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Karl C. Parrish en su casa
de Barranquilla
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Karl Parrish con los
trabajadores sacando oro de las minas de Antioquia
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Karl C. Parrish, un empresario colombiano en los años veínte*
EDUARDO POSADA CARBO
St. ANTONYS COLLEGE
LA NOTICIA la daba, con orgullo
nacionalista, el periódico estadounidense The Angeles Times el 3 de noviembre de 1930:
"Iowanos invaden Latinoamérica". La invasión no era masiva; mucho menos para
escandalizarse:
"dos muchachos de Iowa, cuyo único
capital lo constituían originalmente la experiencia y la ambición, han extendido la
frontera americana 3.000 millas al sur para establecerse como líderes
económicos de Colombia"
1
.
Los hermanos Karl C. y
Robert Parrish, oriundos de una región agrícola de los Estados Unidos y a quienes
aludía The Angeles Times, llegaron a Colombia a principios de este siglo y establecieron
su residencia en Barranquilla y Bogotá, respectivamente. Karl Calvin, el mayor de los dos
hermanos, fue el iniciador de esta aventura empresarial. Nacido en León, Iowa, en 1874,
Karl C. Parrish se graduó de ingeniero de minas en 1901 en la Colorado School of Mines y,
antes de llegar a Colombia, estuvo explorando minas en los territorios de Colorado,
California, Arizona, Nuevo México y México. Robert, veinte años menor, era abogado de
la Universidad de Iowa y estuvo ejerciendo la profesión de abogado en la firma de su
padre antes de vincularse a las empresas de su hermano en la América del
Sur
2
Las fotografías
pertenecen al archivo de la familia Parrish y fueron reproducidas por Tepedino
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Karl
Parrish cuando era apenas un joven en busca Karl C. Parrish. de fortuna en América.
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Karl
Parrish
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Karl C. Parrish llegó por
primera vez a Colombia en 1904, trabajando, al parecer, para la Andes Mining Development
Co. en Guamacó. Después de observar las posibilidades de emprender una explotación
minera en el país, regresó a los Estados Unidos en busca de financiación y con la ayuda
de unos capitalistas de Chicago fundó la Champane Mine, al sur del departamento de
Bolívar. Sus primeros años, en compañía de su esposa Blanche, tienen los encantos y
los riesgos de la actividad colonizadora:
"[...]
tomaban
once días de camino desde Simiti, en el río
Magdalena, hasta la mina. Unos pocos natives comenzaban a
limpiar el monte y sembraban maíz entre la maleza, también
piñas y plátanos "
3
.
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Entrada
al Puerto de Barranquilla por Bocas de Ceniza, en la desembocadura del río Magdalena.
|
Parrish
nunca abandonó la minería. Mediante ella logró acumular cierto capital que reinvirtió
en varias regiones y en diversos sectores de la economía del país. Se entusiasmó con
las proyecciones de Barranquilla como centro portuario de Colombia, donde estableció su
residencia así como su centro de operaciones. A finales del segundo decenio de este
siglo, se asoció con la familia De la Rosa para fundar la Compañía Urbanizadora El
Prado, y a partir de allí Karl C. Parrish y su hermano Robert estarían detrás de los
grandes proyectos de ese municipio: las Empresas Públicas Municipales, el Acueducto,
Bocas de Ceniza, el Terminal Marítimo o las carreteras a Puerto Colombia y Cartagena. Sus
intereses fueron más allá del desarrollo urbano de Barranquilla. Organizaron la
exploración y la explotación de minas en los departamentos de Antioquia, Bolívar y
Chocó; invirtieron en finca raíz en Cali, Bogotá y Medellín; controlaron los servicios
públicos de Magangué, El Banco y Calamar; fueron por algún tiempo los principales
accionistas de la Cervecería del Magdalena y de uno de los aserraderos más grandes del
país. En 1930, el embajador de los Estados Unidos en Bogotá describía a Karl C. Parrish
como "un muy exitoso constructor y sagaz hombre de
negocios", asociado con prominentes compañías e intereses bancarios estadounidenses
4.
Las vinculaciones de Parrish con el mundo
financiero de los Estados Unidos lo convirtieron, en varias ocasiones, en "su hombre
en Colombia", al tiempo que para los colombianos, también en diversas oportunidades,
fue "nuestro hombre en Estados Unidos".
Desde 1907, Karl C.
Parrish se radicó en Barranquilla, aunque durante estos primeros años pasaba la mayor
parte de su tiempo en las minas y vivió algunas temporadas en Cartagena. Ambas ciudades
atrajeron su atención desde muy temprano; sin embargo, decidió invertir en Barranquilla
por considerar que en Cartagena la riqueza se encontraba más concentrada; además,
"muchas de las mejores familias ya han construido buenas casas". Su optimismo
por el crecimientó de Barranquilla, así como su capital allí invertido, le identifican
como uno de los principales defensores de la ciudad; promovía con insistencia su
desarrollo, tanto en el país como en el extranjero. En 1920 le escribía a unos
negociantes de Pensilvania: "Barranquilla se está volviendo un pueblo realmente
próspero. Todo está floreciendo y tal parece que será la mayor ciudad comercial del
norte de Suramérica. Es un sitio muy cosmopolita". Ese mismo año le aseguraba al
cónsul de los Estados Unidos que Barranquilla estaba creciendo más que las otras
ciudades de Colombia. Diez años más tarde se enorgullecía de su influencia en el
desarrollo de Barranquilla y así lo comunicaba a uno de sus empleados desde Nueva York:
"a menudo se menciona a Barranquilla como la única ciudad bien administrada en todo
el norte de Suramérica y por lo tanto Parrish y Cía. están recibiendo un poco
de fama"
5.
En asocio con Manuel
J. y Enrique de la Rosa miembros de una tradicional familia barranquillera y
de los ciudadanos estadounidenses Jas F. Harvey y W. D. de Barard, los Parrish crearon la
Compañía Urbanizadora El Prado en 1920, con capital inicial de
$300.000
6
.
El objetivo inmediato de la compañía
fue construir un barrio residencial moderno, en las afueras de la ciudad, con las
características de un suburbio norteamericano: grandes avenidas, parques y zonas verdes,
casas amplias rodeadas de espaciosos jardines, clubes deportivos y campestres. Las
dimensiones de la empresa y su rápido crecimiento motivaron que la sociedad se
involucrara directamente en casi todos los rincones del desarrollo urbano de Barranquilla:
la pavimentación de sus calles arenosas, la prestación de los servicios públicos o la
construcción del acueducto o del alcantarillado.
La venta de lotes
urbanizados se movió con celeridad desde un comienzo y las familias que vivían en los
sectores aledaños a la calle Obando pronto se trasladaron a los terrenos de El Prado, de
aires más refrescantes, más cerca del mar. El entusiasmo de algunos superaba aveces sus
posibilidades económicas. "La tendencia es construir muy caro escribía el
padre de Parrish, quien entonces revisaba los balances de El Prado; el problema es
mantener a estos tipos al nivel que ellos puedan costear"
7
En términos generales, a
pesar de estos temores, la compañía recogía los pagos de manera satisfactoria. En 1928,
por ejemplo, El Prado tenía 260 "mutuarios", sólo dieciséis con dificultades
en el pago de sus cuotas. Parrish organizó, al parecer, un sistema de ventas a plazos que
garantizaba una ágil movilización del mercado y un razonable estado de liquidez para la
sociedad. En 1928 y 1929, la compañía recibía entre $10.000 y $30.000 mensuales. Según
el mismo Parrish, el desarrollo de El Prado, que había costado hasta entonces un par de
millones de dólares, se había logrado sin préstamos, excepto algunos de carácter
temporal, los que nunca excedieron de $50.000; la mayor parte del tiempo, El Prado
disponía en sus bancos de una suma líquida entre $50.000 y $100.000
8
.
El moderno vecindario se
vio complementado con la construcción de un club campestre, varias instalaciones
deportivas y un hotel de primera categoría que se financió en sociedad con miembros de
la familia Obregón a un costo aproximado al $1.000.000. Además de El Prado, de casas
amplias y a veces lujosas quizá una exquisita versión estadounidense de la
arquitectura tropical la compañía proyectó otros barrios de "casas pequeñas
pero bien construidas, por las cuales hay una gran demanda [...] al costo de $1.500 a
$3.000 cada una"
9
. Sin duda, la Compañía Urbanizadora El Prado fue de las más rentables que
emprendieran los Parrish en Barranquilla. A través de ella lograron acumular
considerables extensiones de tierra que servirían de garantía para abrir negocios en
otros frentes, así como representó, durante su primer decenio de existencia, una fuente
casi constante de ingresos.
Paralelamente a la venta
de lotes, se iban desarrollando sus actividades conexas, tales como la construcción, el
diseño arquitectónico o las obras de ingeniería. Tras la buena marcha de El Prado, los
Parrish fueron integrando su negocio de urbanización con otras empresas, tales como una
fábrica de ladrillos o un aserradero, el más grande de la costa caribe colombiana.
A finales del
segundo decenio de este siglo, los hermanos Parrish por conducto de la Compañía
Colombiana de Inversiones, la Compañía Urbanizadora Bellavista y Parrish Investment
Co. obtuvieron el control de la Compañía de Maderas La Industria, de la que
también fueron socios Carlos A. Dávila, Rafael Obregón, Carmelo Arango, Jorge Obando,
Gregorio Armenta y Eduardo Hughes.
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Karl C.
Parrish en uno de sus viajes a Antioquía cuando iba a visitar las minas de oro.
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La
Industria, fundada varias generaciones atrás por la familia Salcedo, producía diversos
tipos de madera para construcción, así como para la fabricación de cajas y de muebles.
Situada cerca de Barranquilla, al pie del río, la industria recibía su materia prima
troncos de caoba, cedro, ceiba o caracolí, entre otras variedades de madera
por la vía fluvial, producida a su vez de manera artesanal por cientos de taladores a lo
largo del Magdalena. Su mercado era bastante amplio, siendo Barranquilla el sector
de la construcción en particular su plaza principal; pero también vendía sus
productos en Santa Marta, Ciénaga, Cartagena y los pueblos del río Magdalena hasta
Girardot. Las cajas de La Industria una de las líneas más importantes de la
empresa llegaban hasta Barrancabermeja, donde operaba la Tropical Oil Company, su primer cliente
10
.
Se trataba de un negocio
bastante rentable que comenzó a funcionar en condiciones monopólicas desde que los
Parrish lograron la fusión de La Industria con otros aserraderos de la costa y
adquirieron uno de los mayores aserraderos de Bogotá. A pesar de los rigores a que se vio
sometida La Industria durante la Gran Depresión, la compañía planeaba aumentar su
capital de trabajo en 1930, con el fin de extender sus actividades a la misma producción
de su materia prima. Hasta el momento, la tala de árboles se hacía artesanalmente, en un
mercado competitivo, de baja tecnología, sujeto a las dificultosas condiciones de
transporte del río y abierto, por consiguiente, a la posibilidad de su rápida
modernización. Karl C. Parrish temía verse desplazado por una "compañía
extranjera" (en sus propias palabras) que, al organizar la tala de árboles, se
apoderara también del mercado maderero
11
,
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Blanche, la
esposa de Karl Parrish posa
sosteniendo en sus manos una bateo para extraer oro.
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Si bien la
Compañía Urbanizadora El Prado había garantizado su desarrollo con la adquisición
masiva de tierras y el control de algunas actividades conexas, como la producción de
maderas, se debía enfrentar no obstante a la restringida capacidad del municipio para
expandir la prestación de los servicios públicos al ritmo de crecimiento de la ciudad.
Las dimensiones de una nueva Barranquilla habían superado la infraestructura del siglo
XIX. Los Parrish decidieron promover directamente la construcción de un moderno acueducto
y la de otros proyectos y, para tal efecto, gestionaron un empréstito con la Central
Trust Co., de Illinois, por $5.000.000, que el municipio contrató en 1925
12
. Su firma de ingenieros,
Parrish y Cía., seria la encargada de llevar a cabo las obras: acueducto, alcantarillado
sanitario, pavimentación de calles, reconstrucción del mercado y pabellón de carnes.
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Vista de Cartagena desde
el cerro con una inscripción de Parrish que reza This will be a great town (Esta
será una gran ciudad).
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El
empréstito de la Central Trust replanteó por algunos años el manejo de las finanzas
municipales de Barranquilla, al crearse las Empresas Públicas Municipales bajo la
administración de una junta autónoma e independiente del concejo de la ciudad. Para
garantizar la puntual recolección del crédito, se colocó al frente de la misma al
ciudadano estadounidense Samuel Hollopeter, quien cumpliría sus funciones durante veinte
años, dejando tras de si la imagen de haber administrado la empresa de servicios
públicos más eficiente de la Colombia de la época.
Las condiciones del
empréstito fueron fuente de sucesivos enfrentamientos con ciertos sectores políticos de
la ciudad que se veían excluidos del manejo de los dineros provenientes del préstamo,
así como de la nueva organización administrativa del municipio. En 1929, varios miembros
del concejo buscaban la posibilidad de otro arreglo bancario en el extranjero por
intermedio de la firma estadounidense Foundation Company, a su vez interesada en desplazar
a Parrish y Cía. de la construcción de las obras públicas del municipio. Karl C.
Parrish denunciaba así los hechos a su representante en Nueva York:
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Karl C. Parrish con su
esposa Blanche Parrish en las minas de su propiedad.
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[...] siento que
es mi deber advertir a Washington [al departamento de Estado] que
intereses americanos están tratando de destruirla única forma exitosa de administración
gubernamental en Suramérica [...] los hombres de negocio están furiosos, pero los
malos políticos están en el poder [...] Yo conozco al político que está al
mando y él es un hombre sin escrúpulos [...] el presente contrato evita casi todo
soborno en la ciudad y a él le gustar la acabar con esta maquinaria de los hombres de negocios"
13.
Los intentos de la
Foundation Company fracasaron; pero muchos de los concejales no dejaron, una y otra vez,
de entrabar la labor de las Empresas Públicas, hasta provocar en una ocasión la
encarcelación de su gerente, Samuel Hollopeter. Robert Parrish le describía la causa de
los conflictos al presidente Enrique Olaya Herrera en 1933:
"Los principales
políticos de la Costa están natural y enconadamente opuestos
a este contrato, y continuamente tratan de conseguir algunos inversionistas para
refinanciar y así colocarles de nuevo en la silla [...]
Ciertos elementos
políticos en el presente Concejo Municipal quisieran en lo posible
entrabar la labor de la Junta Administradora de tal manera que ellos pudieran obtener
el control y la administración de los fondos a cargo hoy de esa Junta. Los mejores
elementos de la ciudad no favorecen [...]
interferencias con la Junta, y
espero que
aquellos elementos políticos no causen complicaciones indebidas
"
14.
No toda la clase
política se opuso al empréstito. Karl C. Parrish mantenía cordiales relaciones con
otros políticos prestantes de la ciudad tales como Alberto Pumarejo, jefe liberal
del Atlántico y también hombre de negocios, al tiempo que su hermano Robert
establecía contactos con los líderes políticos de la capital. Algunos de sus socios y
abogados estaban, de alguna manera, involucrados en política. Enrique de la Rosa,
accionista de El Prado, y
M.T. Mendoza Amarís, su consejero para asuntos legales, fueron miembros del directorio
liberal del Atlántico
15.
Con el apoyo de estos y otros
sectores políticos, de la Cámara de Comercio y de la mayoría del sector privado, los
Parrish supieron sortear numerosas dificultades y controlar así por varios años de
común acuerdo con los intereses bancarios de Chicago a las Empresas Públicas
Municipales, en lo que parece haber sido una particular experiencia de colaboración entre
los hombres de negocios, la clase política y el capital estadounidense. Durante el
gobierno de Enrique Olaya Herrera, los Parrish recibieron más de una propuesta para
organizar los servicios públicos de otras ciudades del país siguiendo el modelo
administrativo de Barranquilla.
El entusiasmo por el
desarrollo de esta ciudad estuvo siempre vinculado a su futuro portuario. Karl C. Parrish
creyó en la excelencia de la situación geográfica de Barranquilla al pie del río
más importante de Colombia y a escasos kilómetros del mar Caribe, que le permitía
convertirse en centro de convergencia entre el transporte marítimo y fluvial. La
consolidación de esta doble condición portuaria que significaba su consolidación
como polo comercial e industrial se veía impedida por una barra de arena las
Bocas de Ceniza que había imposibilitado la entrada regular de buques marítimos de
gran calado por el río Magdalena hasta Barranquilla. Esta dificultad natural, producida
en parte por los sedimentos que arrastran el Magdalena y sus afluentes a lo largo de sus
trayectos, había sido superada por primera vez en la segunda mitad del siglo XIX, cuando
una línea de ferrocarril comunicó a Barranquilla con la bahía de Sabanilla. Se trataba,
sin embargo, de una bahía inestable y el puerto marítimo tuvo que trasladarse a Salgar,
y posteriormente a Puerto Colombia, donde también se construyó un largo muelle,
esperando así suplir las deficiencias de la naturaleza. Todos estos esfuerzos demostraron
ser apenas soluciones temporales, aunque gracias a ellos Barranquilla recibió un impulso
comercial sin precedentes. Sus limitaciones se hicieron evidentes desde los primeros años
del siglo XX, y los empresarios barranquilleros comenzaron entonces a promover la apertura
de Bocas de Ceniza. Karl C. Parrish fue activo defensor de este proyecto y además creía
que la apertura de Bocas de Ceniza traería consigo el desarrollo del valle del Magdalena,
al crearse las condiciones para la inversión a gran escala en la agricultura de la
región con posibilidades de proyectar su producción hacia las
exportaciones
16
Los Parrish se
vincularon directamente al proyecto de Bocas de Ceniza en julio de 1929 cuando el mismo
gobierno, por intermedio del ministro de obras públicas, Rafael Escallón, los invitó a
presentar una propuesta de concesión que contemplara la pronta finalización de los
trabajos que allí venía realizando desde 1925 la Compañía Ulen de los Estados Unidos,
y que ahora se encontraban paralizados a causa de serias desavenencias entre el gobierno
nacional y la compañía estadounidense
17
Los primeros estudios
sobre la apertura de Bocas de Ceniza fueron realizados en 1899 y en 1909; ambos se
discutieron en el Congreso y éste alcanzó a apropiar una millonaria partida para la
ejecución de las obras
18
. Un contrato de 1914 entre
una casa alemana y el gobierno colombiano vio truncados sus esfuerzos al precipitarse la
primera guerra mundial, tras la cual el gobierno adelantó negociaciones para reasignar
los trabajos, esta vez a la Compañía Ulen, en 1924, la que se comprometió a finalizar
la obra en un corto periodo. En 1929, era obvio que la Ulen no podía terminar los
trabajos prometidos, además de haberse excedido en el presupuesto originalmente asignado.
La compañía estadounidense, de prestigio internacional, acusó al gobierno de haber
incumplido los términos del contrato, retardando la entrega de los dineros, entrabando
los trabajos con diligencias burocráticas y reduciendo las partidas. El gobierno, por su
parte, atribuyó a la Ulen toda la culpa del fracaso y dio por cancelado el contrato,
retardándose así una vez más la apertura de Bocas de Ceniza, en una historia que
refleja el lento proceso de las obras públicas en Colombia, entorpecido por los continuos
cambios de ministros, las intrigas políticas y los celos regionales, sujeto a ratos a las
luchas de las potencias mundiales y siempre a los ciclos de la economía internacional.
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Karl C. Parrish fusil al
hombro, probablemente en ruta hacia las minas.
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La opinión pública
barranquillera se movilizó en favor de la Ulen y en contra del gobierno, y las
manifestaciones cívicas se apoderaron en más de una ocasión de las calles
de la ciudad
19
. Los hermanos Parrish, mientras tanto, agilizaban
sus gestiones en los círculos financieros de Nueva York, donde lograron formar un grupo
con las firmas Harris, Forbes and Co., Electric Bond and Share Co., First National
Corporation of Boston, Stone, Webster and Blodget, la misma Ulen and Company y Raymond
Concrete Pile and Co. dispuestas a participar en la financiación de las obras. El proceso
se vio esta vez paralizado por la natural demora de proyecto de ley de autorización en el
Congreso y después por el cambio de gobierno, a lo que se sumó la crisis de la economía
mundial y sus efectos en el mercado financiero. A pesar de estas dificultades, los Parrish
siguieron tocando puertas en Nueva York y en Londres con el respaldo ya del nuevo
presidente,Enrique Olaya Herrera. Final-
mente, en mayo de 1933, el gobierno firmó un contrato con Robert Parrish como
representante de la Compañía del Puerto y Terminal de Barranquilla, de la Raymond
Concrete Pile Company y de la Winston Brothers Company para la canalización de las
Bocas de Ceniza y la construcción del puerto marítimo y fluvial en Barranquilla
20
, Pasaron varios años antes
que el terminal marítimo entrara en funcionamiento, y las Bocas de Ceniza nunca dejarían
de traer sus problemas; pero es innegable que la participación de los Parrish durante
estos años fue decisiva en el impulso de las obras que le dieron a Barranquilla un nuevo
despegue comercial.
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Perspectiva
en acuarela del hotel El Prado, original del arquitecto SH White, Cleveland. Ohio.
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La defensa
de Bocas de Ceniza y su entusiasmo por el desarrollo portuario de Barranquilla no tenían
por qué impedir que los Parrish se fijaran en otras regiones y ciudades del país, donde
también invirtieron sus dineros y participaron de los intentos de modernización de sus
servicios y obras públicas.
Sus relaciones con
Cartagena, sin embargo, no parecen haber sido muy afortunadas, aunque en 1931, por
ejemplo, tras diferentes comisiones de ciudadanos de esa ciudad se les acercaron para
pedir su colaboración en la solución de los problemas de sus servicios públicos,
petición que también les había sido formulada por el presidente Enrique Olaya Herrera.
Los Parrish negociaron por algún tiempo con la Electric Bond and Share Co. una propuesta
para Cartagena pero con vanos resultados:
"La Electric Bond
consideró finalmente que era muy difícil
hacer negocios con la gente de Cartagena [...]. Ellos tratan
de conseguir todo a cambio de nada [...]. Ellos no han
aprendido el secreto de negociar con las grandes compañias
[...]. que la administración de una ciudad es como cualquier
otro negocio"
21.
En 1931, Karl C. Parrish le presentó a
Simón Bossa, entonces presidente de la junta administradora de las Empresas Públicas de
Cartágena, un proyecto para la construcción de un nuevo acueducto. Al parecer, una
serie de problemas políticos impidieron llegar a un acuerdo:
"Yo dudo que se pueda hacer algo
[...] hay muchos intereses políticos adversos [...].
La situación en Cartagena es
tan complicada que en muchos aspectos yo personalmente estaría complacido al no tener
nada que ver con ella "
22,
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Karl Parrish
en su estudio de Barranquilla.
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No debían
de ser muy distintas las complicaciones políticas de Cartagena de las de Barranquilla, y
los Parrish, a pesar de sus desanimados comentarios, hubieran querido participaren el
manejo de sus servicios públicos. Quedó muy claro que por lo menos lo intentaron. Al
igual que en Barranquilla, aunque quizá con menor intensidad, mantuvieron cordiales
relaciones con ciertos círculos políticos y comerciales de Cartagena. Karl C. Parrish
creía que el desarrollo de ambos puertos no era mutuamente excluyente y trabajó en la
mejora de las comunicaciones entre ambas ciudades. Participó en la construcción de la
carretera Barranquilla-Cartagena y por varios años promovió el proyecto de ferrocarril
que uniera a los dos puertos.
En Santa Marta, los
Parrish por conducto de Parrish y Cía. y la Compañía Colombiana de
Inversiones alcanzaron a manejar 2.000 de las 6.000 acciones de la Cervecería del
Magdalena, que representaban un capital de $200.000. En 1930, esta empresa vendía
alrededor de 4.500 cajas de cerveza mensuales en los mercados de Santa Marta, Ciénaga, la
zona bananera, Barranquilla, los pueblos del río Magdalena y Bucaramanga. Durante esta
época, la Cervecería del Magdalena se vio enfrentada a una guerra de precios con las
cervecerías de Bolívar y de Barranquilla, de propiedad de la familia Osorio de
Barranquilla. Karl C. Parrish intentó la fusión de las cervecerías de la costa como
forma de superar ésta que consideraba una dañina competencia. Las negociaciones con
Alberto Osorio, accionista principal de la Cervecería de Barranquilla, fueron largas pero
infructuosas y Osorio rehusó todas las propuestas. El fracaso de las negociaciones y las
negativas consecuencias de la guerra de precios con las cervecerías de Barranquilla,
sumadas a los efectos de la depresión, obligaron la venta de sus intereses en la
Cervecería del Magdalena a la Cervecería Bavaria de Bogotá
23.
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Karl
Parrish hijo.
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Isaac
Manning, cónsul de los Estados Unidos en Barranquilla, con su esposa. A través de Isaac
Manning, Parrish conoció a la familia De La Rosa en Barranquilla, con quienes fundaría
El Prado.
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Miembros
de la familia Parrish en Barranquilla, gozando de los encantos tropicales (juegan con un
cocodrilo).
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Su fracaso
como cerveceros en Santa Marta y sus frustrados intentos de participar directamente en el
desarrollo urbano de Cartagena, podrían compensarse con sus intereses en los servicios
públicos de varios pueblos de la costa, así como con sus inversiones en otras regiones
del país.
En 1922, Parrish y Cía.
habían vendido e instalado una planta de hielo en el municipio de Magangué, Bolívar. Al
poco tiempo, los compradores se vieron en dificultades financieras y cedieron la propiedad
y la administración de la planta a los Parrish, quienes hicieron planes de inmediato para
combinar este negocio con la empresa de energía eléctrica, con el objetivo de ensanchar
la capacidad de la planta y mejorar el servicio. Entre 1925 y 1930 la distribución de la
luz eléctrica se incrementó en un 100% mientras las ventas de hielo aumentaron 400%,
dadas las presiones de la demanda por este producto tanto en Magangué como en otros
pueblos aledaños. Karl C. Parrish creyó además que la situación geográfica de
Magangué, centro ganadero y comercial de importancia, garantizaba el crecimiento
económico de esa región, vinculada a la apertura de Bocas de Ceniza y al desarrollo de
los pueblos ribereños del Magdalena
24
.
Esta, al igual que otras perspectivas de desarrollo, era imposible sin
la mejora de las comunicaciones, por lo que proyectaba una troncal ferroviaria que
comunicara a Sincelejo con Magangué y a ésta con Barranquilla.
A través de la
Compañía Colombiana de Servicios Públicos y mediante las gestiones de Gonzalo Conde
abogado y político liberal, uno de sus más cercanos colaboradores los
Parrish aseguraron contratos con los municipios de Magangué y El Banco para la
prestación de los servicios de energía eléctrica y acueducto. En representación del
Banco Anglo-Suramericano, también comenzaron a controlar las plantas de hielo, energía y
acueducto de Calamar, a partir de 1931. Aunque no parece que estas inversiones hubieren
sido altamente rentables, tampoco producían pérdidas; se trató de una inversión
segura, por lo menos durante la década del veinte, cuando la compañía dejaba utilidades
mensuales entre $1.400 y $2.500. Todavía en 1945 los Parrish controlaban estas plantas
aunque ya entonces estaban "ansiosos por vender"
25.
Desde su llegada al
país, Karl C. Parrish mantuvo interés constante por la actividad minera, particularmente
en diversos yacimientos de oro, aunque también fijó su atención en explotaciones de
cuarzo y platino. Su primera experiencia, en recónditas regiones del departamento de
Bolívar, le permitió además explorar las posibilidades mineras de Antioquia y Chocó.
En 1914 protocolizaba cuatro títulos de minas de oro y en 1927 fundaba la Compañía
Minera El Nare.
El Nare se constituyó en
Medellín con un capital de $400.000, en sociedad con los ciudadanos estadounidenses
William Synder, Elmer Probst y Charles Whitaker. Parrish convenció a varios hombres de
negocios de Barranquilla para que suscribieran acciones de esta sociedad y así lo
hicieron, entre otros, Alberto Roncallo, J. Mario Santodomingo, Francisco Carbonell
González y Alvaro de Mares. Entre 1928 y 1931, El Nare había producido aproximadamente
medio millón de dólares; este último año la mina producía un promedio mensual de
$20.000 de oro en polvo y se esperaba que podría estar en producción durante otro
decenio.
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Aspectos
del paro cívico en Barranquilla. en protesta por la parálisis de los trabajos en Bocas
de Ceniza, 1931.
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Por esta
época, Karl C. Parrish comenzó a promover la fundación de una nueva empresa, la
Exploration Company de la que esperaba grandes resultados por la posibilidad de explotar
varios yacimientos en las regiones de los ríos Atrato y San Juan. Una vez más
entusiasmó a algunos capitalistas barranquilleros, entre ellos a J. Mario Santodomingo,
quien estuvo "casi crazy acerca de este negocio minero. El piensa que es lo
mejor en Colombia hoy". En esta ocasión, sin embargo, no logró recoger capital en
Barranquilla. Por un lado, la crisis económica había golpeado muy fuerte a la ciudad
(sólo Santodomingo y Franco Carbonell, según Parrish, tenían dinero disponible), y por
el otro, tuvo desacuerdos con Santodomingo sobre el control financiero de la nueva
empresa. Parrish recurrió entonces a sus amigos capitalistas del interior y fundó la
Exploration Company con Carlos A. Dávila, Hernando Gómez y Ricardo
Holguín
26,
Además de sus intereses
en la minería, los Parrish invirtieron en otros negocios en el interior del país. En
1928 comenzaron sendos proyectos de urbanizaciór en Cali y Medellín y en 1929 crearon la
Compañía Urbanizadora El Nogal en Bogotá. Cerca de Bogotá adquirieron un aserradero de
tamaño considerable el Andean-Saw-Mill. Por intermedio de la Compañía Colombiana de
Inversiones, controlaban la Sociedad Importadora de Automóviles, el Cine
Bolívar y una panadería
27.
En octubre de 1929 Nueva
York vivió el pánico financiero que marcó e comienzo de la crisis económica mundial
que se conoce como la Gran Depresión. La crisis, que en Colombia se había adelantado a
causa de una baja en los precios del café y la consiguiente parálisis de las obras
públicas, afectó también los intereses de los Parrish, aunque todo parece indicar que
supieron salir adelante.
Desde julio de 1928, Karl C. Parrish
observó los signos de las dificultades que se avecinaban:
"La construcción en
Barranquilla y en todas partes está decayendo
considerablemente, tanto que muchos albañiles y carpinteros están
sin trabajo "
28.
Un año más tarde,
todavía antes de la crisis de Wall Street, informaba a uno de sus socios de las
eventuales dificultades financieras para las cuales Parrish y Cía. debería prepararse;
pero con buen olfato de negociante le advertía: "ésta es, sin embargo, una buena
época para estar preparado para buenas épocas".
En noviembre de 1930
Parrish reorganizó la compañía urbanizadora con el fin de ajustarse a la crisis:
recortó los gastos de operación en miles de dólares, salió de muchos de sus mejores
empleados, redujo los salarios y cerró definitivamente una fábrica de ladrillos. En esta
misma fecha informó haber sufrido grandes pérdidas tanto en Colombia como en los Estados
Unidos y le advirtió a uno de sus subalternos: "aunque todavía estamos en buena
forma, no lo estaremos si no actuamos pronto". El ritmo de trabajo de sus obras
decreció mas no se interrumpió completamente. En abril dc 1931 le informaba a la Central
Illinois:
"Durante estos dos
años de crisis, nuestros trabajos municipales han
continuado sin interrupción [...]
una compañía americana de teléfonos
acaba de terminar de instalar una moderna y automática planta para la
ciudad y Parrish y Cía. ha continuado sus desarrollos de finca raíz
"
29
,
Parrish hizo notables
esfuerzos por mantener en alto el nombre de Colombia en el exterior durante la crisis, no
siempre con los mejores resultados. En su correspondencia subrayaba que las causas de los
problemas en Colombia eran anteriores y diferentes de las de la depresión mundial, sin
desconocer que el país había sido gravemente afectado, al tiempo que disipaba entre sus
amigos los rumores que circulaban en el exterior acerca del futuro político de Colombia.
"La crisis [en
Colombia] escribía comenzó un año antes de la crisis en los
Estados Unidos. Nosotros [los colombianos] no tuvimos problemas con la
sobreproducción, ni con la abundancia excesiva de existencias, ni con el uso
excesivo del crédito. El problema fue que no hubo mercado para los bonos
extranjeros y todas las obras públicas del gobierno se vieron paralizadas, lo
que dejó sin trabajo a muchos miles de personas en todo el país. Al mismo
tiempo, debido a los efectos psicológicos de la crisis del café en Brasil, el
precio del café colombiano cayó de cerca de 24 a 16 centavos en apenas
pocas semanas. También había un gran descontento por el método de los
gastos del gobierno en las líneas de ferrocarril, lo que afectó seriamente el
valor de los bonos colombianos en el extranjero"
30
.
La elección del candidato liberal
Enrique Olaya Herrera como presidente de la república, en 1930, representó un factor de
seguridad para los negocios de Parrish, como en general para los hombres de negocios del
país.
[...] las dficultades
políticas nos habían vuelto a todos temerosos durante
los pasados años [...]
Con éstas resueltas, los problemas financieros,
comerciales e industriales de Colombia se irán resolviendo gradualmente
con la ayuda de un administrador razonable."
Desde los comienzos de la presidencia de
Olaya Herrera, Karl C. Parrish mantuvo su optimismo por el futuro económico del país y
así lo propagaba en el círculo de negocios del extranjero:
Agosto de 1930: "El
sector manufacturero está aumentando su capacidad,
algunos hasta el 30%. Nuestros recaudos en todo el país han aumentado
considerablemente, aun en Cali y en Medellín. Estoy sorprendido y
complacido con la forma como Colombia está resolviendo sus problemas".
Noviembre de
1930:"[...] las condiciones comerciales aquí están realmente
mejorando y parece que, si las apropiadas leyes son aprobadas por el
Congreso, Colombia se ubicará cerca de la cima en la lista de los buenos
y sanos gobiernos entre las repúblicas suramericanas
Enero de 1931: "los
negocios se han mejorado gradualmente
[...]
en todo
el país
[...]
si Olaya continúa pronto habrá puesto esta casa en orden
".
Abril de 1931. "[...]
tenemos nuestra casa en orden y estamos preparados
para seguir adelante con calma; si lo hacemos este año signficará que la
crisis ha sido una buena cosa para Colombia. Tenemos que considerar,
sin embargo, que no podremos salir adelante muy rápido sin la ayuda externa
pues somos un país en desarrollo
Marzo de 1934: "Los
asuntos en Colombia han mejorado en general durante los
últimos 6 ó 9 meses, debido en gran parte a los muy satisfactorios precios de
café y a la renovación de la confianza del público. Nuestro común amigo el
Doctor Olaya Herrera ha sido un excelente Jefe del Ejecutivo para este país en
los pasados cuatro años [...]"
31.
Con Olaya Herrera en el
poder, el sector privado recobró la tranquilidad que había perdido en los últimos años
del mandato de Abadía Méndez; las políticas económicas y fiscales del nuevo gobierno
liberal parecen haber correspondido a las expectativas de los hombres de negocios. Los
Parrish, además, mantuvieron estrechos vínculos con el presidente Olaya Herrera. Cuando
éste, elegido presidente, viajó a los Estados Unidos, los hermanos Parrish organizaron
una campaña publicitaria que promovía el buen nombre de Colombia en los círculos
financieros de Nueva York. Ya posesionado del cargo, el presidente Olaya Herrera se
acercó a Karl C. Parrish en más de una oportunidad para pedirle su concepto sobre
diversos aspectos relacionados con el manejo de la economía nacional. Parrish, por su
parte, guardaba gran aprecio a Olaya Herrera, a quien consideraba un "maestro"
de la administración del país durante la crisis
32
, Sus simpatías por Olaya eran tan fuertes, al parecer,
como su antipatía por Alfonso López Pumarejo: "La peor nube en el horizonte, [.
. .] quien es apto para ser destructivo y no constructivo [...] siempre un pesimista y un
alarmista en sus discursos"
33.
Los negocios de los
hermanos Parrish sobrevivieron a la crisis económica, no sin haber sorteado enormes
dificultades. El sector de la construcción fue quizá uno de los más afectados por la
depresión, al igual que la industria cervecera y otras ramas de la economía donde
habían invertido. Sin embargo, la solidez financiera de sus principales empresas y la
diversificación de sus interesespor ejemplo, sus negocios de minas, entre
otros factores, sirvieron para suavizar los negativos efectos de la crisis.
Durante todos estos
años, desde su llegada a Colombia, Karl C. Parrish mantuvo sus vinculaciones con los
Estados Unidos. La buena marcha de sus empresas que desde el principio recibieron el
apoyo del capital estadounidense reforzó sus conexiones en el mundo de los negocios
de ese país. Hasta 1931 Parrish tuvo oficina en Nueva York, a donde viajaba con
frecuencia en busca de respaldo financiero, de socios para sus proyectos o de
representaciones de firmas extranjeras interesadas en expandir sus actividades en
Suramérica. Parrish era agente, para todo el país, de Griffith Bros., de Londres, de los
fabricantes de maquinaria Fairbank Morse y consultor de la Electric Bond and Share Co., en
Barranquilla, Buga, Cali, Honda, Girardot y Bogotá, entre otras representaciones, agencias y consultorías
34.
La reputación de su
firma en el extranjero y las conexiones que logró establecer a través de sus aventuras
empresariales lo convirtieron en un lazo importante para las compañías interesadas en
invertir en Colombia. En 1920, la Southern Oil and Transport Co., de Nueva York,
interesada en explorar petróleo en el país, le pidió a Parrish que estudiara la
posibilidad de adelantar algún proyecto de mutuo interés; ese mismo año la Carib
Syndicate le pedía su concepto sobre unas minas de platino en el río Atrato. A veces se
le acercaban para peticiones de menor envergadura; por ejemplo, cuando MacGraw Hill le
pidió candidatos para la oficina que planeaba abrir en Barranquilla, o cuando sirvió de
enlace entre el presidente de Pan American y Scadta, las dos compañías de aviación que
se disputaban el predominio de la ruta suramericana
35.
Estas estrechas
relaciones con el capital extranjero no le eximieron de conflictos. Quizá el más agudo
fue el que Parrish sostuvo con la Foundation Co., firma estadounidense de construcción
que intentó obtener del concejo de Barranquilla algunos contratos de obras públicas y
desplazar a Parrish del control de los trabajos municipales. El enfrentamiento tuvo
connotaciones políticas, como quiera que fueron los mismos concejales quienes
investigaron a la Foundation Co. con el fin de asegurar su participación en la
distribución de los empréstitos para el municipio. Tampoco fue afortunada la relación
entre Parrish y los bancos estadounidenses que funcionaban en Colombia. Parrish criticó,
con frecuencia el papel que estaba desempeñando la banca de los Estados Unidos en el
país. "Los Bancos Americanos escribía en 1921 no están haciendo
ningún negocio y su venida a Colombia ha hecho más mal que bien". Diez años más
tarde su opinión al respecto no había cambiado: por ello "debemos continuar
haciendo negocios con los Bancos Ingleses por la sola razón que los Bancos Ingleses se
sostienen y apoyan a sus clientes durante épocas de crisis"
36
. También buscó a los ingleses
cuando estuvo tratando de promover el proyecto de concesión de Bocas de Ceniza, por
considerar que un grupo internacional en vez de la presencia exclusiva del capital
estadounidense tendría mayor aceptación en la opinión pública de Colombia.
Actitudes como ésta le ganaron la animadversión de algunos funcionarios del gobierno de
los Estados Unidos, quienes tampoco le perdonaron a Parrishle acusaron de
antipatriota el que hubiese tratado de intervenir en favor de Scadta en su conflicto
con Pan American
37
.
|
Recorte del
periódico La Nación del sábado 21 de octubre de 192. en el que aparece una fotografia
de
K. Parnish y una nota alabando su trabajo como empresario.
|
Nada más
injusto. Como todo buen hombre de negocios, el objetivo primordial de sus empresas era
obtener unas ganancias razonables; como ciudadano de los Estados Unidos esperaba que parte
de estas ganancias se incorporaran a la economía de su país en particular al
desarrollo del valle del Misisipí que permitieran a su vez crear las condiciones
para un intercambio permanente de bienes, capital y servicios entre ambas economías.
Ahora bien, su residencia definitiva en Colombia y sus dineros aquí invertidos
claro reflejo de la fe que tuvo en las posibilidades de desarrollo del país
le convertían en un empresario colombiano. Así lo demostró en la defensa de los
intereses de Colombia durante la Gran Crisis y en su lucha por restablecer el crédito del
país en el extranjero. Cuando buscaba la colaboración de los ingleses en el proyecto de
Bocas de Ceniza, entendía la mentalidad colombiana de la época, recelosa de las
concesiones extranjeras y de las hegemonías; cuando apoyaba a Scadta recogía también
los sentimientos nacionales que consideraban colombiana la aerolínea de Von Bauer. En
éstas, como en otras ocasiones, Karl C. Parrish fue un empresario colombiano de su
época, interesado en abrir el país al mundo, de superar sus obstáculos en las
comunicaciones, de impulsar el crecimiento de una economía hasta entonces aletargada por
la inestabilidad política y el aislamiento. Y como colombiano fue aceptado por un buen
número de colombianos. En Barranquilla ciudad por la cual conservó especiales
preferencias las simpatías por Karl C. Parrish fueron numerosas. En 1921 de
regreso de uno de sus tantos viajes a los Estados Unidos, esta vez en compañía de sus
padres Parrish desembarcaba en Puerto Colombia, donde lo esperaba una
"magnífica" recepción al pie del muelle: "parecía que toda Barranquilla
había venido a la estación a recibirnos". Su casa estaba llena de flores y Parrish
olvidó el número de personas que le abrazaron. Aquella misma noche, su padre fue a una
fiesta de carnaval, donde "gozó como nunca en su vida"
38.
* Quiero
dejar expresos mis agradecimientos a David Parrish por su colaboración e interés en esta
investigación y por la confianza y la libertad con que me permitió el acceso al archivo
de su familia. (regresar*)
1. "lowans invade Latin America" The Angeles Times, 3 de
noviembre de 1930, s. p. (recorte de prensa en el archivo de la familia Parrish,
Barranquilla, citado en adelante como AFP). (regresar1)
2. En 1929, su padre, R. L. Parrish, era socio de la firma de
abogados Parrish, Cohen, Guthrie, Walters y Halloran, Des Moines, Iowa. Robert Parrish
llegó a Colombia muchos años después de su hermano; vivió primero en Barranquilla y
posteriormente se instaló en Bogotá, donde seguía de cerca la política colombiana, se
informaba acerca de las nuevas leyes que se discutían en el Congreso, tramitaba los
negocios jurídicos de las empresas de los Parrish y extendía sus relaciones en el mundo
político de la capital. (regresar2)
3.
"Notes in connection with the diary found in an old file case of Grandpa Parrish
(manuscrito sin fecha, AFP, Barranquilla). "Cuando entramos en este territorio no
había habitantes, a excepción de una familia que poseía tres pequeñas fincas y algunas
minas en un lugar llamado Culato Benito, y Tachí, probablemente 20 personas en total y la
única manera de llegar era a pie (notas a máquina de Karl C. Parrish, s. f., AFP,
Barranquilla). Estos, como casi todos los documentos del archivo Parrish, se encuentran
originalmente en inglés; las citas de este artículo, a menos que se especifique lo
contrario, son traducciones libres del autor. (regresar3)
4. RG59,
State Decimal File, Colombia; de Caffery al secretario de Estado, Washington/ Bogotá, 6
de marzo de 1930; folio 821.812/250, en: Archivo Nacional de los Estados Unidos,
Washington, citado en adelante ANEU. Ver también la descripción del cónsul de los
Estados Unidos en Barranquilla de los intereses de Karl C. Parrish en Colombia, en:
RG84, Foreign Post of the Department of State, Colombia Barranquilla Consulate; Security
Segregated Records, 1929- 1949, Box 1: "Investments of American Companies in
Colombia", Barranquilla, 4 de enero de1930, ANEU, Washington.
(regresar4)
5. Cartas de Karl C.
Parrish (citado en adelante KCP) a: I. A. Minning, Cartagena/ Barranquilla, 19 de abril de
1920; B. Robinson, Pensilvania/ Barranquilla, 28 de mayo de 1920; Claude E. Guyant,
cónsul estadounidense, Barranquilla/ Barranquilla, 10 de mayo dc 1920; Lafe Higgins,
Barranquilla! Nueva York, 2 de octubre de 1929. Así como defiende a Barranquilla, Parrish
hace propaganda en contra de otras ciudades que considera sus rivales: "Hemos
comenzado mucha propaganda para evitar que los pasajeros viajen a Bogotá vía
Buenaventura", carta de KCP a James Harvey, Des Moines/ Barranquilla, 17 de
septiembre de 1930. Sobre esta ruta, los Parrish discutieron con el director de la
compañía aérea Scadta; ver carta de P. P. von Bauer a Robert H. Parrish, Bogotá/
Barranquilla, 19 de mayo de 1930, en AFP, Barranquilla. (regresar5)
6. Inicialmente, la
compañía adquirió 700 acres de tierra, en las afueras, al noroeste de la ciudad;
"The New Barranquilla", en Pan American Union Bulletin, Washington, 1928, pág.
12. Ver también Escrituras y estatutos de la Compañía Urbanizadora El Prado. Barranquilla,
1920; "Informe relativo al impuesto sobre la renta de la Compañía Urbanizadora de
El Prado de Barranquilla, Colombia", 1927, AFP, Barranquilla; Historia gráfica de
la urbanización de El Prado, Barranquilla, 1945. (regresar6)
7.Carta de R. L. Parrish
a J. F. Harvey, Des Moines/ Barranquilla, 30 de enero de 1921. La misma opinión aparece
en el artículo "The New Barranquilla", op. cit., pág. 14. El
padre de Parrish, R. L. Parrish, ejercía su profesión de abogado en Iowa pero visitó a
Barranquilla en diversas ocasiones. Aprovechaba sus visitas para revisar los balances y la
evolución de los negocios de sus hijos. Publicó un folleto con sus impresiones sobre
Colombia, donde elogió las posibilidades de desarrollo del país y observó las ventajas
que presentaba para el inversionista extranjero. R. L. Parrish: An
Iowanç Víew of
Colombia, South Americe, 1921. (regresar7)
8. Cartas de KCP a A.
B. Foy, Barranquilla/ Barranquilla, 15 de octubre de 1930 yde R. L. Parrísh a los
gerentes de la Cía. Urbanizadora EL Prado, Barranquilla. Barranquilla, 19 de julio de
1927: Compañía Urbanizadora El Prado", Memorando de R. L. Parrish, Barranquilla, 8
de febrero de 1928, en AFP, Barranquilla. (regresar8)
9. Cartas de KCP a A.
B. Foy Op. cit.; de KCP a Robert H. Parrish (en adelante citado RHP), Bogotá/
Barranquilla. 2 de enero de 1929 y de RHP a KCP, Nueva York/ Barranquilla, 17 de octubre
de 1929. Los Parrish promovieron más tarde otras urbanizaciones; entre ellas: Altos de El
Prado, Ciudad Jardín,
El Granadillo, El Nuevo Horizonte, Los Alpes, La Florida, Bellavista; ver "Karl C.
Parrish, notable gestor de progreso", El Nacional, Barranquilla, 28 de octubre de
1967, colección de prensa en AFP, Barranquilla. (regresar9)
1O. Cartas
de KCP a Rafael Obregón, La Campana, provincia de Sevilla, España/ Barranquilla, 30 de
septiembre de 1930; a George Devendorf (North and South American Corporation), Nueva York!
Barranquilla, 21 de julio de 1930, "Notes for Mr. F. U. Baker regarding propertíes
operating under Compañía Colombiana de Inversiones", Barranquilla, l3de marzo de
1931;"To the share-holders of the Compañía Nacional de Maderas, La Industria",
Memorando de J. Cornelissen, Barranquilla, 18 de julio de 1930, en AFP, Barranquilla. (regresar10)
11. "Notes
for Mr. F. H. Baker. . ., op. cit.
(regresar11)
12 En 1927, el padre de
los Parrish criticaba a los gerentes de El Prado el que la compañía siguiera supliendo
las obligaciones del municipio. Una publicación norteamericana observaba que El Prado
mantenía sus propios sistemas de luz y de acueducto; la compañía se encargaba también
de la limpieza de las calles "debido a lo inadecuado de los sistemas locales de la
ciudad"; ver "The New Barranquilla", op. cit., pág. 12. Sobre los
términos de los contratos entre el municipio de Barranquilla y la casa bancaria
extranjera puede verse Atlántico (departamento): Documentos relacionados con el
empréstito y contratos suplementales celebrados entre el municipio de Barranquilla y la
Central Trust Company of illinois, Barranquilla, 1925-1932.
(regresar12)
13 Carta de KCP a
M.M. Head, Nueva York / Deerfield, III., / 20 de agosto de 1929.
(regresar13)
14 Carta de RHP a
Enrique Olaya Herrera, presidente de la república, Bogotá/ Bogotá, 4 de enero de 1933.
Sobre las disputas con el concejo ver, entre Otros, Diario del Comercio y La Nación,
Barranquilla, artículos varios en las ediciones de 11, 12 y 13 de enero de 1928; "La
comisión de cuentas del concejo formula graves acusaciones a las Empresas Públicas
Municipales", La Nación, Barranquilla, 19 de diciembre de 1931; "El Concejo
pidió anoche al Alcalde el arresto del director de las Empresas Públicas", La
Prensa, Barranquilla, 18 de enero de 1934. (regresar14)
15
Ver en La
Prensa, Barranquilla, de 8 de enero de 1934, la fotografía de los miembros del directorio
liberal del Atlántico, entre ellos: Carlos Lafourie Roncallo, Enrique de la Rosa, Angel
M. Palma, M. T. Mendoza Amaris y Ramón Santodomingo. (regresar15)
16
Cartas de KCP a H. P. Harsen, Nueva York/ Barranquilla, 12 de septiembre de 1930, y a M.
M. Head, Nueva Jersey/ Barranquilla, 23 de abril de 1931, AFP, Barranquilla. (regresar16)
17. "Memorandum on
Bocas de Ceniza project", Barranquilla, 11 de octubre de 1929, en RG84: Foreign
Service Post of the Department State... ANEU, Washington, op. cit.
(regresar17)
18. Sobre la
historia de Bocas de Ceniza, ver Theodore E. Nichols: Tres puertos de Colombia, Bogotá,
1973, págs. 211-221; Junta Coordinadora del Puerto (ed.): Historia de una gran obra
(mimeo, s.f.) y Eduardo Rico Pulido: Las obras de Bocas de Ceniza, Bogotá, 1969. En su
época de periodista, Gabriel García Márquez escribió una serie de crónicas sobre el
tema; ver su Obra periodística, Bogotá, 1982, vol. 2, págs. 511-525. (regresar18)
19. La opinión
pública barranquillera, reflejada en sus principales diarios, apoyaba a la compañía
estadounidense como la manera más expedita para concluir los trabajos, ya que se temía
que ellos se paralizarían indefinidamente. Ver, por ejemplo, La Prensa del mes de febrero
de 1929. Comentarios de Mundo al Día, El Tiempo y el Diario Nacional, de Bogotá,
respaldaron decididamente al gobierno nacional. (regresar19)
20 Ver, entre Otros:
carta de Harris, Forbes and Company a RHP, Barranquilla / Nueva York, 13 de agosto dc
1929; de KCP a G. Berge, Bogotá / Nueva York, 14 de agosto de 1929; de KCP a M. M. Head,
Nueva York / Deerfield, III., 15 de agosto de 1929; de KCP a RHP, Barranquilla / Nueva
York, 10 de agosto de 1929; "Memorandum with reference to the Barranquilla Port and
Terminal Works", s. posiblemente 1933, AFP, Barranquilla.
(regresar20)
21 Carta de KCP a RHP,
Bogotá / Barranquilla, 22 de agosto de 1931, AFP, Barranquilla. (regresar21)
22 Carta de RHP a J.
J. Anderson, legación británica, Bogotá/ Barranquilla, 22 de enero dc 1932, AFP,
Barranquilla. (regresar22)
23 Carta
de RHP a H. Davis, Bogotá , Barranquilla, 26 de julio de 1929; de J. Cornelissen a KCP,
Barranquilla/ Barranquilla, 29 de julio de 1930. Finalmente, Alberto Osorio le vendería
sus intereses a
J. Mario Santodomingo, ver de J. J. García: Epocas y gentes, Bogotá, 1977. (regresar23)
24
"Location and description of Magangué and adjacent territory served by Compañía
Colombiana de Servicios Públicos of Magangué, Colombia, 5. A. (informe mecanografiado,
12 págs. s.f.), en AFP, Barranquilla. (regresar24)
25
Cartas de KCP a M. M. Head, Nueva Jersey/ Barranquilla, 23 de abril de 1931; a A. B. Foy
,Barranquilla, 15 de octubre de 1930; de Gonzalo Conde a RHP, Bogotá / Barranquilla, 4 de
abril de 1931; de Karl Parrish Junior a P. Lozano, Bogotá/
Barranquilla, 26 de
mayo de 1945, en AFP, Barranquilla. (regresar25)
26 Sobre
sus negocios mineros puede verse, entre Otros: notaría 4a. de Medellín: escritura
número 3.235, constitución de la Compañía Minera El Nare, Medellín, 30 de diciembre
de 1927; junta directiva de la Compañía El Nare: acta No. 1, Medellín, 17 de enero de
1927; cartas de KCP a RHP, Bogotá/ Barranquilla,
10 de julio y 29 de agosto de 1931; a Gilbert, Barranquilla/ Zona del Canal, Panamá, 25
de julio de 1931; a John D. Williams, Nueva York/ Barranquilla, 24 de noviembre de 1931,
en AFP, Barranquilla. (regresar26)
27 Sus
proyectos urbanizadores en Cali, Medellín y Bogotá arrancaron en una época
desafortunada; pero 1927 había sido el mejor año para la Compañía El Prado desde su
fundación y esa situación favorable para los negocios continuó durante buena parte de
1928. En 1934, después de algunos años de inactividad, Robert Parrish pensaba en
liquidar la Compañía Urbanizadora El Nogal. Ver carta de RHP al vicepresidente de la
Colombian Steamship Line, Nueva York/ Barranquilla, 10 de julio de 1928 y "Memo para
la Junta Directiva de la Compañía Urbanizadora El Prado", s. f. en AFP,
Barranquilla. (regresar27)
28 Cartade KCP a J. E.
Harvey, Des Moines/ Barranquilla, 21 de julio de 1928. Interesa hacer resaltar el
contraste de los signos observados por Parrish en julio de 1928 con los del año
inmediatamente anterior: "Hay una aguda escasez de carpinteros y
albañiles", Compañía Urbanizadora El Prado: Repon week ending 11 June 1927, en
AFP, Barranquilla. Sobre la depresión en Colombia puede verse el ensayo de José Antonio
Ocampo: "The Colombian Economy in the 193Os", en Rosemary Thorp (cd.), Latin
Amenica in the 1930s. Oxford, 1985. (regresar28)
29 Al parecer, hubo una
leve recuperación de los negocios en los primeros cuatro meses de 1931, cuando, a pesar
de las dificultades, Parrish también se consolaba porque "hemos sido afortunados en
comparación con otros países". En junio del mismo año la situación era más
complicada y Parrish anunciaba el paro de los trabajos municipales por la falta de fondos
y la dificultad de conseguir dinero: "solo dos personas, Noguera y Muvdi, tienen
dinero en efectivo pero prestan a un interés muy alto". Cartas de KCP a L.
Schroeder. Chicago/ Barranquilla, 12 de abril de 1931, y de L. Higgins a KCP, Bogotá
/Barranquilla, junio de 1931, en AFP, Barranquilla. (regresar29)
30 Carta de KCP a Walter
Blood, Colorado / Barranquilla, 22 de abril de 1931, en AFP, Barranquilla. (regresar30)
31 Cartas de KCP
a
H. Wise,/ Barranquilla, 31 de agosto de 1930;
a C. E.
Calder (Electric Bond
and Share), Nueva York/ Barranquilla, 25 de agosto dc 1930; a Col. M. J. Wilson, Nueva
York / Barranquilla, 19 de noviembre de 1930; a R. Light, Montvale/ Barranquilla, 13 de
enero de 1931 y a W. W. Blood, Denvcr/ Barranquilla, 22 de abril de 1931; carta de RHP a
B. C. Linge (The Harris Trust and Savings Bank). Chicago/ Bogotá, 26 d marzo de 1934, en
AFP, Barranquilla. (regresar31)
32 Ver Cartas de KCP a
C. E. Calder, Nueva York/ Barranquilla, 25 de agosto de 1930, y a R. Light, Montvale/
Barranquilla, marzo de 1931; así mismo ver: "Memorandum to this excellency doctor
Enrique Olaya Herrera" y "Memorandum with reference to maintenance of gold
reserve", en AFP, Barranquilla. En marzo de 1930 Robert Parrish había recogido USS
25.000, entre los hombres de negocios en Bogotá nacionales y extranjeros,
para la campaña publicitaria que en favor de Colombia se haría en Nueva York,
coincidiendo con la visita del presidente electo. Ver informe de Caffery al secretario de
Estado, Bogotá, 6 de marzo de 1930, en RG59, State Decimal File, Colombia, folio 821/
250, ANEU, Washington. (regresar32)
33
Carta de KCP a
R. Light, Montvale¡ Barranquilla, 13 de enero de 1931. Su hermano Robert, ya al final del
mandato de Olaya, creía, por el contrario, que Alfonso López sería un "sucesor
capaz y muy competente". Verde RHP a B. C. Lingle, Chicago/ Bogotá, 26 de marzo de
1934. Quizá sea interesante anotar que mientras en los Estados Unidos las simpatías
políticas de los Parrish estaban con el partido republicano, en Colombia sus relaciones
parecen haber sido más estrechas con miembros del partido liberal. (regresar33)
34 También
representaba, por ejemplo, a la General Motors, y a Winston Brothers. Con toda seguridad,
Parrish tenía significativas inversiones en los Estados Unidos, las que así servían
para respaldar sus empresas en Colombia. En 1928, por ejemplo, compró acciones de la
American Gas and Electric Company y de Electric Investors Inc.; carta de The Anglo-South
American Trust Co. a KCP, Nueva York / Nueva York, 12 dc diciembre de 1928. Ver informe de
Caffery al secretario de Estado, Washington Bogotá, 8 dc mayo dc 1930, en RGS9, State
Decimal File, Colombia, folio 821.812 / 255, ANEU, Washington. Sus intereses se extendían
también a otros países de Latinoamérica. En 1923, Parrish Machinery Co. abría una
sucursal en Caracas, Parrish-Ellis Co.; ese mismo año cl presidente del Ecuador requirió
su firma para algunos negocios de construcción en el puerto de Guayaquil. (regresar34)
35
Cartas de KCP a RHP, Barranquilla / Deerficld, 111., 19 de junio de 1929; de MacGraw-Hill
Co. a KCP/ Barranquilla, 13 de febrero de 1920; de B. Carter a KCP, Wilmette, III.!
Barranquilla, 23 de septiembre de 1920, en AFP, Barranquilla. (regresar35)
36 Carta
de KCP a A. B. Foy (Chemical Bank and Trust Co.), Nueva York ¡ Barranquilla, 26 de
noviembre de 1930, en AFP,
Barranquilla. (regresar36)
37 Para
los conflictos entre la Scadta y Pan American, ver Stephen James Randall: "Colombia,
The United States, and Interamerican aviation rivalry, 1927-1940", en journal of
Inter American Studies and World Affairs, 14 (1972)3, págs. 297 y sigs. (regresar37)
38 Carta
de KCP a J. F.
Harvey, Des Moines/ Barranquilla, 30 de enero de 1921, en AFP,
Barranquilla. (regresar38)
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