INDICE





BIOGRAFÍA NINA S. de FRIEDEMANN

AGRADECIMIENTOS

ETNOGRAFÍA ICONOGRÁFICA ENTRE GRUPOS NEGROS
Palabras e imágenes
Humor, amor y objetividad
Sentidos y contornos
Aprender, repasar y olvidar
No olvidar
Partituras pictográficas
Fotos y cine

I. ARTE ÉTNICO Y ARTESANÍA
La presencia
La identidad
Las explicaciones
Las manifestaciones
Las posibilidades

II. EL TERRENO Y LA AVENTURA
El equipaje
Por agua en una voladora
En la ruta del oro y del platino

III. NEGROS Y BLANCOS
La negra de las piñas
Del embil a la vela
La cachaloa de los franceses

IV. LA VIDA Y LA MUERTE
Una ombligada de tapir
Cuando los canaletes roncan
Cagüingas, susungas y chancacas
Rocío Colorado en Las Flores

V. DIOSES Y SANTOS
De cómo William Villa aprendió a mirar al santo
Un fraile que sí sabe
Un inmenso mar de luces

VI. EL CIELO Y LA TIERRA
Yo conversé con la luna y hablé con todos los santos
En un taller de música

BIBLIOGRAFÍA GENERAL

GLOSARIO
Fotos y cine
 

 

Ese sesgo fotográfico domina el enfoque sobre los ciclos vitales. Entre sus narrativas, En la ruta del oro y del platino o en Una ombligada de tapir no parecen hechas con papel y lápiz, sino mediante una cámara de cine. En la última de ellas, el lente primero se posa sobre unos polvos de oro que le echan al ombligo de un bebé para que de adulto, siempre vuelva con oro de la mina. En seguida, abarcando cada vez más paisaje, y moviéndose a la derecha, muestra las calles y casas de Santa Rosa de Saija. Este paneo termina en el cementerio con el primer plano de un hombre que se le acerca a Friedemann. Ella contempla una gran tumba. El habla de aquel Eterre que durante los veranos no se valía de su canoa para atravesar los ríos; le bastaban sus poderosas piernas. Reaparece ella, tratando de imaginarse cómo habría sido el entierro del ser descomunal, y decide preguntar si bajo sus pies yace quien en vida había sido capaz de derribar toros a puños. La cara del interlocutor se va disolviendo después de que se le oye un "no" lacónico.

La estrategia de apelar al icono reaparece en |La Cachaloa de los franceses que habla de una compañía anglo francesa, The New Timbiquí Gold Mines. En el guión de este escrito, con seguridad figuraban las teorías de la dependencia, del colonialismo interno y de las modalidades que toman los patrones de discriminación sociorracial en Colombia. Empero, la totalidad de la narrativa evita los términos cargados de valor. Su expresión sorprendentemente amable surgió después de que en Santa Bárbara de Timbiquí, alguien le entregara una de las monedas de aluminio que los franceses de la concesión usaban para pagarle a los mineros negros. A medida que Friedemann le fue mostrando la cachaloa a diferentes personas, surgieron historias que han quedado asociadas a cada uno de los bordes semicirculares de la moneda. Se ve a una mujer haciendo cola en el comisariato que la multinacional instaló en Santa María, en la confluencia del río Sesé con el Timbiquí; aparecen los ojos de los desterrados que con angustia buscaban a sus familiares ocultándose detrás de la barrera que señalaba los límites de lo que antes fueran sus tierras; se oyen los aullidos de las jaurías de lebreles que los franceses importaron para perseguir a los rebeldes; en fin, se aprecian los funcionarios de los gobiernos departamental y nacional torturando negros como testimonio de apoyo incondicional a los extranjeros.

No obstante el peso de la crítica implacable, Criele criele son. Del Pacifico negro no invita a la contemplación del pasado, sino a construir futuros propiciando innovaciones que partan de la autenticidad y de la memoria cultural. Que de verdad existe y que puede ser avivada de maneras tan sorprendentes como la de mostrarle a los pobladores de Guapi la fotografía de una marimba del Alto Volta, con sus enormes resonadores de calabazo. Y allí es donde se sitúan los grandes retos para los investigadores de la cultura.

Tendrán que tomar nota de los hallazgos de Friedemann: ¿Cómo puede ser que los negros de Santa Rosa de Saija hayan reconocido como propias las melodías senegalesas que ella les llevó en cassettes? ¿No dizque las culturas negras de Colombia eran otra cosa porque los esclavos, desmembrados y dispersos hace trescientos años habían tenido que empezar de cero para crear? Las raíces -esos "principios gramaticales" de los que hablan los expertos para referirse al acervo cultural de los africanos traídos a América- tendrán que redefinirse, para luego explicarse, valiéndose de las innovaciones metodológicas que la autora desarrolló durante la investigación básica a este volumen.

Esta publicación le permitirá a muchos el privilegio de compartir las emociones de la autora en su viaje al pasado y futuro de los grupos negros. Sus páginas hacen posible una enorme aventura intelectual: conocer parte de los mecanismos de aprendizaje y comunicación que le han dado permanencia a las huellas de africanía en Colombia. Criele criele son. Del Pacífico negro es una invitación para que otros hagan parte del reto implicado por los estudios afroamericanísticos en Colombia.

 

 

JAIME AROCHA RODRIGUEZ

Departamento de Antropología, Universidad Nacional de Colombia,

Bogotá, 10 de marzo de 1989.

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