexical entre estas cuatro lenguas arroja
muchos cognados, y un examen rápido permite ya establecer reglas de correspondencia
fonológica que habría que sistematizar. La comparación gramatical revela una importante
diferenciación de los no-witotos del grupo, en cuanto a procedimientos morfológicos
(conjugación con actante prefijado, sustantivos inalienables, desinencia adjetival) que
permiten también postular interesantes hipótesis sobre un proto-witoto. La comparación
se deberá llevar a cabo sobre todo entre el ocaina y el witoto, las dos únicas lenguas
vivas del grupo. Para emprenderla se requeriría una comparación interdialectal de las
variantes witoto y un estudio gramatical más detallado del ocaina. Tampoco tenemos un
estudio gramatical suficiente del witoto-nepode.
2. Una encuesta de rescate entre los nonuya-Bora del Caquetá (Araracuara) o del
Putumayo (Tarapacá).
3. Un estudio gramatical más detallado del bora. El estudio de la relación
entre el bora y el miraña.
Las confusiones registadas a lo largo de la literatura provienen de una mezcla de
designaciones étnicas con designaciones lingüísticas, y principalmente de haber pasado
por alto los hechos siguientes :
a). Los Witotos se autodividen tradicionalmente en Murui o gente del occidente y
en Muinane o gente del oriente. En virtud de estas designaciones espaciales relativas ,
los Muinane-Witotos o gente de las cabeceras del Igara-Paraná llamaban ellos mismos
Muinane , por ser más occidentales que ellos, a grupos de familia Bora que vivían en el
Cahuinarí. Hoy se llama Muinane a estos Muinane-Bora reubicados después del genocidio,
que viven cerca a Araracuara (comunidad de Mono Ochoa, comunidad de Villa Azul) y en
Leticia. Los Muinane-Witoto hablan el dialecto Nepode del Witoto. Viven en el Caquetá, a
veces mezclados con los Muinane-Bora (en Araracuara). También hay Muinane-Witoto en el
Perú, a quienes se designa como Muinane en los trabajos del Instituto Lingüístico de
Verano .
b). "Orejón" es también una designación étnica que se aplicó, como
ya se indicó, a residentes de la ribera sur del Putumayo, fueran de lengua witoto o de
lengua de familia Tucano.
c). "Nonuya" es una palabra de origen witoto que significa 'gente de
Achiote'. Como quiera que había gente de Achiote entre los Witotos, entre los Boras y
hasta entre los Andoques, la designación es ambigua ; de ahí las incertidumbres de
Whiffen (1915) sobre la familia lingüística del Nonuya. Los únicos Nonuya de los cuales
se tiene referencia actual ( Araracuara, Villa Azul, Tarapacá) son de familia
lingüística bora.
FAMILIA CHOCÓ
Las lenguas que se hablan en la costa pacífica colombiana desde Ecuador hasta
Panamá (con algunas discontinuidades), y desde esta zona hasta el río Cauca en
Antioquia, pertenecen indiscutiblemente a la misma estirpe lingüística. En esta área se
distinguen de tiempo atrás, dos lenguas bastante diferenciadas llamadas hoy, según la
autodesignación de sus hablantes, embera y waunana. El waunana, de extensión mucho
menor, es hablado en el bajo río San Juan y alrededor de esa zona ; el embera es hablado
en el resto del área.
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Como se podía prever por la extensión de su territorio, el embera es bastante
fragmentado. Pardo establece seis zonas dialectales (Aguirre D. y Pardo M.,1988). Parece
sin embargo que la diferenciación entre estas variedades no es muy avanzada, lo cual
podría interpretarse como resultado de una difusión reciente. |
Nordenskjöld (1929 citado por Loewen 1963 : 239) llegó a pensar
que la población embera podía ser de origen amazónico y fundamentó esta hipótesis
sobre una serie de rasgos culturales y lingüísticos (entre otros la ausencia de léxico
propio ligado al mar y a la fauna marina). En ese mismo sentido pero con afirmaciones más
específicas, Paul Rivet, apoyándose sobre semejanzas culturales, arqueológicas y
lingüísticas le atribuyó un origen caribe (Rivet P. 1943 & 1943-44 ).
La hipótesis de Rivet sobre la afiliación caribe de las lenguas del Chocó ha
sido dejada de lado actualmente por los investigadores, sin haber sido desechada
realmente. Loukotka (1968) no la recoge y prefiere -actualmente es la posición dominante-
considerar el embera y el waunana como integrantes de una familia o tronco lingüístico
independiente.
Como siempre, no es tanto la intuición de Rivet como su método, lo que impide
conservar sus afirmaciones. En su artículo de 1943, "La lengua chocó", compara
algunos morfemas gramaticales y una lista de palabras chocoes con elementos supuestamente
cognados encontrados entre 56 lenguas caribes. Walter Lehmann (1910) pensó en un momento
en una relación de estas lenguas con la familia chibcha. Greenberg (1956 & 1987)
recoge esta agrupación, criticada en su tiempo por Rivet, que atribuye la presencia de
elementos cayapa, colorado, páez y cuaiquer al préstamo por contacto (1943-44).
Como para las familias anteriores, el progreso importante en los conocimientos de
este grupo ha consistido más en identificar y describir variedades internas, que en
establecer relaciones genéticas con otras lenguas. |