| PROPUESTA ACTUAL DE CLASIFICACIÓN
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Lenguas aisladas
El conglomerado Chibcha
Tronco Lingüístico Arawak
Familia Caribe
Familia Quechua
Familia Tucano
Familia Guaibo
Familia Saliba-Piaroa
Familia Malu-Puinave
Familia Witoto, Bora
Familia Chocó
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4.1. LENGUAS AISLADAS
Ningún estudio reciente ha podido romper el aislamiento de estas cinco lenguas
solitarias (tendremos que agregar unas más a este grupo al examinar estas agrupaciones).
Del andoque se tienen mayores datos (Landaburu J., 1979). Permiten afirmar
semejanzas tipológicas con familias de la región (Arawak, Bora, Tukano); pero no parecen
permitir correspondencias sistemáticas. No se retiene la afiliación witoto de esta
lengua.
El cofán está esperando aún una mínima descripción gramatical. Se dispone de
datos léxicos (Bormann M., 1976). Jijón y Caamaño (1940/47) y Rivet (1952) la incluyen
dentro del grupo chibcha. Esta clasificación no ha sido aceptada ulteriormente (cf.
también Castellvi M., 1938).
El ticuna también llamado "tucuna" está empezando a ser descrito con
precisión (Anderson L., 1959, 1966 y montes M.E., 1987). Es necesario esperar la
solución de su compleja estructura tonal para utilizar datos correctamente segmentados en
la comparación. No prosperó su inserción en el tronco Arawak (Loukotka Ch., 1942, vs.
Loukotka Ch., 1968). Se la ha acercado al yurí.
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Desde 1960 no se tienen datos sobre el tinigua. Es de temer que no queden
hablantes de esta lengua del río Guayabero (véase un léxico en Castellví M., 1940). Su
inserción dentro del grupo sáliba-piaroa propuesta por Loukotka (1942) ha sido desechada
por él mismo (1968). |
Sobre la lengua yurí no se dispone de más datos que los
recopilados por lo viajeros del siglo pasado, Von Martius, Spix y Wallace (Ortiz S.E.
1965: 232). Reiteradamente, surgen rumores sobre la presencia de grupos indígenas entre
el Caquetá y el Putumayo, cerca de la frontera brasileña, que podrían ser los antiguos
yuríes ; hasta la fecha no se tiene evidencias documentales de la lengua de estos
indígenas ; por lo tanto no se puede sustentar tal conclusión. No hay razones
suficientes para recibir ni la afiliación Arawak (Brinton D. 1891) , ni la afiliación
Caribe de esta lengua (Loukotka C.,1942 vs. Loukotka C., 1968).
EL CONGLOMERADO CHIBCHA
Loukotka (1968), reagrupando dentro de un tronco lingüístico chibcha casi todas
las lenguas que algún autor en alguna oportunidad incluyó en este grupo - consolidado
por Max Uhle en 1888 ( Uhle M. ,1890) y llamado "chibcha" en honor a la lengua
de más alta civilización del conjunto - , enumera 21 subgrupos, que son los siguientes (
en cada subgrupo mencionamos la presencia de lenguas habladas en el territorio
colombiano):
- 1) Paleochibcha
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- 2) Rama
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- 3) Guatuso
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- 4) Talamanca
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- 5) Dorasque
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- 6) Guaymí
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- 7) Cuna (incluye cuna)
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- 8) Antioquia (lenguas todas extintas)
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- 9) Chibcha propio (incluye muisca extinto y tunebo)
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- 10) Motilón ( incluye barí)
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- 11) Betoi ( lenguas de Arauca y Casanare extintas)
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- 12) Arhuaco (incluye kogui, ika o bintukua, wiwa o damana, kankuama (extinto ?))
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- 13) Malibú ( incluye chimila)
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- 14) Andaquí (incluye andaquí extinto)
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- 15) Paéz (incluye paéz)
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- 16) Coconuco (incluye guambiano y totoró)
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- 17) Barbacoas (incluye awa o cuaiquer)
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- 18) Sibundoy (incluye kamsá)
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- 19) Misquito
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- 20) Matagalpa
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- 21) Paya
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Esta clasificación no es satisfactoria. Su alcance es más afín a las
macro-clasificaciones de Greenberg que a las clasificaciones de los otros troncos
lingüísticos y su base evidencial es débil. El primer gran conjunto de lenguas,cuya
inclusión en la agrupación chibcha cabe poner en duda es el de las lenguas del sur
andino : páez, grupo coconuco, grupo barbacoa, kamsá, andaquí. Este encasillamiento fue
obra de Paul Rivet, en un artículo famoso de 1910 (Beuchat H. & Rivet P., 1910) cuya
metodología no es aceptable según los criterios de hoy. A pesar de esta fragilidad, la
hipótesis fue recogida por Jijón y Camaño ( 1940/47) y tuvo una gran aceptación. Se
fue admitiendo la idea de una relación entre las lenguas de la región de Barbacoas y las
talamancas, entre las caucanas y las guaymíes. La división que establece Greenberg,
cuarenta años después, entre sus dos ramas (véase más arriba la clase chibcha-páez) ,
refleja de algún modo la conciencia de la fragilidad de este andamiaje.
Adolfo Constenla (1985, 1988), lingüista costarricense, va más allá de la
exclusión de las lenguas del sur andino. Postergando para tiempos mejores toda
consideración de un macro-filo chibcha al estilo de Greenberg o de un tronco chibcha al
estilo de Loukotka, propone volver al núcleo de lenguas que desde fines del siglo pasado
se sospecha que están emparentadas. Llama a esta agrupación "Paya-Chibcha".
Sería un microfilo, de acuerdo con el número de cognados compartidos, tal como lo
propone Swadesh (1955). Incluiría a la familia chibcha y a otras lenguas que, según sus
cálculos léxico estadísticos, aparecen coordinadas. Dentro de la familia chibcha se
encontrarían cuatro subgrupos y varias lenguas coordinadas. Los cuatro subgrupos son :
-El Arhuaco, con las cuatro lenguas de la Sierra Nevada de Santa Marta
-El Viceíta que integra el bribri y el cabecar de Costa Rica
-El dorasque-chánguena que comprende estas dos lenguas panameñas extintas
-El muisca-duit con estas dos lenguas extintas del altiplano cundi-boyacense.
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Entre las lenguas de cada subgrupo se ha comprobado una estrecha interrelación.
Parecería haber además cierta cercanía mayor entre Arhuaco y Viceíta. Dentro de la
familia quedarían como lenguas aisladas, pero coordinadas con sus otros miembros : |
- en Colombia, el tunebo y el cuna, está última más alejada ; en Panamá, el
movere y el bocotá, lenguas diferentes antes confundidas bajo el nombre de guaymí ; en
Costa Rica, el boruca, guatuso y el rama.
Reagrupables dentro del microfilo pero a mayor distancia entre sí y en relación
a las lenguas de la familia, estarían el barí y el chimila de Colombia, el teribe de
Panamá y el paya de Honduras.
Si aceptamos este marco de trabajo para estudios comparativos más
sistemáticos, dentro del área colombiana y para lenguas vivas, tendríamos las
siguientes agrupaciones por consolidar :
- -Familia chibcha : grupo arhuaco (kogui, ika, wiwa), tunebo, cuna.
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- -Microfilo chibcha : familia chibcha, barí, chimila.
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- Fuera del ámbito chibcha y mientras no se presenten argumentos válidos
quedarían como otras tantas estirpes distintas :
- - El páez con sus dialectos ( entre los cuales está el paniquitá)
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- - El grupo coconuco con el guambiano y el totoró que no son muy diferenciados y
que probablemente convendrá reducir a variantes dialectales
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- - El awa o cuaiquer, cuya cercanía al cayapa y colorado ecuatorianos queda por
demostrar, para poder asentar el tradicional grupo barbacoa de la literatura
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- - El kamsá.
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- Si pueden caber sospechas de relaciones entre awa y guambiano, y en general entre
el grupo coconuco y el grupo barbacoa, el conocimiento preciso que se está empezando a
tener tanto del páez como del guambiano muestra dos lenguas muy diferentes tanto en su
léxico, como en su estructura. Lo mismo se puede decir del kamsá que muchos autores
habían ya apartado del conglomerado chibcha. En cuanto al andaquí, lengua extinta del
alto Caquetá y sobre la cual se dispone de algunos documentos de época colonial, tampoco
parecen suficientes los argumentos de su inscripción chibcha.
Como tareas de interés para ayudar a la clasificación de estas lenguas
señalaríamos :
- 1. Tratar de elaborar, a partir de los datos disponibles sobre el muisca , una gramática estructural
que permita identificar lexemas, elementos gramaticales y procedimientos de flexión,
derivación y composición
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- 2. Recoger, clasificar y estructurar de la misma manera los datos existentes sobre
tunebo o, más bien, acometer descripciones nuevas, con personal especializado, de las
distintas lenguas confundidas bajo esta designación.
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- 3. Iniciar la elaboración de una morfología comparada de las lenguas de la
Sierra Nevada. Los documentos disponibles ya permiten esta tarea.
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- 4. Comparar los nuevos datos sobre cueva (Romoli K., 1987) con los resultados que
permiten los trabajos sobre cuna.
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- 5. Iniciar la descripción fonológica y gramatical del chimila.
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- 6. Avanzar en la descripción del barí.
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- 7. Lo mismo que con el muisca, aunque los documentos sean mucho más escasos,
tratar de elaborar a partir de los datos disponibles sobre el andaquí ( Rivet P. 1924 ;
anónimo 1928 ; Friede J., 1946,1952) un inventario de lexemas, elementos gramaticales y
procedimientos de flexión, derivación y composición.
TRONCO LINGÜÍSTICO
ARAWAK
Aunque haya habido considerable variación en cuanto a la inclusión dentro de
esta agrupación de algunas lenguas del sur del continente y del piedemonte amazónico, la
determinación de los límites del ámbito arhuaco en Colombia se ha mantenido casi
totalmente estable desde hace más de un siglo. Esta familia, la más extensa y la más
difundida del continente, fue también la primera descubierta gracias a los trabajos del
jesuita Gilij en el siglo XVIII (Gilij S. [1780],1965). Del primer núcleo de lenguas
reconocidas por él como emparentadas y habladas en el curso medio del Orinoco y en los
Llanos orientales de Colombia, se pasó a lenguas cada vez más distantes ( ver recuento
en Noble G.K., 1965). Para principios de siglo, Brinton ya había incluído en la familia,
lenguas de las tres regiones colombianas donde hoy se habla lenguas arawak. Menciona :
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- -El "guajiro" de la península de la Guajira.
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- -El achagua, el piapoco, y el baniva de la inmensa región comprendida entre el
alto río Negro y el Meta.
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- -El "Jucuna" (yucuna) del medio Caquetá.
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- Desde entonces no ha habido controversia sobre esta afiliación, aunque si
precisiones sobre ubicación, identidad y existencia de las lenguas de estas regiones.
Los datos publicados por Ernst A.(1870), Celedón R.(1878), e Isaacs J. (1884),
convencieron a los americanistas de fin de siglo de la clara estirpe arawak del guajiro o
wayúu (anteriormente considerado como caribe por Hervás y Panduro).
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Desde los trabajos de Gilij no ha variado el concepto según el cual el mayor
número de lenguas de la familia se encuentra en la zona comprendida entre el alto y medio
Orinoco al norte y un eje río Negro-Vaupés al sur. Esta área es casi homogeneamente
arawak, con mucha diversidad interna, |
lo cual ha llevado a varios investigadores a pensar que la familia
tuvo ahí su foco de dispersión. Tal vez se pueda identificar hoy, en la parte colombiana
de esta zona, las tres divisiones siguientes :
1) El achagua, lengua otrora muy importante en los Llanos orientales, hoy
confinada a dos pequeñas comunidades del Meta y del Vichada,
2) Un continuo escalonado de lenguas semejantes, pero de diferenciación
creciente, entre el río Guaviare y el río Vaupés ; lenguas llamadas "piapoco"
en la parte septentrional, "curripaco" en la parte central, "baniva"
en la parte meridional. El curripaco y el baniva son muy semejantes (comunicación
personal de Simón Valencia, lingüista indígena cubeo, de madre curripaco).
3) Al oriente, en la frontera con Venezuela, un área también compleja de
lenguas cercanas, entre el río Guainía y el alto río Negro de las cuales tal vez la
única representante en Colombia sería una lengua también llamada "baniva". En
el seminario sobre "Estado actual de la clasificación de las lenguas indígenas de
Colombia" de febrero de 1988 en Yerbabuena se pudo despejar la confusión entre los
dos "baniva" , que ya había sido notada por varios autores (Nimuendajú,
Noble). Los dos baniva, inconfundiblemente arawak ambos, son claramente distintos.
Conviene hablar del baniva del Isana, afín al curripaco y distinguirlo del baniva del
río Negro. Según Esteban Emilio Mósonyi, lingüista venezolano, el baniva del Guainía
se aleja significativamente del grupo piapoco-curripaco y se acercaría más a las lenguas
arawak del norte del continente como el guajiro (Mósonyi E.,1968 : 78).
Separados del área piapoco-curripaco-baniva por el enclave de las lenguas
tucano-orientales del Vaupés, encontramos, hacia el sur, otra área casi continua de
lenguas arawak : entre el río Vaupés y el río Apaporis, sobre el Cananarí, están los
Cabiyarí muy poco conocidos lingüísticamente; entre el Apaporis y el Caquetá, sobre el
río Miriti-Paraná, están los Yucuna; entre el Caquetá y el río Cahuinarí, sobre el
río Pamá, antes de su casi exterminio y deportación por los caucheros peruanos de la
"Casa Arana", teníamos a los Resigaro, hoy reducidos a unos pocos hablantes
mezclados con otras etnias en el río Ampi-Yacu peruano. Aunque él mismo no lo plantee
claramente, la información contenida en los trabajos de T.Allin ( 1975) permite ratificar
el planteamiento de Rivet( Rivet P. & Wavrin R., 1951) en el sentido de que el
resigaro es lengua arawak (cf. Payne D., 1985: 222). Añadiríamos que el cotejo lexical
revela más cercanía al yukuna que a las otras lenguas arawak. Ni el resigaro ni el
cabiyarí eran conocidos por los autores de fin de siglo.
Desde el punto de visto tipológico es interesante constatar que
Allin caracteriza el resigaro como tonal; Schauer(1972: 69) plantea el carácter acentual
del yucuna, pero su descripción es ambigüa y podríamos estar frente a un sistema tonal
; el baniva del Isana, el baniva del Guainía y el piapoco, tienen sistemas
acento-tonales. Tanto el resigaro como el yucuna están rodeados de lenguas tonales
(tucano-orientales, boras, andoque).
No tenemos datos sobre la existencia hoy en Colombia, de la lengua tariano,
clasificada como arawak. Las comunidades designadas bajo este nombre en el río
Vaupés (frontera con Brasil) hablan lenguas tucanas. En general , parece que en
los lindes arawak-tucano se da un proceso de tucanización de las poblaciones arawak. Este
es un fenomeno digno de tener en cuenta al analizar el tanimuca, lengua de filiación
tucana, vecina del yucuna, pero aparentemente atípica en el grupo o el Cabiyarí, lengua
de filiación arawak, inmersa en un medio completamente tucano.
En 1912, Rivet propuso incluir el ticuna en la agrupación arawak. Esta relación
no fue aceptada por autores posteriores.
En resumen, las lenguas incuestionablemente arawak habladas hoy en Colombia son :
- El guajiro o wayúu
- El achagua
- El piapoco
- El curripaco
- El baniva del Isana (teniendo en cuenta la precisión dada sobre la semejanza
de estas dos últimas lenguas)
- El baniva del Guainía
- El cabiyarí
- El yucuna
De todas estas lenguas, con la excepción del Cabiyarí, se empieza a tener
elementos de descripción estructural.
El mapa continental de lenguas arawak da la sensación de una expansión en
estrella, a partir de las confluencias del río Amazonas con el río Negro y el río
Purús. De hecho, aparte de las lenguas de la costa atlántica ubicadas entre la
desembocadura del Amazonas y la Guajira, los grandes grupos de lenguas arawak están
ubicados río Negro arriba y río Purús arriba (más los enclaves del alto río Xingú y
del Bení). Del río Negro se produce una expansión en la Orinoquía probablemente por el
Casiquiare, del Purús se produce una expansión al alto Ucayali.
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Todas las lenguas colombianas están ubicadas dentro de la subdivisión arawak
que Noble (1965), reactualizando la apelación de Gilij, llama "maipure", y más
especificamente 'maipure septentrional". El guajiro es el más distante de los otros.
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Mirando el mapa continental, la pregunta que cabe hacer es si esta
lengua debe inscribirse en una continuidad achagua-caquetío (extinto) o si conviene, como
piensan muchos autores, acercarla más al lokono y otras lenguas arawak de las costas de
Guayana.
De todas las familias de lenguas colombianas es esta la que más trabajos
comparativos serios ha suscitado. Tal situación se debe por un lado a la existencia de un
gran número de lenguas en casi todos los estados de Súramérica -con la
excepción de los del llamado cono sur- con el consiguiente interés de muchos
investigadores de distintos paises, por otro lado a una relativa identidad lingüística
arawak relativamente fácil de percibir. Desafortunadamente, esta situación favorable no
significa que dichos trabajos comparativos estén muy avanzados y que puedan nivelarse con
los de otras familias en el mundo, como la indo-europea, la uralo-altáica, la semítica,
o en América, la maya o la uto-aztéca. En este momento, se tienen algunos intentos de
reconstrucción de un proto-sistema consonántico a través de algunas ecuaciones de
correspondencia fonética entre lenguas de distintas ramas (Shafer R.,1959; Noble G.K.,
1965; Matteson E., ed. 1972; Valenti D.,1986) y unos ensayos, más recientes, de
morfología comparada (Derbyshire D. & Pullum G.,1986; D.Payne, 1988) y de tipología
sintáctica (Tovar A., 1986).
FAMILIA CARIBE
Esta familia, la tercera en extensión en América del sur después de la Arawak
y de la Tupi- Guaraní, fue también establecida por Gilij que descubrió la similitud de
varias lenguas habladas en los territorios de las misiones del Orinoco. Su centro de
dispersión parece estar en la inmensa región guayanesa, donde se localizaron el mayor
número de lenguas emparentadas de esta familia. Por la cercanía lingüística que
presentan todas las lenguas caribes se supone que esta dispersión debió de ser menos
antigua que la arawak. De hecho, los españoles se enfrentaron, tanto en las Antillas como
en las tierras bajas del continente, a pueblos caribes en expansión conquistadora.
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Es interesante comprobar que el núcleo caribe guayanés está casi
completemente rodeado por lenguas de estirpe arawak. Fuera de este núcleo, tenemos una
expansión caribe por las costas venezolanas que se prolonga |
(aquí seguimos los planteamientos de M.Durbin, 1977) hacia la
Sierra de Perijá y la cuenca del río Magdalena, y otra expansión hacia el Amazonas que
llega, en dirección sur, al alto río Xingú, en dirección oeste, al Caquetá
colombiano. Paul Rivet pensaba que las lenguas del chocó eran de procedencia caribe
(Rivet P. 1943-1944). Ningún investigador contemporáneo recoge esta hipótesis. Aceptada
esta restricción, en Colombia no quedan hoy mas que los vestigios de las dos grandes
expansiones caribes bajo la forma de dos lenguas : el yuco de la Sierra de Perijá en el
Norte de Santander, el carijona del Caquetá.
Las tribus carijonas o huaques o murciélagos eran muy temidas a lo largo del
Caquetá colombiano durante la época colonial y el siglo XIX por sus condiciones de
guerreros y su canibalismo (LLanos V.H. y Pineda C. R.,1982: cap.5). Hoy en día es una
etnia en extinción y solo hablan la lengua carijona unas pocas familias en Miraflores y
Puerto Nare (comisaría del Vaupés) y en algunos caseríos de la comisaría del Amazonas
(La Pedrera, Puerto Miraña, Araracuara).
Los Carijona se presentan en la literatura con distintas designaciones, las
cuales han dado lugar a muchas confusiones de terminología. Ya en 1948, Juan Friede
había mostrado que probablemente las distintas lenguas que se conocen como hianakoto,
umaua, guaque y carijona correspondían a nombres de clanes o a sobrenombres
y que, por lo tanto, era muy posible que no tuvieran un referente lingüístico distinto.
Este hecho también ha sido comprobado por Camilo Robayo quien opina que se trata de una
sola lengua (comunicación personal). Este investigador se ha dedicado al estudio de esta
lengua y ya disponemos de elementos de la fonología y de la gramática del sistema
verbal( Robayo C.,1987). Los trabajos que se realizan sobre el carijona constituyen una
especie de lingüística de salvamento de una lengua que evidentemente no existirá en
unos 30 años.
Los yuco o yukpa están en la Serranía de Perijá, extendiéndose en Venezuela.
En Venezuela parece que coexiste el yuco con otra lengua muy afín : el japrería. Si
tenemos bastantes datos lexicales sobre el yuco (J. Isaacs, A. Jahn, A. Ernst, C. de
Armellada, G. Reichel-Dolmatoff, Vegamián (1978) ) el conocimiento estructural es muy
pobre. Existe una fonología (Hildebrant M.,1958) . Hasta donde llegan los documentos
revisados, no hay gramáticas. Según Durbin (1977) el yuco sería cercano a las lenguas
caribes de la costa venezolana, hoy desaparecidas como el chayuna, el cumanagoto, el
tamanaco, el caraca, etc.
En 1944, los antropólogos Pineda Giraldo y Fornaguera lograron recoger en la
zona del río Carare del Magdalena medio, de boca de dos indígenas, un vocabulario de
unas 400 palabras (Homenaje a Paul Rivet, 1958 : 191) bastante semejante a los dos
léxicos (una lista recogida en el Opón, otra en el Carare) que Lengerke, el colono
alemán de Santander, recogiera en la segunda mitad del siglo pasado ( in Ortiz S.E. 1965
: 230). Estos vestigios de las lenguas de numerosos grupos atestiguados por los cronistas
en la zona, son de estirpe caribe y, según Durbin, más cercanos al yuko que a cualquier
otra lengua .
No hay en la actualidad más presencia caribe en Colombia. Hacia el
pasado, en continuidad con los asentamientos yuco y opón-carare, los historiadores han
planteado la hipótesis de una penetración caribe en el momento de la conquista por todo
el río Magdalena. Algunos de los grupos de esta invasión caribe serían los colima, los
muzo, los guane, los pantágora, los pijao. Sobre la lengua de estas tribus hay muy poca
evidencia, sobre todo dispersa en los cronistas (Padre Simón, Juan de Cepeda), a veces
recogida en publicaciones especializadas. Sería importante sistematizar esta
información.
No es imposible que la revisión de documentos coloniales permita aumentar en
algo estos pobres vestigios. Rivet pensaba que debía haber relación entre el pijao,
lengua caribe, con las lenguas del Chocó, también caribes según él. Desanimados por la
escasez de datos, Durbin y Seijas (1973) sugieren: " We propose that these
languages be taken out of the Carib group and left as unclassified"...
FAMILIA QUECHUA
La presencia de lenguas de la familia quechua en Colombia parece ser
reciente. En este momento se habla el inga o ingano en el departamento de Nariño
(Aponte), en el valle de Sibundoy (Putumayo), en el departamento del Caquetá (alto río
Caquetá, río Fragua, río Yuruyacu, río Orteguaza). También se habla un quechua
llamado napeño cerca de Puerto Asis y en el río San Miguel. Ambas variedades son afines
a los dialectos quichuas ecuatorianos y más específicamente a los dialectos ecuatorianos
de la selva.
Si hay alguna discusión entre los especialistas para ubicar el
quichua ecuatoriano de la sierra dentro de la familia quechua, no parece que la haya en
cuanto a pensar que las hablas de la selva (entre las cuales estarían los quechuas
colombianos) proceden de una difusión del quechua como "lengua general" por
acción de los misioneros católicos a partir del siglo XVII.
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Cerrón-Palomino (1987 : 330-344) concluye la presentación del debate actual
sobre la formación y expansión del quechua con las afirmaciones siguientes, recogiendo
en buena parte los planteamientos de Alfredo Torero (1974 & 1984) y Roswith Hartmann
(1979): |
1. El proto-quechua procedería de la costa central
del Perú.
2. En una primera expansión que podría ser a principios de la era
cristiana, se difunde este proto- quechua hacia la sierra central, dando nacimiento a unas
variedades bastante diferenciadas habladas en Ancash, Huánuco, Pasco, Junín y norte de
Lima, todas catalogadas por Torero como Quechua uno (Q I).
3. En una segunda expansión que podría situarse a mediados del
primer milenario, se van fraguando variedades llamadas de Quechua dos (Q II) ; unas
norteñas de costa y sierra (Q II A) (Ferreñafe y Cajamarca), otras meridionales a partir
del centro costero de Chínchay (QIIB y QIIC).
4. La variedad chínchay sirve de vehículo a una cultura comercial
poderosa que se extiende por la costa hasta Ecuador y por la sierra peruana hacia el sur.
Es esta variedad la que va a ser utilizada por los Incas del Cuzco en su expansión del
siglo XV y XVI.
5. El quechua ecuatoriano o quichua, es entonces un habla producto
del quechua chínchay que llegó hasta Quito antes de la dominación incaica como lengua
vehicular. Dice Cerrón-Palomino :
" Así, pues, los rasgos idiosincráticos del ecuatoriano
podrían interpretarse mejor, aparte de la impronta de las lenguas sustratísticas (hecho
notorio, por ejemplo, en el léxico referido a la flora y la fauna), como resultado de la
formación de una "koiné" de base chínchay con notorias influencias -
especialmente léxicas - del quechua centro-norteño peruano (cf. Muysken Pieter, "El
quechua del Perú y Ecuador : una visión comparativa", trabajo leído en el Congreso
Internacional en Homenaje a Andrés Bello, Panamá ( 17-22 de agosto de 1981))"
(Cerrón-Palomino R., 1987 :343).
Es de suponer que estas características de "koine" presentes en el
quichua ecuatoriano se refuerzan aun más en las variedades traídas al sur colombiano por
los misioneros.
No sobra decir que estas subagrupaciones de las hablas quechuas se fundamentan en
la determinación de rasgos lingüísticos y que, en ese sentido, si se puede hablar de
estudios comparativos quechuas, situación desafortunadamente muy alejada de la que se da
en los estudios sobre lenguas colombianas.
Independientemente de su mantenimiento como lengua vernácula de ciertas
comunidades, es bien sabido que el quechua fue muy utilizado en el sur andino colombiano
dejando muchas huellas todavía visibles en los departamentos de Nariño, Cauca, Huila y
hasta Tolima (cf. por ejemplo Tascùn L.,1935), tanto en poblaciones de habla aborigen
como en poblaciones de habla hispana. |