INDICE





BIOGRAFÍA NINA S. de FRIEDEMANN

AGRADECIMIENTOS

ETNOGRAFÍA ICONOGRÁFICA ENTRE GRUPOS NEGROS
Palabras e imágenes
Humor, amor y objetividad
Sentidos y contornos
Aprender, repasar y olvidar
No olvidar
Partituras pictográficas
Fotos y cine

I. ARTE ÉTNICO Y ARTESANÍA
La presencia
La identidad
Las explicaciones
Las manifestaciones
Las posibilidades

II. EL TERRENO Y LA AVENTURA
El equipaje
Por agua en una voladora
En la ruta del oro y del platino

III. NEGROS Y BLANCOS
La negra de las piñas
Del embil a la vela
La cachaloa de los franceses

IV. LA VIDA Y LA MUERTE
Una ombligada de tapir
Cuando los canaletes roncan
Cagüingas, susungas y chancacas
Rocío Colorado en Las Flores

V. DIOSES Y SANTOS
De cómo William Villa aprendió a mirar al santo
Un fraile que sí sabe
Un inmenso mar de luces

VI. EL CIELO Y LA TIERRA
Yo conversé con la luna y hablé con todos los santos
En un taller de música

BIBLIOGRAFÍA GENERAL

GLOSARIO
Aprender, repasar y olvidar
 

 

Dada la impresión que me causó esa parte, le pregunté a Friedemann cómo la había hecho.

-Eso daría para otro libro- me contestó.

En el libro ya citado Bateson (1972: 38-58) permite captar el sentido de esta respuesta. La pequeña protagonista de su Metálogo sobre el instinto, dice (pág. 44):

-Para sacar una canción en guitarra, primero, me aprendo las posiciones de las manos y de los dedos. Luego, practico, hasta adquirir el hábito de reproducir el ritmo-.

No es posible aprender sin repasar, y hay que repasar hasta que uno logra dejar de pensar en las órdenes que el cerebro le imparte a los miembros (ibíd.: 159-176). Tan sólo cuando el subconsciente asume todo el trabajo de "carpintería", puede la conciencia realizar la planeación y ejecución de una obra. El desarrollo de habilidades, el perfeccionamiento de destrezas o el logro del virtuosismo, entonces, se fundamentan en la traducción de un conjunto de descripciones gramaticales al lenguaje de los iconos.

Adquirir un hábito equivale a "sumergir" instrucciones conscientes en el lago del subconsciente pictográfico (ibíd.). Dentro de nuestra cultura tal proceso tiene un costo: perder acceso a porciones importantes de información. Ello porque tal cultura no sólo no brinda una pedagogía pública que construya un puente de doble vía entre el corazón y la razón, sino porque castiga las "razones del corazón" al catalogarlas como inferiores (ibíd.: 139).

Al respecto, el 7 de marzo de 1989, en un programa de la televisión colombiana, Abraham Gutman, un investigador de la inteligencia artificial, le explicaba al entrevistador José Fernández Gómez su oficio de enseñarle a un computador cómo trabajaba la gente. Decía que le preguntaba al ordenador electrónico qué haría para resolver los problemas típicos que enfrentaban distintas clases de profesionales. Explicó que al responder, la máquina tendía a equivocarse porque la información que originalmente él le había suministrado estaba incompleta o errada. Los humanos resultaban culpables de las equivocaciones porque, al responder las entrevistas de Gutman, siempre olvidaban pasos esenciales dentro de sus quehaceres. El ingeniero sentenció: la gente no sabe cómo sabe las cosas.

Dentro de la antropología colombiana, Rogerio Velásquez inició una exploración de nuevos lenguajes, cuyo último exponente es Criele criele son. Del Pacífico negro. Sin embargo, en estos 30 años de buscar el acercamiento entre gramáticas e iconografía, poco se ha escrito sobre la manera de lograrlo. Quienes han incursionado en ese campo, han aprendido mejor cómo aprender más, pero quizás ya comiencen a no saber cómo llegaron a saber los métodos y técnicas de la innovación.

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