Boletín Cultural y Bibliográfico. Número7,  Volumen XXIII , 1986
 

Los muiscas al alcance


El último cacique de la Sabana
Luz Arrieta de Noguera
Ediciones Aurora, Bogotá, 1985,106 págs.

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Escrito como novela para niños y adolescentes, sin pretensiones de carácter científico, el último cacique de la sabana, de María de la Luz Arrieta de Noguera, recrea la historia de la nación muisca del altiplano cundiboyacense, desde poco antes de la llegada de los españoles hasta el comienzo de la colonia y la consolidación del sistema de encomiendas. Basado en las crónicas de la conquista, especialmente en El camero de Juan Rodríguez Freyle, agrega intencionalmente una buena dosis de drama al curso de los acontecimientos, la cual incluye la creación de personajes que no se mencionan en los documentos históricos.
Básicamente, en el texto se entrelazan una descripción de los últimos días del cacique de Bogotá, las luchas entre éste y el de Guatavita por el predominio político en el territorio muisca, la invasión española y los amores de dos conquistadores, don Diego de Rivadeneira y Lázaro Fonte, con dos mujeres muiscas. Además del texto, el libro contiene dibujos realizados por Hernando Vergara y una corta bibliografía, en la cual se relacionan las obras de carácter científico de los cuales la autora tomó datos.
El objetivo de El último cacique de la Sabana es presentar a la juventud colombiana una novela fácil de leer, sobre un tema que generalmente sólo se trata en los informes técnicos de arqueólogos, antropólogos e historiadores. En este punto, por cierto, constituye un buen ejemplo de la labor positiva que pueden, y deben, realizar los escritores profesionales con el fin de dar a conocer a un amplio público lector la historia precolombina.
En el manejo de algunos términos y conceptos, aún discutidos entre los especialistas, el trabajo de María de la Luz Arieta de Noguera presenta un balance positivo. Las nociones de una abundante y variada producción agrícola, la ideado reglas de filiación matrilineal y el proceso de aprendizaje de los caciques son bien entendidas y se presentan al joven lector de forma clara y didáctica. En particular, llama la atención el uso que se le da a la ceremonia que los Españoles llamaron "correr la tierra", como una fiesta de carácter comunal realizada con el fin de adorar a los dioses y distribuir regalos, pues está mucho más acorde con las fuentes históricas que con las interpretaciones recientes de algunos investigadores.
Hay aspectos, sin embargo, acerca de los cuales es necesario hacer notar ciertas ambigüedades. Desde el punto de vista puramente técnico, no parece justificada la mención de "minas de sal", indígenas "mercenarios" o "jeroglíficos pintados sobre mantas", en la medida en que los muiscas, si bien conocieron la explotación de fuentes de agua salada, no usufructuaron minas propiamente dichas, y dado que el uso de los últimos términos no se ve sustentado por ninguna investigación etnohistórica reciente. Otro detalle, que bien puede ser error de los impresores, es el de hacer limitar él territorio de los muiscas con el de indígenas calimas, obvia confusión con los colimas del valle del Magdalena. En Otros casos, existe cierta visión de la comunidad muisca, que si bien se acomodaría a una caracterización de la sociedad colombiana actual, no resulta adecuada para entender grupos prehispánicos. Tal es el caso de la mención sobre caciques "tiranos", "impuestos", jeques que celebran "ritos extraños" —y de manera muy especial— la opinión que se nos ofrece sobre los panchos como tribu salvaje y sanguinaria.
De la lectura de El último cacique de la Sabana se desprende la necesidad de realizar nuevas obras de divulgación sobre temas que se relacionen con los habitantes precolombinos de esta nación. La novela de María de la Luz Arrieta de Noguera constituye un ejemplo útil para emprender trabajos adicionales (y, ¿por qué no?, más novelas) que, idealmente, deben ser el resultado del esfuerzo conjunto de escritores, antropólogos e historiadores. Colombia no debe ser la excepción en el manejo de la información sobre grupos humanos que poblaron su territorio en tiempos pretéritos, con el fin de forjar una sociedad menos hostil hacia rasgos culturales diferentes de los normalmente aceptados.

 

CARL HENRIK LANGEBAEK