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Yuko-Yukpa
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Orlando Jaramillo Gómez*
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Ubicación Geográfica
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El antiguo hábitat de los Yuko-Yukpa se extendía por el oeste, desde el valle del río Cesar, en Colombia, hasta el Lago de Maracaibo, en su costado oriental (Venezuela). En la actualidad su territorio está restringido a la zona montañosa de la Cordillera Oriental, en la Sierra de Perijá, cuya cresta marca el límite internacional entre Colombia y Venezuela.
El clima de esta área varía de acuerdo con la altitud y longitud. La zona meridional es húmeda, mientras que la porción norte es seca. Los periodos de lluvias se concentran en abril-julio y ágosto-diciembre; el verano se presenta e los meses de diciembre a marzo y en julio-agosto.
Los suelos son pobres y pedregosos, con fuertes pendientes y susceptibles de erosión. solamente en las márgenes de los ríos que descienden de la serranía se encuentran suelos aluviales de tierra negra; así como en las áreas inundadas durante as crecientes de los ríos. Estas zonas, se aprovechan para cultivar por parte de los Yuko.
La vegetación local está conformada, sobretodo, por bosque seco tropical, bosque húmedo subtropical y bosque montano bajo. Los Yuko-Yukpa habitan principalmente en los dos primeros ecosistemas. El bosque seco tropical se inicia a una altura cercana al nivel del mar y llega hasta los 1.100 m; tiene una temperatura mayor a los 24 grados C y un nivel de lluvias entre 1.000 y 2.000 mm. De otra parte, el bosque húmedo subtropical se extiende entre los 900 y los 2.100 metros, con temperaturas que oscilan entre los 18 y 24 grados C y posee una pluviosidad similar a la anterior.
De la Serranía de Perijá descienden numerosos ríos que desembocan en el río Cesar (Calenturitas, Casacara, Pernambuco, Marcacas, Sicarare) y otros que corren al Golfo de Maracaibo (ríos Apón, Santa Ana, etc.).
La fauna regional es similar a la de las tierras bajas del Valle del Cesar o del Lago de Maracaibo, y de las regiones andinas aledañas. Abundan los mamíferos (monos, osos, puercoespines, ratas, tigrillos, venados, etc.), aves (canario, picogordo, "siete colas", gavilán, etc.) y numerosos anfibios y reptiles.
Población
Los Yuko-Yukpa son un grupo de filiación lingüística caribe. Su fenotipo se caracteriza por su baja estatura, que les ha dado el carácter de ser los "pigmeos americanos". Hasta un período relativamente reciente fueron denominados -junto a los Barí- con el apelativo genérico de "Motilones", si bien se les distinguía de estos últimos con el adjetivo de "mansos" (en oposición a los Barí como "Motilones bravos"). De otra parte se les conoció -desde el siglo XVIII- como Chaque.
Los Yuko-Yukpa se dividen en numerosos grupos con diversas manifestaciones dialectales y no existe una denominación global para todos ellos.
Los apelativos Yuko-Yukpa son propios de la lengua caribe de estos indios, y aparentemente significan "gente salvaje" o "indio manso", respectivamente. La designación de un grupo como Yuko o Yukpa depende, en este caso, de quien nombra. Los subgrupos Manastara se autodenominan como Yukpa, mientras consideran al subgrupo Pariri como Yuko.
De acuerdo con ciertos autores, al nombre de cada subgrupo se añade el sufijo tok o tayo. De esta manera, por ejemplo, los Irok se autodenominan Irokatayo, los Macoa como Makosihitok.
El antropólogo suizo Carriage (1979), considera que la etimología de Yuko y Yukpa deriva de la partícula yi: un prefijo que designa a las diferentes partes del cuerpo; ki, cuya significación es "varón" y pa un sufijo con un sentido humanizante.
Actualmente el territorio de los diversos subgrupos Yuko-Yukpa se extiende, por el norte hasta el río Chirima y la población de San José de Oriente, en la serranía de Valledupar, y las fuentes del río Apón, en Venezuela. Por el sur, llega hasta las localidades de Becerril (en el Cesar) y el río Tucuco en el vecino país.
Los asentamientos Yuko-Yukpa se localizan generalmente en la parte alta de los valles intermontanos a lado y lado de un camino, en puntos estratégicos que permiten buena visibilidad con respecto a los puntos de acceso. La localidad se identifica, generalmente, con una familia extensa, que puede habitar casas aisladas o caseríos (conformados por dos o tres viviendas, e inclusive dieciséis casas). Las viviendas tienen una forma rectangular, de 4 metros de longitud por 3 de ancho y 2.5 de alto; el techo es de paja y la casa puede tener una empalizada circundante. E1 fogón se encuentra en el interior o, cuando el tiempo lo permite, fuera de la casa. El piso es de tierra, mientras que las empalizadas se construyen de yarumo, caña brava, bahareque y tablones. Los indígenas duermen en esteras sobre el piso o en soberados; de las vigas de la casa cuelgan cestas con diversos objetos. Al lado de la morada puede haber un corral para los animales domésticos, y el huerto no se encuentra lejos.
Actualmente su población se estima en 2.656 ó 2.822 personas en total, de las cuales aproximadamente 1.172 viven en Colombia. Se considera que en Venezuela hay un 20 % más que en nuestro país, esto es, 1.484 personas.
Sistema de producción
El grupo doméstico constituye la unidad de producción local. Los hombres se encargan de la elaboración de vasijas, confección de pipas, armas de cacería, construcción de la vivienda y siembra de productos agrícolas. La mujer, por su parte, se dedica a la siembra de maíz, preparación de los alimentos, mantenimiento del jardín, aunque interviene también en ciertas actividades de cestería, alfarería y tejidos.
Todos los hombres tienen igual capacidad y posibilidad de desarrollar las diversas tareas señaladas, siempre y cuando se respeten las prescripciones asociadas a las mismas. Los chamanes (el Tuana y el Tomaira) así como los alfareros son los únicos que efectúan algunas labores sociales especializadas.
Dichos indígenas viven -como se mencionó anteriormente- en la zona montañosa de la Sierra de Perijá, en las mesetas de los pequeños valles, cuyos suelos tienen una adecuada aptitud para las labores agrícolas.
Su sistema de cultivo es del tipo de roza y quema itinerante. Los indígenas evitan sembrar en determinados lugares por razones religiosas (enterramientos, lagos sagrados, etc.) o en áreas donde predominan determinadas gramíneas o helechos. La quema se efectúa, preferencialmente, en marzo y abril, de manera tal que la siembra se efectúa con las primeras lluvias. La siembra se hace en forma escalonada: durante el primer año se planta maíz; al segundo, yuca; al tercero, banano. Asimismo se cultiva fríjol con caña de azúcar y banano en pequeñas áreas, y luego se asocian con el maíz.
La tala y quema están, generalmente, precedidas por rituales cuya finalidad es garantizar el éxito de la cosecha y propiciar la lluvia. Las semillas de maíz son también objeto de determinadas acciones simbólicas. En la cosecha se celebran otras festividades en las cuales se consume chicha de maíz y se baila durante varios días. Se efectúan también ceremonias para que salga un buen sol y seque el maíz (en este caso se queman ciertas plantas, ya que se cree que el humo ahuyenta las nubes).
Con determinado tipo de maíz se prepara la bebida ritual, indispensable en todas las ocasiones festivas. Con excepción del cultivo de maíz, las demás actividades agrícolas son de incumbencia masculina (yuca, caraotas, ñame, taro).
La caza es otra actividad económica importante, aunque debido a la escasez creciente de los animales de cacería, es actualmente una fuente secundaria en la dieta alimenticia. Se efectúa, por lo común, después del período agrícola y en ella se emplean flechas de diferentes tamaños, combinando su uso con trampas y cebos. La escasez de piezas de cacería se ha agravado aún más con el empleo de las armas de fuego.
La pesca y recolección de ciertos moluscos tienen un rol destacado en la economía local. Se pesca con arpón, chuzo, barbasco y carnada. No obstante, las empalizadas levantadas por los colonos en las partes bajas de los ríos han empobrecido ostensiblemente la capacidad piscícola de los cauces; en consecuencia, ha disminuido considerablemente esta fuente proteínica.
Las proteínas también se obtienen de ciertas frutas (sara) o de determinadas plantas silvestres. Asimismo la recolección de insectos contribuye a la dieta local, aunque algunos investigadores la explican como consecuencial de la crisis alimentaria.
En términos generales, el grupo local tiene el derecho de usufructo del área territorial adyacente. Las tierras cultivadas o en barbecho son de propiedad de los hombres, quienes las traspasan en herencia a sus hijos por partes iguales o, en su defecto, a sus hermanos, primos paralelos o tíos.
La historia oral sanciona los diversos derechos de un individuo o grupo sobre su territorio. Un jefe, o cabeza de grupo local, puede asignar una parcela de tierra "baldía", o se puede recurrir al préstamo de un área en particular; en este caso, se paga con el fruto de las cosechas o en trabajo. E1 incumplimiento de estas normas desencadena conflictos y sanciones tradicionales severas.
El grupo local se apropia de manera colectiva de la cosecha, mientras que la cacería se asume de propiedad individual del cazador. Los artefactos y utensilios son de carácter particular.
Organización sociopolítica
Los grupos locales conforman familias extensas uxorilocales. Aquellos están compuestos, habitualmente, por el suegro, sus hijas, yernos e hijos solteros. No obstante, al cabo del tiempo, cuando muere la cabeza del grupo local, las familias nucleares se dispersan y pueden formar nuevos hogares con un carácter neolocal.
La relación suegro/ yerno constituye un engranaje importante en la vida local. E1 yerno tiene diversas obligaciones con el suegro, si bien esto no excluye la posibilidad de seguir colaborando con sus propios parientes.
Los matrimonios son arreglados, al parecer, por las madres: el joven deberá trabajar previamente en un lote de la suegra y posteriormente él constituirá su casa, en la localidad de los padres de la esposa. De lo contrario, deberá contar con el asentimiento de sus suegros para usufructuar sus tierras y vivir en su morada.
El jefe se denomina kapeta; él mismo mantiene una relación especial con uno de sus yernos, quien podrá reemplazarlo en ciertas ceremonias rituales y ser su representante en determinadas actividades de intercambio. Además del jefe local se encuentra el Tomaira y el Tuano. La función del Tomaira consiste, principalmente, en organizar las ceremonias, conocer y crear los cantos; el Tuano se especializa en el manejo de las plantas con fines curativos, y en su capacidad para diagnosticar y curar la enfermedad. Asimismo, se le atribuye el poder de destruir a los enemigos con maniquíes de huesos humanos, o de purificar ciertos objetos. Debido a su capacidad de viajar al firmamento y descender al mundo subterráneo, se ha dotado de los poderes indispensables para proteger a los Yuko-Yukpa.
El sistema general de parentesco Yuko-Yukpa no ha sido plenamente estudiado. Su terminología no es homogénea, esto ha sido correlacionado con la diversidad dialectal. Para el caso de los Pariri por ejemplo, Ruddle y Wilber (1983) han señalado: "tienen un sistema de fusión bifurcado, con terminología iroqués para los primos; esto es, los primos cruzados se diferencian terminológicamente de los primos paralelos. Se permite el matrimonio entre primos cruzados. Un varón también puede casarse con la hija de su hermana, y una hembra con el hijo de su hermano".
Se prefiere el matrimonio entre primos cruzados. Este acontece, por lo común, a una edad muy joven y está acompañado de una fiesta de varios días de duración. Si la unión se lleva sin estar mediatizada por la ceremonia ritual, los hijos se consideran exclusivamente de la mujer.
Los grupos carecen de una organización política centralizada. La autoridad reposa en el hombre cabeza de familia, aunque se forma una red de alianza por matrimonio y parentesco. Los Yuko-Yukpa han sido descritos en la literatura etnológica como caracterizados por un ethos guerrero y por existencia de frecuentes vendettas entre ellos y las diferentes agrupaciones. La actividad guerrera y las vendettas están relacionadas con la escasez de mujeres, debido en parte a las características de su estructura social.
Píerre Carriage ( 1979) fundamenta la guerra y vendetta en las siguientes características de su organización social:
- Los aliados en matrimonio se perciben entre ellos como antagonistas: son potenciales enemigos.
- Los consanguíneos son rivales en la búsqueda de mujeres.
- Los hermanos (hermanas de un mismo padre) se unen entre ellos y su padre por lazos particulares de alianza en la guerra.
La rivalidad de los consanguíneos en la búsqueda de mujeres se debe a que las cónyuges posibles son las primas cruzadas bilaterales para tres generaciones de consanguíneos. De esta forma un ego puede aspirar a la hija de la hermana del padre, así como su padre, o a la hija de su hermana, así como su hijo. En consecuencia, padre, ego y su respectivo hijo pueden competir por las mismas mujeres. Si a esto se añade que era común el sororato, el levirato y la poliginia, la escasez de mujeres es aún más crónica.
La unidad guerrera está constituida por el padre y sus hijos, los cuales -en virtud de la patrilocalidad- se encuentran dispersos en otros asentamientos.
Sistema de representaciones
Los Yuko-Yukpa conciben el universo como formado por dos soles, que alternativamente ascienden y se asientan en el universo. En un tiempo primordial, uno de ellos fue engañado por su mujer; cuando intentó bailar con ella cayó en un abismo de brasas, transformándose en la Luna. La mujer, por su parte, al ser arrojada al agua, se transformó en rana. El Sol gobierna las estrellas y tiene como aliados a la gente jaguar. La Luna es más retraída y vive -a diferencia del solitario Sol- con su mujer y sus hijos.
Según su tradición oral, en los primeros tiempos acaeció un diluvio del cual sólo lograron salvarse unos pares de seres humanos y animales. Entonces Yuko se transformó en pájaro carpintero, sobrevoló las aguas y se percató de la existencia de una pared de fango alrededor de las aguas; Etuana en forma de caimán formó un muro con la tortuga y el armadillo, desecando el mundo.
En los relatos Yuko-Yukpa las piedras hablan y tienen hijos humanos; hay gritos mágicos que matan; existe una tribu de enanos que se sustenta de humo. Se mencionan caimanes brujos y se da testimonio de un humano que tiene hijos de su unión con vástagos de plátano.
Un "día" talló dos figuras de distinto sexo de un árbol que al ser golpeado con el hacha manó sangre. Las figuras fueron guardadas en una caja de madera junto con el pájaro carpintero. Después de un tiempo, de ellas se conformó una pareja de niños, padres. Su progenie se multiplicaba entre sí hasta que se implantó la prohibición del incesto.
Además del mundo de los humanos, existen los mundos de los pigmeos y de los muertos. E1 primero está debajo de la tierra y al segundo se accede mediante un sendero que recorre la selva; se pasa por un muro de considerable altura y se cruza un ancho río, que divide este mundo del de los muertos.
El nacimiento de un niño da lugar a una ceremonia especial. El cordón umbilical, luego de ser secado, se quema, al mismo tiempo que se purifica el bebé. Entre los Irapa y el padre buscarán un nido de avispas, cuya materia se incinera y raspa sobre el mentón del bebé, para infundirle valor.
Durante la ceremonia el padre danza con el niño en la espalda, mientras que los demás invitados destruyen plantas de "separa': En la ceremonia se bebe chicha y consumen larvas tostadas.
A los cuatro meses, el niño recibe su nombre, al tiempo que se le da su primera comida sólida (papilla de bananos).
La primera menstruación ocasiona diversas ceremonias rituales. A la joven se le prohibe el consumo de ciertos alimentos, se le rapa el pelo, se cortan las uñas, y ella recibe ciertas instrucciones sobre su nueva condición por parte de la mujer del chamán (Tuano).
Cuando alguien muere, el cadáver se coloca en posición fetal en lo alto de un árbol y se entonan cantos fúnebres. Posteriormente, los huesos se llevan a donde yacen otros muertos; entre tanto sus pertenencias se destruyen, la mujer se rapa el cabello, se aísla y se abstiene de consumir ciertos alimentos. Reichel-Dolmatoff ( 1945) describió -con ocasión de la comisión del Instituto Etnológico en 1976 al área- una ceremonia ritual, en la cual se produjo la exhumación del cadáver, el baile colectivo con la momia y su enterramiento secundario en ciertas cuevas aledañas.
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Las fundas para dardos y los canastos son muestras de la cestería que constituye una de las actividades fundamentales para este grupo. El tabaco es consumido en finas pipas de cerámica. El bastón ceremonial es elemento indispensable en los ritos fúnebres.
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Cambio cultural
Los Yuko-Yukpa habitaban antaño -como se dijo- en el Valle del Cesar. La presión hispana, y más recientemente la colonización, los han arrinconado en la Serranía de Perijá.
Desde los primeros años de la presencia europea, fueron víctimas de la agresión de aquéllos. Ambrosio de Alfinger y sus soldados exterminaron gran parte de la población Tupe del río Cesar en la década de 1530. Desde finales del siglo XVIII, los Yuko tuvieron contacto con los misioneros capuchinos, pero con la retirada -en el siglo pasado- de los misioneros su aislamiento relativo se mantuvo durante todo ese período.
En 1913, monseñor Soler restableció el contacto con dicha etnia, partiendo desde el municipio de Codazzi. Asimismo, con la fundación de la misión capuchina de Tukuko, en el lado venezolano, en 1945, se reforzó la labor misionera. La sucesiva ampliación de la frontera colonizadora despojó a los indios gran parte de su territorio, sometiéndolos a condiciones de vida precarias. Algunos Yuko-Yukpa se alistan como asalariados temporales y otros comercian con determinados productos en los mercados locales. Se presenta, asimismo, la tendencia a conformar matrimonios mixtos (con los Barí o con colonos) y se ha generado, por razón de la escolaridad y el cambio social, una significativa brecha generacional.
Algunos Yuko reclutan a otros miembros de su etnia como trabajadores asalariados, pagándoles con dinero, ropa, participación en la cosecha, flechas o una parcela... Simultáneamente, parte de sus cultivos se comercializan.
El proceso de aculturación ha sido desigual, acentuándose más en aquellos que viven cerca de los centros de colonización o de las misiones.
El Estado colombiano constituyó, en los años 1976 y 1977, respectivamente, dos reservas en el área Yuko: la reserva de Iroka (en el municipio de Codazzi) tiene una extensión de 8.768 ha.; la de Socorpa (localizada en el mismo municipio) abarca un área de 25.000 ha.
Los Yuko-Yukpa del costado venezolano también se encuentran legalmente protegidos, en virtud de un decreto constitutivo del Parque Nacional de Perijá, con una superficie de 295.288 ha.
No obstante, el área Yuko en Colombia se encuentra sometida a nuevas tensiones debido a la presencia en ciertas zonas de cultivos de marihuana y a la carencia de una verdadera política de protección por parte del Estado colombiano.
Bibliografía
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MANZlNl, Giorgio, 1974. "Algunas analogías léxicas y semánticas Yuko-Barí, Nawat y su posible significado cultural", Boletín de Antropología, Universidad de Antioquia, vol. IV, N° 13, Medellín.
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REICHEL-DOLMATOFF, Gerardo, 1945. "Los indios Motilones: etnografía y lingüística". Revista de! Instituto Etnológico Nacional, Bogotá. "Contribución al conocimiento de las
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WILBERT, Johannes, 1974. "Yupa Folktales", Latin American Studies, vol. 24, Los Angeles, University of California.
* Reseña elaborada por Roberto Pineda Camacho.