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INDICE
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Gerardo Reichel-Dolmatoff en su escritorio de Secretario de la
delegación permanente de la resistencia francesa. Gobierno de
Francia Libre, Bogotá, 1942.
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SU VIDA
Su espíritu de libertad lo llevó a París cuando se cernía sobre
Europa la amenaza nazi Allí se integró a uno de los templos de la
libertad: el Museo del Hombre, donde se organizó el primer núcleo
de resistencia. Una vez en Colombia, continuó jugando un papel muy
importante con su apoyo personal a los españoles exiliados, y se
convirtió en secretario de la delegación de Francia Libre, por
encargo del general De Gaulle y recomendación de Paúl Rivet.
La falla no está en el misionero, sino en nuestra misma cultura;
está en el etnocentrismo ciego de nuestra civilización que niega
los valores del otro, que niega todo lo que es diferente. Así, los
contactos que establece nuestra cultura con las culturas, están
fundados en una posición a priori: “Los indios deben aprender
todo de nosotros! ¡Nosotros no tenemos que aprender de ellos!”
La base del contacto natural es pues una negación ¡y nada menos que
una negación del otro!
GERARDO REICHEL-DOLMATOFF, 1969
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Con la viuda, en una ceremonia de entierro secundario, Indios
Yuko, San Jenaro, 1944. FOTO DE ALICIA DUSSAN
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También, y muy enfáticamente, me dirijo a las futuras
generaciones de indios Ika, Kogi, Sanha y Tukano. Vendrá el día en
que ellos buscarán las raíces milenarias de su cultura, y yo
quisiera contribuir dándoles algunos nombres que puedan tener
significado para su historia y, con ella, para la historia indígena
de Colombia.
GERARDO REICHEL-DOLMATOFF, 1988
Por razones éticas y pragmáticas no podemos desatender el
potencial intelectual de los indios amazónicos. ¿Acaso no tienen
ellos la misma estructura cerebral que tenemos nosotros? ¿O
pensamos que ellos pueden entrar a nuestro sistema educativo tan
sólo al más bajo nivel, preparándose tan sólo para llegar a ser
trabajadores agrícolas, obreros de fábricas, o conductores de
camiones? No, yo estoy convencido que entre los indios hay
matemáticos, físicos, y químicos potenciales, para no hablar de
botánicos, farmacólogos y zoólogos.
GERARDO REICHEL—DOLMATOFF, 1989
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Con la máma Julián Nolavita y su familia, en San Andrés, Sierra
Nevada de Santa Marta, 1946. FOTO DE ALICIA DUSSAN
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Con Manuel Sierra, uno de sus principales informantes y amigos.
Villavicencio, 1971. FOTO DE FEDERICO MEDEM
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Dentro de los círculos académicos damos crédito a las
extraordinarias contribuciones de los indios en los campos de la
domesticación de plantas, la farmacología, el manejo ecológico, los
avances tecnológicos, y otros muchos aspectos, pero este
conocimiento permanece enterrado en nuestros libros y artículos, y
nunca alcanza un público amplio. Además, los hombres de acción, los
encargados de tomar las decisiones, los ingenieros y expertos en
planeación, no están muy interesados en nuestros caballitos de
distracción tales como el matrimonio de primos cruzados, la
existencia o no existencia de sistemas duales o, en tendencias
recientes de este o aquel abstruso campo de las ciencias sociales.
De tal suerte, si ellos no nos leen, ¿cómo podría ser su
falta?
GERARDO REICHEL-DOLMATOFF, 1988
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Hombres Kogi comentando el libro Indios de Colombia. Santa
Marta, 1991.FOTO DE GUILLERMO RODRÍGUEZ
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