INDICE





BIOGRAFÍA NINA S. de FRIEDEMANN

AGRADECIMIENTOS

ETNOGRAFÍA ICONOGRÁFICA ENTRE GRUPOS NEGROS
Palabras e imágenes
Humor, amor y objetividad
Sentidos y contornos
Aprender, repasar y olvidar
No olvidar
Partituras pictográficas
Fotos y cine

I. ARTE ÉTNICO Y ARTESANÍA
La presencia
La identidad
Las explicaciones
Las manifestaciones
Las posibilidades

II. EL TERRENO Y LA AVENTURA
El equipaje
Por agua en una voladora
En la ruta del oro y del platino

III. NEGROS Y BLANCOS
La negra de las piñas
Del embil a la vela
La cachaloa de los franceses

IV. LA VIDA Y LA MUERTE
Una ombligada de tapir
Cuando los canaletes roncan
Cagüingas, susungas y chancacas
Rocío Colorado en Las Flores

V. DIOSES Y SANTOS
De cómo William Villa aprendió a mirar al santo
Un fraile que sí sabe
Un inmenso mar de luces

VI. EL CIELO Y LA TIERRA
Yo conversé con la luna y hablé con todos los santos
En un taller de música

BIBLIOGRAFÍA GENERAL

GLOSARIO
No olvidar
 

 

Mirando hacia atrás, una forma de haberle salido al paso a esta carencia habría consistido en describir las operaciones que nos permitieron construir la primera edición de Herederos del jaguar y la anaconda (1982, Bogotá, Carlos Valencia editores). Para elaborar cada capítulo de ese volumen comenzamos estudiando una partitura compuesta por etnografía, etnohistoria y teoría antropológica. Así, el enfoque sobre los grupos humanos de la Amazonía se fundó en las teorías sobre etnociencia, ecología cultural, avance y retroceso de refugios selváticos, e intercambio matrimonial entre los tucanos orientales. Por su parte, las innovaciones en las teorías de la antropología médica cimentaron las secciones referentes a los cunas, los chocoes y los sibundoyes.

Con base en tales perfiles, entrevistamos a los trabajadores del terreno. Al lado de preguntas sobre la forma como ejercían su profesión, les averiguábamos por sus, últimos hallazgos, y por sus emociones, temores, sentimientos, tristezas y alegrías despertados en la convivencia con los indígenas. Accedimos así al lenguaje iconográfico de estos protagonistas y pudimos presentarlos con las aristas humanas que una mal entendida objetividad ha borrado de las publicaciones científicas.

Algo similar era necesario de hacer con los sacerdotes, médicos, adalides políticos, cazadores, pescadores, y madres y agriculturas indígenas. Empero, el tiempo y los recursos tan sólo permitieron un viaje a la Orinoquía. Así fue necesario reconstruir esa otra iconografía desde los escritos antropológicos. Le pusimos particular atención a las transcripciones literales de los mitos que tradicionalmente hacen los etnógrafos. No obstante su monotonía, reiteratividad y, en ocasiones, carencia de claridad, retratan asociaciones de imágenes desconocidas dentro de nuestra cultura que nos permitieron imaginar porciones del mundo desde una perspectiva indígena. Esa compenetración con formas y expresiones ajenas pudo no haber culminado en "sueños con bisontes", pero sí con la percepción de ritmos y órdenes distintos al propio.

Esta oportunidad de soñar alternativas ya nos fue aproximando a la elaboración de cada ensayo. Faltaba "el gancho", la muleta, quizás la primera frase, aquello que permitiera el desbordamiento tanto del torrente verbal, como de la concatenación de iconografías propias y prestadas. En esta tarea culminante, fueron definitivos los mundos fantásticos de Juan Rulfo, Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa y Jorge Amado.

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