Tributación
en Colombia
Diez años de
reformas tributarias en Colombia
Guillermo Perry Rubio, Mauricio Cárdenas Santamaría
Ediciones Cid y Fedesarrollo, Bogotá, 1986
El libro Diez
años de reformas tributarias en Colombia constituye, sin duda, uno de los más
exhaustivos análisis que se hayan hecho de la historia tributaria reciente del país,
aunque infortunadamente los autores no alcanzaron a analizar la reforma tributaria del
gobierno de Barco aprobada en los últimos meses de 1986. El estudio se concentra
básicamente en el decenio 1974/1984, aunque en algunos capítulos se remonta hasta lo
acontecido a comienzos del siglo.
La tesis central del
estudio es relativamente simple: los períodos de auge del comercio exterior colombiano
han generado reformas tributarias que buscaron bajar impuestos. Por el contrario, las
épocas deficitarias de nuestro comercio exterior han actuado como acicate de reformas
tributarias que tuvieron como propósito inmediato el aumento de los recaudos. Por eso
dicen los autores: "La mayoría de las reformas que incrementaron recaudos (con
excepción de las de 1953 y 1974) se adoptaron en situaciones en que las crisis externas
reducían los recaudos y dificultaban la financiación del nivel deseado de gasto e
inversión pública. Al contrario, todas las modificaciones que redujeron recaudos se
adoptaron en épocas de abundancia de ingresos fiscales, debidos a coyunturas externas
favorables, procesos de liberación de importaciones o al efecto de reformas previas.
"En el largo plazo,
las primeras pueden verse como un intento por constituir una base tributaria doméstica
que independizará un tanto el recaudo fiscal, y en consecuencia el gasto público, de las
oscilaciones del sector externo; lo que se ha conseguido hasta cierto punto. A fines de
los cincuentas este esfuerzo se centró en los impuestos directos; a partir del principio
de los sesentas los indirectos han venido ganando preeminencia, con excepciones
temporales, como las del período 1967/1970 y 1975/1976".
Esta tesis central del
libro sirve para ilustrar con ejemplos contemporáneos lo que finalmente ha sido una
constante de las finanzas públicas colombianas: una alta dependencia del comercio
exterior. Esta fue la constante a lo largo del siglo XIX, lo fue también durante los
comienzos del siglo hasta que se llega a la implantación del impuesto generalizado a la
renta a partir de la reforma del año 35, y lo fue recientemente cuando, a partir
de 1982, desfallece la cuenta especial de cambios y las finanzas públicas colombianas se
ven sumidas en una de las más severas crisis por las que han transitado recientemente.
Otro interesante punto
que hacen resaltar los autores, y que a mi entender reviste carácter novedoso en la
bibliografía fiscal colombiana, es el de las limitaciones de la política fiscal
colombiana como instrumento anticíclico. Los textos corrientes de finanzas públicas
suelen afirmar, a veces con cierta ligereza, que es siempre posible utilizar la política
fiscal como instrumento anticíclico. Es este uno de los temas centrales del debate entre
monetaristas y neokeynesianos. Los autores ilustran cómo la utilización anticíclica de
la política fiscal colombiana en ocasiones puede haber funcionado, pero existen otras en
donde ha tenido deficiencias, principalmente porque las crisis externas han estado por lo
general acompañadas de reducciones del crédito externo, con lo cual el gobierno hubo de
reducir el gasto público cuando lo aconsejable, dentro del manejo anticíclico de la
política fiscal, hubiera sido aumentarlo para compensar el efecto recesivo del sector
externo y la disminución del crédito externo.
Un punto en el que
discrepo de los autores es en su apreciación sobre el uso escaso del crédito interno por
parte del gobierno. Según los autores, "el uso del crédito interno ha sido
escaso" y, también según ellos, "se había dado una especie de acuerdo de
caballeros: el crédito interno lo usa preferencialmente el sector privado y el crédito
externo el sector público, o al menos controla y dirige su uso". Sin embargo, las
cifras disponibles actualmente muestran lo contrario: el gobierno se ha venido endeudando
internamente, sobre todo con la utilización de los TAN a niveles bien elevados. Según
las cifras de la Contraloría General de la República, el crédito público interno
equivale a un 48% de la deuda pública total, al paso que el crédito externo representa
un 52% de la misma. O sea, la importancia relativa del crédito interno hoy en día
es casi tan grande como la del crédito externo. Por lo tanto, no considero muy acertadas
las apreciaciones de los autores sobre ese supuesto "pacto de caballeros" que se
habría dado, en virtud del cual el gobierno se habría reservado el uso del crédito
externo dejándole al sector privado el uso del crédito interno. Las cifras fiscales
muestran lo contrario y, sobre todo en los últimos años, la tendencia se ha acentuado en
cuanto a una utilización creciente del crédito interno.
El libro contiene
además un interesante análisis técnico político de lo que fue la famosa reforma de
1974, en la que uno de los autores desempeñó un papel de primera línea. Según el
libro, la mayor falla de la reforma del año 74 fue haberse quedado corta en los ajustes
por inflación para efectos tributarios. Como se recordará, el ajuste total por
inflación para efectos tributarios sólo vino a darse a plenitud con la Ley 20 de 1979.
Según los autores, esta limitación de la reforma del 74 terminó por restarle apoyo
político y credibilidad. En efecto, apuntan, "ante ajustes en las tablas de tarifas
limitadas a un 8% anual, la tasa de inflación del 20,5% en 1976 condujo a que los
contribuyentes se enfrentaran de nuevo a tarifas efectivas más altas. De esta manera, el
alivio real que había representado para la mayoría de los contribuyentes del impuesto de
renta el efecto combinado de reducción de tarifas y sustitución de exenciones personales
por descuentos, se revirtió, y ganó credibilidad la afirmación de que la reforma había
elevado las cargas tributarias para todos los contribuyentes, reiterada con frecuencia por
sus opositores. Lo que habría de constituir el talón de Aquiles de la estabilidad del
nuevo régimen fue, sin embargo, el impacto que este hecho tuvo sobre el nuevo gravamen a
las ganancias de capital. Las nuevas tasas de inflación, frente a las limitaciones del
ajuste del costo a los activos fijos a tan sólo un 8%, condujo a que el impuesto recayera
sobre ganancias puramente nominales y se tildara de confiscatorio. Comenzó a
generalizarse la subdeclaración de las ventas de propiedad raíz y el gobierno toleró en
buena parte este proceso; posiblemente por su convicción íntima de que en las
condiciones descritas el gravamen a las ganancias de capital resultaba excesivo".
El libro, en síntesis,
tiene el gran mérito de buscar los hilos conductores que pueden detectarse en la historia
de las reformas tributarias colombianas, las cuales, miradas aisladamente, tienden a
menudo a verse como simples colchas de retazos, pero puestas en la perspectiva en las que
este libro las ha colocado comienzan a tener un patrón común y una fisonomía, exitosa o
defectuosa, pero que finalmente es la propia del sistema fiscal colombiano.
JUAN CAMILO RESTREPO S. |