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Desasnando
maestros
El cuento del P.E.I. y otras
historias pedagógicas
Nicolás Buenaventura
Cooperativa Editorial Magisterio, colección Mesa Redonda, Santafé de Bogotá, s. f., 142
págs.
El libro consta de 16 cuentos que se
agrupan en cuatro series. En la totalidad de las narraciones hay un planteamiento o
propuesta para que maestros, alumnos y padres de familia participen de forma amable y
creativa en el proceso pedagógico y lo transformen en un acto divertido, que se afiance
con solidez en la vida cotidiana de quienes toman parte en él. La obra está dedicada a
los maestros, pues ellos, más que nadie, tienen que asumir el compromiso y ser
conscientes de la necesidad de implantar en Colombia una educación más real y de mejor
calidad y de su responsabilidad como generadores de este proceso que también debe
vincularse al acontecer de la familia y de la comunidad. Sólo en esta forma el
conocimiento puede trascender el contenido mismo del material didáctico.
En busca de tales objetivos, Buenaventura
pretende que se reconozca, a través de sencillas narraciones, la estrecha relación que
debe darse para que el texto y el trabajo escolar formen parte del mundo total del
aprendizaje, y éste se convierta en un juego enriquecedor, cuyas enseñanzas partan de la
vida misma y a ella retornen.
En el primer cuento se habla del Plan
Decenal de Educación en Colombia, proyecto organizado por la Unesco para que en el
año 2005 no haya un solo niño sin escuela en ningún país del mundo. Es éste el punto
de partida que utiliza Buenaventura para que, con base en la nueva Ley General de
Educación y en diferentes propuestas hechas por maestros y personas vinculadas a la
docencia, se lleve a cabo dicho objetivo, no sólo construyendo los espacios físicos,
sino transformando totalmente los conceptos de educación y de
educador. Para entonces, debe haber ciudadanos que lo sean "de su ciudad,
de su patria y del mundo".
Esta narración es una especie de fábula
en la que se combinan elementos propios de este género y situaciones de la realidad
histórica del país, integrados por el búho, que es símbolo de la sabiduría, porque es
el único animal que puede ver en la oscuridad, símil de la que vive nuestro país. Es
él quien deberá organizar las ideas y darle coherencia al plan de educación. A partir
de esa imagen se plantea aquello a lo cual se ha de llegar en el año 2005 y, una vez
conocido, se debe volver hacia atrás para explorar los vacíos que existen, cubrir las
carencias que tiene la educación en Colombia y lograr, con este conocimiento una
formación sólida y plena de sentido para que no se vuelva a olvidar que "amar al
prójimo es amar a Dios".
En varios de los cuentos del libro se
pone énfasis en esta misma idea: saber a dónde se quiere llegar y tener fija esa meta
sin temor a transformarla, con la certeza de que, al emprender el viaje, éste brinde las
posibilidades de que, durante la travesía, maestro y alumno vayan haciendo la
transformación del aprendizaje.
En el cuento Viajar con mapa se
amplían y desarrollan estas ideas: "Hay que emprender el viaje con mapa". Sin
embargo, y ahí está el hilo conductor que guía y da unidad a los cuentos y que aparece
a través de diversos símiles y metáforas, el aprendizaje no es una herencia estática
que se deba asumir tal como se recibe; por el contrario, es algo vivo que se debe cambiar
y modificar: "Hay que verificar, paso a paso, el mapa. Amar con pasión toda esa
escuela de los reconocimientos [...] Lo importante es conocer. Conocer es descubrir, es
cambiar el mapa". Y, por lo tanto, "tener la pasión de verificar o reconocer en
pedagogía".
Es muy importante que las personas que de
una u otra forma se dedican a la pedagogía logren comprometerse con el resto de la
comunidad en este importante cambio de la educación en el país, y hacerlo no sólo
basados en la experiencia propia y en el enseñar mismo, sino en la vida diaria y en lo
que ocurre en el país. Los conocimientos no sólo se encuentran en los libros y en las
fórmulas matemáticas; conocer es hacer que lo que se aprende trascienda de verdad más
allá del plan de temas que se exige anualmente, que logre acompañar la vida propia y
comunitaria del individuo, para que todos nos hagamos parte activa de la verdadera
transformación.
Hay un relato que llama la atención de
los padres para que también sean partícipes en los trabajos de los hijos, no haciendo
sus tareas o resolviendo en cualquier forma sus dudas, sino, más bien, viviendo con ellos
la experiencia de los trabajos en casa. El autor sugiere a los maestros, en forma jocosa,
que piensen bien en las tareas que los muchachos deban realizar en su casa, porque, como
la gran mayoría de las veces los padres ayudan a realizar estos trabajos, éstos
deberían ser pensados como una experiencia pedagógica que permita la integración activa
de los padres en el trabajo escolar de sus hijos.
El libro ofrece al lector, no sólo una
serie de relatos amenos y divertidos, en los cuales se pasa de la experiencia diaria a lo
imaginario y viceversa, sino una guía en este importante proceso de transformación que
se está dando en la educación colombiana.
Cartelera libre es una reflexión sobre
el riesgo que pueden correr maestros y alumnos si toman a la ligera los cambios en la
educación e improvisan en forma irresponsable, pues no bastan las intenciones, si no hay
un fundamento que sea la base del cambio general. Hay que coordinar las nuevas ideas de
transformación con las palabras y los actos cotidianos, pues sólo así se puede llevar a
cabo el proceso de transformación y de crecimiento individual y colectivo; de lo
contrario, éste se verá truncado por intereses particulares que impedirán su
cumplimiento y el logro de las metas propuestas.
Como en otros libros publicados por la
misma editorial, el de Nicolás Buenaventura ofrece, al educador y al alumno, armas y
herramientas importantes para la reflexión y el cambio. Hacia el final del texto aparece
una carta, en la que el autor responde a las inquietudes de un rector acerca de cómo
aplicar el PEI en su comunidad; en ella le hace ver que los procesos que broten a partir
de ahora, cuando se ha hecho inminente la necesidad de un cambio, son propios de cada
institución y que todas las personas que actúan en una comunidad escolar son
responsables del proceso.
El único consejo que da a los maestros
es el siguiente: "...confíe en su proyecto, es único, es el reflejo de su comunidad
educativa. Por lo tanto, hágalo viviéndolo con ella". Es necesario conocer las
condiciones concretas de la institución, analizar su historia, sus orígenes y sus
problemas, para crecer a partir de ella; además, recomienda, a maestros y alumnos, que
cada uno se realice y viva con alegría el proceso mismo de la construcción de cada
proyecto educativo para que se cumplan los objetivos del PEI y sea posible construir la
comunidad educativa.
"[...] El PEI no es el texto
escrito. No es el formulario que pueda comprarse para llenarlo. [...] es un proyecto
comunitario que sólo se escribe viviéndolo".
Una historia con culebras muestra de
manera gráfica y jocosa lo que no deben ser las instituciones educativas. La educación
es manipulada muchas veces y en diversas formas por personas u organismos que sólo
pretenden hacer que las normas académicas fijas o de disciplina rígida de los planteles
se cumplan y dejan de lado la vida y las situaciones que se puedan presentar a diario,
impiden la humanización de la educación y causan rigidez y dureza entre maestros y
alumnos, niegan la posibilidad de sembrar objetivos a largo plazo y no permiten que los
integrantes de la comunidad se apropien de la experiencia de enseñar y de aprender.
Esta compilación de fábulas y
reflexiones que evocan la infancia y la memoria de ella, muestran el aspecto lúdico y
creativo del aprendizaje y motivan al lector para que, al interpretar y asimilar sus
enseñanzas y sugerencias, pueda aplicarlas en la cotidianidad de las aulas escolares y
lograr así el propósito final que tienen tanto el PEI como este libro: enseñar.
HELENA IRIARTE
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