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Boletín Cultural y Bibliográfico , Número
27, Volumen XXVIII, 1991
Material de
primera mano
La música que es como la vida
Orlando Mora P.
Ediciones Autores Antioqueños, Medellín, 1989,
401 pags., fotografías.
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Nuestra bibliografía musical es muy
pobre, y aquella con enfoque musico lógico es casi inexistente. En los últimos años se
ha intensificado el interés por los aspectos contextuales que rodean el fenómeno de la
música tradicional y popular; sin embargo, éste interés no ha dado todavía los
resultados esperados, sobre todo en lo que atañe a una verdadera caracterización de
dichos fenómenos en la sociedad colombiana actual. Las publicaciones sobre este tema se
han caracterizado por ser en su mayoría textos (ensayos) de tipo impresionista que no
abordan el análisis de la actividad musical propiamente dicha. En esta categoría se
pueden colocar los dos textos que forman la primera parte de esta publicación, "La
música y el tiempo" y "Las canciones una tras otra". En ambos textos el
objetivo es especulativoliterario, y su valoración en esta dimensión está por
fuera del carácter de esta reseña. Sin embargo vale la pena comentar desde la
perspectiva musicológica algunos de los conceptos expresados en dichos textos.
Quizá la mayor debilidad de la música
colombiana se encuentra a nivel de sus letras. No ha tenido de manera continua ni aún
esporádica el aporte de escritores interesados en expresarse a través del medio popular,
una figura que en otros países resulta menos exótica. [pág. 531.
Es difícil precisar el alcance de este
comentario, ya que no sabemos qué es lo que él llama "música colombiana".
Mora comenta después que esto no sucede, por ejemplo, en Argentina, y, en efecto,
establece su patrón de medición en los textos de los tangos de Manzi, Cadícamo,
Exposito, etc. Si se alude a los textos del bambuco y el pasillo cantados (como parece, al
citar como excepción del caso colombiano a Tartarín Moreira), es evidente que dicha
comparación no se puede hacer sino de forma muy superficial, dado que la intención y el
contexto social y cultural y sobre todo musical de ambos géneros fueron radicalmente
diferentes. Un juicio de valor de este tipo sin las precisiones necesarias sólo continúa
la tradición de frases sentenciosas y tendenciosas, leyendas y mitos sin ningún soporte
documental y afirmaciones exageradas que abundan en los escritos colombianos acerca de su
música tradicional y popular. Otro ejemplo de este tipo de aproximación es el siguiente
pág. 59):
¿Qué aporta Morales Pino? Una sola de
sus actividades bastaría para colocarlo en la historia: fue el músico que llevó al
pentagrama el bambuco el aire nacional por antonomasia, pasándolo de música
casi folclórica a darle una filiación definitiva. Lo trabajó, lo escribió y esa forma
de escritura es el punto de partida para lo demás que se ha hecho en noventa años de
música nacional.
Aquí se interpreta mal la importancia de
Morales Pino en el desarrollo de la música popular del interior del país. Un antecedente
importante de la notación musical de este tipo de pie zas es la obra de Manuel M.
Párraga El bambuco: aires nacionales neogranadinos variados opus 14, publicada en
Leipzig. Sin embargo, es importante anotar que el bambuco de que se habla es una creación
urbana que poco tenía que ver con antecedentes tradicionales. Además, Morales Pino
compuso muy pocos bambucos (no más de seis entre instrumentales y vocales) con relación
al casi centenar de pasillos y otros géneros. En lo que se refiere al posterior
desarrollo de este tipo de música, una vez más es necesario recalcar que no se trató de
poner en notación musical un tipo de música tradicional, sino que este tipo de piezas
(bambucos, pasillos y otros géneros) nació como música que combinaba la tradición
escrita con la oral en su transmisión y que en su primera época fueron compuestas casi
exclusivamente para el piano.
Desde una perspectiva musicológica, la
primera parte de la obra de Mora no pasa de ser, como él mismo lo define pág. 10), una
serie de impresiones, un cúmulo de ideas o intuiciones sobre géneros musicales,
compositores e intérpretes.
La segunda parte de la obra de Mora se
denomina "Retratos", y es una transcripción de varias entrevistas a músicos,
compositores y cantantes efectuadas por el autor en los últimos años. En cuanto a los
músicos colombianos, se destacan aquellas a Lucho Bermúdez, Luis Uribe Bueno, Alvaro
Dalmar y Esther Forero. En su prólogo, Mora menciona las razones de su trabajo (pág.
10): Conozco por experiencia que el investigador de la música popular suele
tropezar con la limitación de la falta de fuentes escritas y sólo halla disponibles por
lo general notas de prensa o informaciones de farándula. Por eso he recurrido a la vía
de entrevistas centradas en la obra y la personalidad de distintos creadores.
Los materiales contenidos en estas
entrevistas son una buena fuente primaria para ser usada por quienes se interesen en
abordar el fenómeno de la música popular en Colombia, y esta sección de la obra de Mora
se convierte en un instrumento que puede resultar de mucha utilidad.
EGBERTO BERMÚDEZ
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